Regulación Redes Sociales
Belén Alvite (Cepca), sobre prohibir las redes sociales a adolescentes: “Si eres menor de dieciocho años, no puedes conducir y no sientes que tu libertad esté vulnerada”
La pedagoga reflexiona en torno al paquete de medidas legislativas que pretende limitar el uso de las redes sociales a menores de dieciséis años

Belén Alvite en el Club Diario el año pasado / Marcelo Sastre

“Lo que dice poca gente es que todas las personas implicadas en el desarrollo de las nuevas tecnologías lo que no han hecho es, precisamente, poner en riesgo a sus hijos”, reflexiona Belén Alvite, pedagoga y directora del Centre d'Estudi i Prevenció de Conductes Addictives (Cepca) de Ibiza en torno a la restricción de redes sociales propuesta por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, el martes pasado, día 3. Se muestra favorable a la medida, con “prudencia de saber cómo se va a articular”. Señala que las personas, como ella, que trabajan en el ámbito de la prevención de conductas de riesgo ya hace tiempo que alertan y pasan datos a las instituciones para que se tomen medidas al respecto.
"El presidente del Gobierno ha adelantado que desplegará un paquete de medidas legislativas y regulatorias para fortalecer el control de las plataformas digitales y ha vuelto a poner el foco en una medida que el Consejo de Ministros ya impulsó hace más de un año y medio, la prohibición del acceso a redes sociales a los menores de 16 años y la obligación de que las plataformas digitales implementen sistemas efectivos de verificación de edad", informó este medio el mismo martes.
Conductas adictivas
Alvite compara el uso de las redes sociales con otras conductas adictivas: “Si a las redes sociales le quitaras las notificaciones y los likes, evidentemente serían menos adictivas, pero no es lo que pretenden [las tecnológicas]”, alega sobre la adicción a estas. Las redes sociales, según Alvite, “se diseñan con información que trabajan profesionales que saben cómo funciona el cerebro humano, cómo funciona a nivel neurológico y, efectivamente, las diseñan para que vayan directamente a los mecanismos de recaptación de dopamina del cerebro”, explica la directora del Cepca.
“Hay toda una generación con problemas de salud mental y de desarrollo cognitivo, y hay que hacer algo”, considera Alvite, sobre todo por el desarrollo de las nuevas generaciones que ven muchos docentes en sus aulas. “Creo que [la prohibición] va a facilitar también algunas cosas”, y explica que “tratar de mantener el interés y la atención de alumnos de Secundaria debe ser una profesión de riesgo hoy en día”, asegura Alvite: “Resulta mucho más difícil poder explicarles el pensamiento de Hume o un proceso matemático”, ejemplifica.
El papel de las tecnológicas
“Lo que dice poca gente es que todas las personas implicadas en el desarrollo de las nuevas tecnologías, lo que no han hecho es, precisamente, poner en riesgo a sus hijos”, manifiesta Alvite, sobre el uso de redes sociales en los más pequeños de familias más adineradas y de las tecnológicas. “Han puesto en riesgo a los hijos de los demás porque no les importan”, afirma Alvite, contundente.
“Los hijos de las personas más ricas del mundo van a colegios donde no utilizan internet abierto, donde no tienen teléfonos, ni utilizan pantallas y donde juegan con puzles, plantan árboles y pintan mandalas, es decir, hacen aquello que está demostrado que es bueno para el desarrollo humano”, arremete, además de aludir a lo que “se va a convertir en el privilegio de pensar”: “Las élites privilegiadas van a ser aquellas que tengan espíritu crítico, se les habrá enseñado a pensar y se les habrá enseñado a desarrollar unas habilidades interpersonales y sociales”, advierte la directora, en contraposición a los hijos de las familias más humildes.
“Ya no es solo el desarrollo neurológico más empobrecido, sino también que el tipo de contenidos que se están fomentando desde las redes sociales, encima, no son los mejores para el desarrollo de los menores”, establece Alvite respecto al contenido problemático con el que se pueden topar navegando por las plataformas. “Están en manos de intereses de las grandes marcas, además de la proliferación de la pornografía, la proliferación de los delitos de odio y de toda la transmisión de valores que se está haciendo, tiene mucho que ver con quién y por qué diseña los algoritmos”, asegura la directora. Además, hace hincapié en los “contextos amigables”: explica que un menor se introduce en las redes sociales a través del contenido que le gusta y le interesa, creando una “burbuja donde se siente seguro”, lo que permite que asimile contenidos no adecuados de manera natural.
Alvite comenta que una de las intenciones de las “élites” es: “Intentar garantizar que en la mano de cada ser humano haya un teléfono, porque es la manera de vender estilos de vida, para que nos convirtamos en consumidores”, denuncia.
La autopercepción de los jóvenes
“Un adolescente de hoy tiene gran dificultad para autodefinirse como persona, cómo es, qué le gusta y hacia dónde quiere ir”, lamenta Alvite, es decir, “la relación que tiene con él o con ella misma es mucho más endeble de lo que era hace años, porque están constantemente conectados hacia afuera”.
Matiza que “no a todos les pasa” y que es precisamente ahí donde pueden notar la diferencia: “Aquellos que están constantemente en redes exponiéndose y viendo la vida de los demás no construyen, ni siquiera, el autoconocimiento suficiente como para desarrollar la autoestima”, comenta la pedagoga.
Alvite añade, además, que es especialmente problemático por el momento del desarrollo en el que se encuentran los más pequeños: “Pueden creer que lo que ven en redes sociales es el mundo entero”, en ese sentido, está a favor de evitar que, en los primeros cinco años de su desarrollo, “cuando están construyendo todas estas conexiones neurológicas, que haya pantallas”, además de considerar que a partir de los cinco o seis primeros años de vida hay que “dedicarle mucho tiempo al desarrollo social”.
Cómo prohibir las redes sociales
“Las plataformas supongo que tienen alguna manera de poder validar la edad, sea a través de un DNI o de algún dato”, reflexiona sobre cómo se podría evitar el uso por parte de menores.
“Quiero recordar que las redes sociales están prohibidas a las personas menores de catorce años en España, esto no es ninguna novedad”, arguye Alvite sobre la prohibición para los menores de dieciséis años. “Hace falta la complicidad de las familias”, comenta para ayudar a implementar la ley: “Todo esto pasa porque cuando se propone una nueva ley, hace falta que cale en la gente, que entienda por qué”.
La responsabilidad de las familias
“Nosotros estamos trabajando en el uso racional de pantallas desde el 2014, mediante un programa ('Controla't') en el aula de Primaria”, explica Alvite: “Ahora, desde el año pasado, hago los encuentros con las familias en las escoletes de 0 a 3 años y de 3 a 6, ha bajado la edad para poder llegar cuanto antes a las familias y que entiendan que para el desarrollo de un menor de 6 años se necesita de todo menos pantallas”.
El problema muchas veces viene cuando en los programas como el 'Controla't', “las cosas de las que se habla son normas que en sus casas no cumplen ni siquiera los padres”, según le han explicado los propios niños a Alvite.

Fotos del programa Controla't destinado a concienciar sobre el uso de pantallas en menores / Belén Alvite
“Los técnicos que trabajamos en esto, a menudo, nos hemos encontrado muy solos y yo estoy muy contenta de que ahora salga una ley, que refrenda lo que muchos estamos diciendo desde hace tiempo”, comenta la pedagoga, y añade que: “[Las familias] puedan tener cierta ayuda desde la administración pública para poner límites”.
En ese sentido, preocupa que los padres no estén o no puedan estar pendientes para el desarrollo de sus hijos, por obligaciones laborales y afirma que las familias “son ecosistemas muy vulnerables”. Cree que los sistemas sociales “deberían proteger a la familia como la unidad más preventiva”, y aduce que el problema es que desde el siglo XXI, lo que marca la diferencia entre los países “desarrollados” y los países “en vías de desarrollo” es el acceso a la tecnología: “Hacen creer que la mejor herramienta para nuestros hijos es darles acceso a toda esa tecnología de manera ilimitada”, destaca Alvite.
Por parte de la familia dice que lo más importante es “el tiempo, la mirada de admiración, el acompañamiento y la comunicación” del menor. Todo eso requiere de tiempo, y expone: “Como las familias estamos todo el día trabajando para generar recursos hemos introducido las tecnologías para poder relajar un poco”. Belén Alvite explica que también hay una “falsa percepción” de control por parte de las familias: “Si tengo a mis hijos en casa, ellos se sienten seguros y yo me siento segura, la percepción de riesgo va a bajar y eso es muy preocupante”, expone en torno a los posibles casos de grooming [adultos que usan las redes sociales para contactar con menores haciéndose pasar por otros menores].
La libertad como arma arrojadiza
“Creo que hay generaciones que hace muchos años que no piensan en qué es la libertad y cómo la tenemos que mantener, dónde está lo de uno y dónde empieza lo del otro, entre otras muchas reflexiones”, asevera Alvite, con respecto a la coartación de la libertad de los jóvenes a hacer uso de las redes sociales.
Añade que ella siempre pone un ejemplo a modo de comparación: “Si eres menor de dieciocho años, no puedes conducir y no sientes que tu libertad esté vulnerada”, ilustra la directora del Cepca. “Las prohibiciones son, en este caso, limitaciones, no es que no puedas tener redes sociales nunca en tu vida, es que mientras no tengas la edad para haberte ‘cuajado’ como ser humano, es una forma de protegerte”, cavila Alvite.
De esta manera quiere que le llegue el mensaje a la gente, sobre todo a los menores, porque “las cifras están ahí, el malestar emocional con el que está creciendo mucha gente joven es muy alto”. En una época como la adolescencia, considera que es “cuando mejor calidad de vida, más acceso a recursos y más cosas tienen garantizadas”, y a su vez, “cuando menos felices son con lo que tienen y esto es preocupante: los niveles de ideas suicidas han aumentado de manera exponencial, los problemas de acoso y de bullying a través de redes sociales también” ratifica la pedagoga. Analiza, a su vez, que “el individualismo no está ayudando nada a que la gente crea y crezca en comunidades y en redes que les protejan”, manifiesta Alvite, quien asimismo considera que es algo que hay que revisar: “También forma parte de la libertad del ser humano”.
Se incluye entre las meditaciones finales que tampoco es libertad ser esclavo del dispositivo.
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