Abusos sexuales
María, exmujer del tatuador violador de Ibiza: «La Justicia nos robó años que no recuperaremos nunca»
Se fugó al extranjero con el hijo de ambos hace más de diez años y ahora espera ser liberada de sus cargos

María y Bruno, en una imagen tomada en Ibiza antes de su fuga / D.I.

El pasado 18 de noviembre, la Audiencia Provincial de Palma castigó con cinco años de prisión a Edgardo Milessi por abusar sexualmente de una clienta en su estudio de tatuaje de Sant Josep. Su víctima fue una turista británica a la que introdujo los dedos en la vagina sin permiso y de la que estuvo abusando durante 25 minutos en los que ella se quedó completamente paralizada, presa del terror.
Era la segunda condena que le caía al hombre por abusos sexuales y el momento propicio para que María volviera a solicitar a la Justicia española que anule la orden de busca y captura internacional por secuestro parental que pesa sobre ella desde hace diez años, cuando decidió fugarse al extranjero con Bruno, el hijo que tuvo con Edgardo. Estaba convencida de que su exmarido había abusado sexualmente del pequeño y un informe del caso elaborado por expertos concluía que había indicios claros de que así había sido.
¿Cómo ha sido su vida y la de su hijo desde que se marcharon al extranjero hace ya más de una década? ¿Han visto a sus familiares durante todo este tiempo o han estado siempre solos?
Cuando nos fuimos, Bruno era muy chiquito; tenía tres años recién cumplidos y muchas cosas por sanar. Yo tenía mucho que procesar y entender también, porque no tenía idea de cómo íbamos a sobrevivir con los pocos contactos y el poco dinero que teníamos. Estaba llena de miedo de contar lo que nos había pasado con la Justicia española y no existía toda la información que hoy conocemos sobre la reacción del Estado en casos de abusos sexuales de menores intrafamiliares. Me preguntaba en qué me había equivocado al seguir el proceso judicial porque había hecho todo lo que se suponía que una madre en estos casos debía hacer: psicólogos, asistente social, denuncia con la pediatra, denuncia policial y presentación de pruebas importantes sobre los abusos de dos menores británicas en contra de Edgardo Milessi, entre otras cosas. Mi decisión de abandonar la vida que había creado en Ibiza estuvo marcada por la imposibilidad de sacrificar a mi hijo a una vida de abuso sexual. Yo ya no importaba. Solo sabía que necesitaba ganar tiempo para que Bruno creciera y se hiciera más fuerte para poder defenderse. Mi vida en el exilio estuvo dedicada a curarlo a través de mi amor. Cuando estaba embarazada de él, decía que iba a ser el más amado del mundo, y me dediqué a que se sintiera así todo este tiempo. Para el mundo, amigos y familia estuvimos desaparecidos durante muchos años, como si hubiéramos muerto. Solo pudimos ver a mi madre dos veces en diez años, y solo poco tiempo, ya que no nos lo podíamos permitir económicamente. Conocí gente maravillosa que nos ayudó a unir nuestro camino hasta el día de hoy, pero sí, estuvimos muy solos. Hubo momentos muy difíciles para mí, en los que fui consiente de la realidad de las cosas, pero pude crearle a Bruno un mundo en el que se sentía seguro, tenía amiguitos y estudiaba en casa. Todos los días antes de dormir le preguntaba si era feliz y siempre me decía que sí, así que no me sentía tan sola. A España volvía por las noches en mis pesadillas nocturnas, constantes por tantos años. Recorría mis lugares en Ibiza con versiones en las que no había podido escapar o en las que no encontraba a Bruno. O volvía a mi negocio de vestidos en Sant Antoni y tenía que abandonarlo todo otra vez. A España solo he vuelto en sueños.
¿Qué es lo que más añora de su antigua vida? ¿Cuántas cosas perdió y cuántas ha conseguido reconstruir?
Lo que más añoro de mi antigua vida es la libertad de moverme por el mundo. Antes de escapar vivíamos en Ibiza, donde trabajada en mi negocio, y al terminar el verano pasaba el resto del tiempo en Argentina con mi familia y mis amigas de la infancia. La ropa que vendía en mi tienda la diseñaba y la fabricaba en India y Tailandia y la importaba a Ibiza. Viajar y crear vestidos me apasionaba. Me habría gustado que Bruno lo hubiera vivido, que hubiera podido crecer con sus primos, sus tíos, su abuela, como algo cotidiano. También añoro conducir un coche y espero poder renovar mi licencia. Perdí cosas materiales, pero lo que más lamento es haber perdido la posibilidad de tener más hijos, de que Bruno tuviera hermanos para compartir su vida, que no sea yo su única roca en el mundo. Lamento no haber elegido un buen padre para él y que esta tuviera que ser su historia. Construí cosas no materiales. Fueron años de paciencia, amor y perdón. Crié a un hijo maravilloso. Cada noche que lo ponía a dormir sabía que quizá lo podía perder a la mañana siguiente. El miedo más grande era no poder protegerlo. Cuando uno vive una situación de este tipo vive la vida de manera más presente. Intentas ser tu mejor versión y valoras cada segundo como si fuera el último.
El abogado de María, Diego Herchhoren, ha vuelto a reclamar a la Fiscalía de Ibiza que la mujer sea liberada y recupere todos los derechos perdidos con la fuga. Ya trasladó una primera reclamación en diciembre que la institución rechazó alegando que abusos sexuales y la fuga con el menor «son cosas distintas», según asegura el letrado. Al mismo tiempo, Celeste, la hermana de María, ha lanzado una cuenta en Instagram (libertadpara_maria) y una petición de firmas en change.org para reclamar a la Justicia española que ponga punto y final a la «pesadilla» que la familia lleva viviendo desde el año 20215.

María y Buno, hace una década / D.I.
«Solicitamos ardientemente la anulación de la denuncia de secuestro parental contra María. Ella no secuestró a Bruno. Es una madre valiente que solo actuó para proteger a su hijo de un predador confirmado. Es imperativo que la Justicia española reconozca la valentía y sacrificio de María en lugar de perseguirla. Ahora más que nunca, necesitamos justicia y que ella y Bruno, mi sobrino, puedan vivir libres sin miedo a represalias legales. Creemos que es momento de devolverles su libertad», reclama Celeste.
¿Planea volver a Ibiza en caso de que le libere la justicia o eso ya no pasa por su cabeza?
Adoro Ibiza. Nací en la isla y Bruno también. Nos encantaría volver, pero no sé si a la vida de antes, porque ya no existe. Me encantaría que Bruno conozca el maravilloso lugar donde nació.
¿Qué sintió al conocer la nueva sentencia condenatoria de su expareja?
Me enteré de que estaba siendo juzgado por casualidad en internet, nadie había notificado los hechos a mi abogado. Encontré una pequeña noticia en inglés cuando metí en el buscador su nombre. Cuando me puse a leerla solo hablaba de un tatuador de Ibiza que había sido condenado por atacar a una menor de 16 años. Me di cuenta de que podía ser él por la manera en que habían sucedido los hechos. Tiene un modus operandi, siempre hace lo mismo. Años antes de que Bruno naciera ya había sido denunciado dos veces por dos clientas británicas menores de 16 años, pero las denuncias fueron archivadas y él me dijo que eran para cobrar el seguro de viaje. Yo misma fui a defenderlo la primera vez, declarando que era mi marido y que era imposible que hiciera algo así. Recuerdo a la madre de la adolescente que me dijo: «Verás cuando esto le suceda a tus hijos». Al conocer la última sentencia me sentí liberada. Ahora la verdad es evidente para todos. Yo no mentía.
¿Espera que esta sentencia también sirva para reabrir el caso de los supuestos abusos sexuales a su hijo?
Sí. Mi hijo se merece justicia por lo que le pasó.
¿Qué tal se encuentra su hijo actualmente?
Bruno es un adolescente, este verano cumple 14 años. Tiene tantos sueños de las cosas que le gustaría hacer cuando sea libre y tenga sus documentos... Le gustan la robótica y la informática. Quiere ir de vacaciones, cosa que nunca hicimos. Viajar en avión, ver a su abuela, conocer a sus primos y tíos, ir a un hotel, hacer deporte con otros chicos de su edad, caminar por la calle sin miedo de que le pidan documentos, ir al dentista y que le pongan los aparatos de los dientes... Hay una lista de deseos pendiente. Y se quiere cambiar el apellido.
¿Cree que la justicia española se ha portado mal con ustedes?
Sí. Creo que la Justicia española se comporta mal con muchos niños que sufren abusos sexuales y con muchas madres que denuncian para protegerlos. El sistema de protección no existe o no se utiliza. La justicia española nos robó años que no recuperaremos nunca por no investigar.
¿Espera que su caso sirva de precedente para que la justicia española actúe de otra manera con casos similares en el futuro?
Sí. Creo que lo que nos pasó a mi hijo y a mí debería servir para entender que es importante activar un verdadero protocolo de investigación en casos de abuso sexual. Es duro aceptar que un padre o una madre pueden hacer algo tan horrible como abusar de su hijo. Es algo que nadie quiere aceptar cuando sucede, pero es real y vive en nuestra sociedad y familias desde hace siglos. Es importante poder poner fin a los abusos intrafamiliares, donde muchas veces el abuso pasa de padre a hijo como una verdadera herencia. Hay que sanar hablando y sosteniendo a las víctimas porque es la única manera de poder superarlo, olvidando la vergüenza que todo esto genera. De las cosas duras uno solo tiene que salir más fuerte.
¿Confía en que la justicia atienda su petición de inocencia y le libere de todas las cargas?
Sí, absolutamente. Es el único camino. Ahora se ha hecho evidente para todos la verdad de quién es Edgardo Milessi. Mi hijo está seguro y yo me siento tranquila.
Suscríbete para seguir leyendo
- Detenido en Ibiza un hombre por intentar secuestrar a una menor a la salida de un colegio
- La Ibiza Medieval 2026 ya tiene fechas
- Una monitora herida en una pelea con 28 menores implicados en el centro de Sa Coma de Ibiza
- Hartazgo en ses Figueretes por una nueva pelea multitudinaria
- Fallece un hombre tras caer desde un acantilado en Ibiza
- Las aventuras y desventuras de un migrante conquense en la Ibiza de los años 60 y 70: «Nunca se olvida a quien te ayudó cuando no tenías un duro»
- Los residentes de Ibiza podrán solicitar la tarjeta única para viajar gratis en el transporte público de Mallorca
- Atrapados en Tailandia: Juan Suárez y Jeanette van Breda, la odisea de regresar a Ibiza por la guerra en Irán