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Agricultura

La felicidad de llenarse de barro hasta las cejas: cómo la lluvia revivió a los agricultores de Ibiza

Cosecha. Al fin, agua.

Recogida de patatas en la finca de Can Tura.

Recogida de patatas en la finca de Can Tura. / J. A. RIERA

José Miguel L. Romero

José Miguel L. Romero

Ibiza

"Los agricultores están esperando a que llegue el viento y seque el terreno. Hay de margen hasta marzo para sembrar la patata", apunta José Antonio Prats, gerente de la Cooperativa Agrícola de Sant Antoni. Tanta agua ha dado vida al campo y alegría a algunos payeses que el pasado verano estaban desesperados y a punto de tirar la toalla. Prats menciona el caso de un campesino de Santa Gertrudis que "en verano estaba agobiado" y "no sabía qué hacer". Incluso se le pasó por la cabeza abandonar el oficio: "Ahora está encantado. Le sobra agua. Está feliz. Tanta, que incluso decidió meterse en el campo y enfangarse para sacar a mano la patata. Acabó lleno de barro hasta las cejas, pero contento".

La lluvia, como en Sevilla ha sido una pura "maravilla", señala Prats, para rellenar los acuíferos y para los frutales, especialmente los cítricos y algarrobos, pero advierte de que no todos han podido sembrar cereales y forraje a tiempo. Quienes espabilaron y lo hicieron antes de diciembre están encantados de la vida. Después, el suelo se ha puesto casi impracticable, por lo que algunos ya no tienen más remedio que esperar a que se seque.

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