Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Migración

Los constructores de Ibiza aseguran que es «fundamental regularizar a migrantes»

La presidenta de la Asociación de Constructores, Consuelo Antúnez, confirma que algunos migrantes trabajan en la economía sumergida

Alerta de que la falta de mano de obra «es un problema más agudo» en su sector que en el resto

Grúas en una obra en Cala Gració.

Grúas en una obra en Cala Gració. / Vicent Marí

José Miguel L. Romero

José Miguel L. Romero

Ibiza

La regularización de medio millón de migrantes emprendida por el Gobierno «es fundamental», subraya la presidenta de la Asociación de Construcción y Derivados de la Pimeef, Consuelo Antúnez, especialmente en su sector: «Son personas que ya están aquí, en la isla, y que probablemente tienen ya a sus hijos en el colegio y que están haciendo uso de la sanidad. Lo mejor en estos casos es que, en vez de estar trabajando en una economía sumergida al no tener papeles, puedan trabajar como toca, dados de alta, pagando impuestos como todos los demás y con todos los derechos que les asisten».

Porque haberlos, haylos, y no pocos, migrantes sin papeles trabajando en el ladrillo. Basta, por ejemplo, con hablar con ellos y preguntarles dónde se ganan la vida. Antúnez reconoce que la economía sumergida se nutre de esos migrantes sin papeles: «Las empresas normales tenemos a los trabajadores en regla, pero a mí, por ejemplo, me han ofrecido gente para trabajar que no tenía papeles. En ese caso, yo no los puedo contratar, pero eso no significa que otro no los vaya a emplear. Otro con menos escrúpulos». Se trata de «una competencia desleal» que está a la vista de todos: «No tienes más que salir a la calle para ver obras que no son legales, que hacen empresas que no son del todo legales y en las que hay personas que no están trabajando legalmente en la construcción. No hay que ser muy listo para verlo: vas una obra, ves el tipo de andamios que utilizan y ya sabes que eso no cumple con ninguna normativa. Probablemente, esa empresa no cumpla con casi nada». Y eso supone una competencia desleal «porque no tienen que emplear los mismos recursos que las empresas legales en gastos laborales, en prevención de riesgos, en todo tipo de cosas».

«No tienes más que salir a la calle para ver obras que no son legales (...) Ves el tipo de andamios que utilizan y ya sabes que eso no cumple con ninguna normativa"

Las bajas de los fines de semana largos

Otro problema que se ha enquistado en el sector (y en todos, realmente) es el de las bajas laborales sin justificar: «Nos afecta mucho, realmente es un problema. Sobre todo hay muchas bajas de dos días, que perjudican mucho, especialmente a los propios compañeros porque para dos días no puedes buscar sustitutos. Y eso provoca que haya gente que se carga con más trabajo. Son bajas de lunes o de viernes, de fines de semana largos. Todo el mundo puede ponerse malo, pero es curioso que haya gente que no enferma nunca o prácticamente nunca, y otra que cae todos los días, todos los meses».

Falta de mano de obra

Quizás, la regularización de migrantes sirva para completar las plantillas del ladrillo, que padecen ese mal tan extendido en la isla de escasez de mano de obra: «Hay dificultades en todos los sectores, pero quizá en la construcción este problema sea un poco más agudo. ¿La razón? Que el nuestro, desgraciadamente, no es un sector que sea muy atractivo para los jóvenes. Tenemos unas plantillas de trabajadores bastante envejecidas o más envejecidas que en otros sectores. Y faltan trabajadores de todo tipo. Desde especializados a los que no lo son». Y los que no lo son «prefieren antes entrar en un sector como la hostelería que en el de la construcción». Los tiempos han cambiado, señala, pues antaño se nutrían en este sector de mano de obra procedente de la península: «Ya no vienen».

Respecto a la propuesta, desde el Govern, de convertir los locales comerciales en vivienda para paliar su escasez, no parece que haya producido mucho entusiasmo en el sector: «Pues la verdad -explica Consuelo Antúnez- es que no hay muchas conversiones. También es cierto que, sobre lo que el Govern propuso, los ayuntamientos tienen que decidir si se apuntan, y no todos los consistorios han decidido qué se puede hacer o no en todas las zonas. No todos han aceptado con alegría esas condiciones. La medida tiene unas limitaciones y el dueño del local tiene que decidir si le merece la pena o no. Y a lo mejor no le merece la pena porque luego lo tiene que alquilar a un precio limitado». Tampoco cree la presienta de los constructores de la Pimeef que «esa sea la solución. Todo ayuda, ojo; la idea está bien, pero hay muchos caminos y hay que ir por todos ellos».

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents