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Teatro | Gabino Diego Actor

El actor Gabino Diego actúa en Ibiza: «Siempre quise viajar por los pueblos y ser un cómico ambulante»

El popular intérprete, ganador de un Goya, da vida a uno de los personajes del vodevil de Marc Camoletti 'Pijama para seis', que este domingo se representará en el Teatro Pereyra

El actor Gabino Diego.

El actor Gabino Diego. / Jose Miguel Stelluti

Maite Alvite

Maite Alvite

Ibiza

Este fin de semana Gabino Diego viajará a la isla en la que vivió varios meses en los años 80. En aquella época lo único que buscaba el popular intérprete era emular a los hippies, como cuenta en esta entrevista telefónica a Diario de Ibiza. Esta vez la visita será fugaz y por motivos profesionales: interpretar a Carlos en el vodevil ‘Pijama para seis’, de Marc Camoletti. La función será este domingo, 8 de febrero, a las 18 horas en el Teatro Pereyra. Las entradas están casi agotadas.

Si no me equivoco, la última vez que vino a Ibiza fue en 2011 para presentar en el Palacio de Congresos de Santa Eulària ‘Una noche con Gabino. Ocho años después’. No sé si ha vuelto a pisar la isla después...

He estado en Menorca y en Mallorca, pero en Ibiza no. Siempre que he ido allí me he sentido de maravilla. Estuve en 2007 para hacer un curso de clown con Eric de Bont y en los años 80 viví cuatro o cinco meses en Santa Eulària.

¿Y qué motivó esa estancia en la isla?

Acababa de hacer la película ‘El viaje a ninguna parte’, de Fernando Fernán Gómez, y fui para allí un poco a la aventura. Tenía un amigo que se ocupaba de las hamacas en Cala Pada y dormía allí. Luego conocí gente de Santa Eulària y, a veces, me quedaba en su casa. Me apalanqué porque me sentía muy a gusto. Pasé momentos muy bonitos. Tenía ganas de sentirme un poco hippie y entender por qué toda esa gente se fue para la isla en los sesenta y setenta.

¿Lo entendió?

Sí, Ibiza tiene una energía especial. Me hubiera gustado haberme comprado algo allí en esa época, estaría más barato que ahora.

Sí, porque ahora está imposible. Centrándonos en ‘Pijama para seis’, ¿qué le gustó de esta obra escrita por el dramaturgo Marc Camoletti para meterse en el proyecto?

Es un estilo de comedia por la que yo no había pasado. El vodevil tiene un código y un ritmo que no tiene que ver con el de otros estilos teatrales. Va muy rápido y hay momentos en los que el espectador va por delante de lo que está pasando. Se le ha visto siempre como un género menor y a mí me parece algo maravilloso. Cuando leí esta función me pareció que era una pieza de relojería, muy eficaz, muy divertida… Hay momentos donde te sientes que si tú respetas la música que ha creado el autor y tú eres el instrumento y le das las notas, eso funciona siempre. Es como dos y dos son cuatro, el espectador se ríe. Es una obra en la que la gente se lo pasa muy bien y, a la vez, está muy bien creada.

Una escena de 'Pijama para seis'

Una escena de 'Pijama para seis' / IBAI ARMENTIA

¿Qué complejidades tiene este género para un actor?

En una comedia de este tipo no se puede bajar la guardia. Tienes que estar muy alerta y siempre manteniendo el ritmo porque si no, a lo mejor, el gag no funciona. Los actores aquí somos como un equipo de fútbol. Hay unos que ejercen de delantero centro creando oportunidades para que el delantero meta gol.

A usted le toca ejercer de delantero...

A veces me toca a mí marcar el gol, otras lo hacen otros compañeros, pero tiene que haber alguien, un actor generoso y disciplinado, que centre la pelota. La réplica te la tienen que dar de una manera determinada para que eso funcione. Jesús Cisneros tiene mucha experiencia porque ha hecho ya más vodeviles como ‘Sé infiel y no mires con quién’ o ‘Mentiras inteligentes’. Se ha especializado en este tipo de teatro que daba la impresión de que estaba olvidado. El vodevil parece un género menor, pero yo creo que es un arte el poder hacer reír de la manera que lo hace esta función.

«La comedia siempre ha sido minusvalorada y es un género muy difícil»

¿Por qué cree que se considera el vodevil un arte menor?

La comedia siempre ha sido minusvalorada. La gente piensa que es más fácil cuando es muy difícil. Tú ves actores de comedia maravillosos que nunca han recibido un Óscar. Yo el Goya lo gané por el personaje de ‘¡Ay, Carmela!’, que era un chico mudo, cuando a lo mejor he hecho otros papeles que me han costado quizás más y que, sin embargo, no se valoran tanto.

En una entrevista que concedió a Diario de Ibiza hace años comentaba que siempre se plantea sus papeles como si fuesen un drama, no una comedia. ¿Qué quería decir?

Lo que yo digo es que todas las comedias, si están bien escritas, llevan un drama por debajo. ¿Qué es lo que hace reír desde hace siglos? Un tío que se tropieza con la cáscara de plátano y se da un golpe. Tú te ríes, pero el que se ha golpeado, no. Yo interpreto personajes que quieren conseguir algo y que no lo consiguen y eso es lo que hace reír. Es también lo que aprendíamos con Eric de Bont en Ibiza. Al final el clown va buscando conseguir algo y fracasa y en su fracaso reside su éxito. La comedia tiene que ver, de alguna manera, con el drama y, a veces, mucho drama también es cómico.

Antes ha mencionado a Jesús Cisneros, uno de sus compañeros en ‘Pijama para seis’. ¿Qué tal, en general, la química con él y el resto del elenco: Amaia Vargas, Isabel Gaudí y Sabrina Praga?

Son todos maravillosos. El personaje bombón de ‘Pijama para seis’, sobre todo, es el de la cocinera, que interpreta Amaia Vargas, una actriz fantástica y una cómica y clown estupenda. La gente va a disfrutar con todos los actores, pero, sobre todo, de ella, que, como decíamos antes, mete muchos goles en la función.

¿Qué es lo que le resulta más atractivo del teatro?

Que cada función es un momento único. La que hagas al día siguiente va a ser distinta a la que ofreces en este momento al espectador. Eso me parece muy interesante y también que el teatro sea una batalla diaria, eso a mí me gusta mucho. El cine me gusta, pero es otra historia, es como una función de pedacitos que vas rodando en distintos días. Además, esa sensación de ver al público riéndose no tiene precio.

Hace tiempo que no le vemos ni en cine ni en series. ¿Es por falta de ganas o por escasez de propuestas que le resulten interesantes?

Falta de ganas no he tenido, pero tampoco ha habido muchas propuestas. No puedo adelantar mucho, pero en marzo me veréis en una película y acabo de trabajar en la nueva temporada de la serie ‘Atasco’, o sea, que estoy haciendo cosas también de cine y de televisión y haré más. Pero bueno, tuve esta etapa también de centrarme en el teatro y me encanta porque yo, cuando hacía ‘El viaje a ninguna parte’ y todas estas películas que son las que me han hecho más famoso, lo que quería era ser actor de teatro y viajar por los pueblos y ser un cómico de la legua, es decir, un cómico ambulante, como los que aparecen en el largometraje de Fernando Fernán Gómez. Yo empecé también tocando la guitarra en el metro y siempre me gustó mucho lo de ganarme la vida actuando un día en un sitio y otro día, en otro. Pero la vida me llevó a trabajar con Agustín González y con Victoria Abril (en ‘Las bicicletas son para el verano’) y empecé trabajando en el cine. Ahora estoy haciendo teatro, que es lo que yo quería.

En su opinión, ¿qué ha ganado y qué ha perdido el cine actual si lo comparamos con el de los años 90?

Han cambiado muchas cosas, como la forma de rodar. Ahora un rodaje no es tan caro, antes cada toma valía mucho dinero. La gente ahora lo tiene mucho más fácil para hacer su primera película y hay también muchos largometrajes interesantes y muchas series. Se hacen películas hasta con móviles. Me siento muy orgulloso de haber trabajado en una época como la que me tocó, con filmes como ‘Amanece que no es poco’, que se han convertido en clásicos, pero creo que ahora también hay talento y medios para seguir haciendo esas películas. Hace tiempo que no veo un ‘Bienvenido, Mister Marshall’, de Berlanga, pero hay propuestas muy interesantes. ‘Sirat’ me ha encantado, creo que aporta cosas nuevas al cine.

¿Y respecto a lo que se ha perdido?

Los móviles y las redes sociales han afectado a la atención. Ahora mismo es difícil que un chaval se concentre cinco minutos en lo que una persona está contando, o se lo das muy masticado todo o tienes que meter cinco cambios de cámara. Con TikTok o Instagram todo es aquí y ahora y eso , en mi opinión, es lo que hace que se hayan perdido cosas. Tú ves películas de antes y tenían otro poso, otro ritmo, otra cosa que lo daba la época que estábamos viviendo. Ahora todo tiene que ser rápido y el resultado también.

De la larga lista de papeles que ha interpretado en sus cuatro décadas de trayectoria como actor, ¿cuál es el que recuerda con más cariño?

Estoy muy contento con la mayoría, no puedo escoger uno. Todos los días me levantaba enamorado de mi personaje, pensando que iba a hacer una maravilla, aunque la película a lo mejor no saliera bien. Me gustó hacer un personaje histórico en ‘El rey pasmado’, también disfruté con el papel en ‘Torrente’, que ha llegado muchísimo a la gente, aunque me da pena que haya personas que solo me conozcan por eso. Hay otra película que me gustó mucho, ‘Los peores años de nuestra vida’.

«Para mí el premio es que me den un papel, hacer bien mi trabajo, que la película quede bien y que a la gente le guste mucho»

¿Y algún personaje que sueñe interpretar en el cine?

Ya vendrá, si no, lo haré en el teatro. Como decía Félix Rotaeta, el teatro es la madre que siempre te acoge y te da la oportunidad que a veces no te ofrece el cine.

El próximo 28 de febrero se entregarán los Premios Goya. Usted se llevó uno en 1990 como mejor actor de reparto y luego estuvo nominado en otras cuatro ocasiones. ¿Qué valor tiene para usted tener en casa un cabezón?

Los premios son bonitos porque te están reconociendo tu trabajo, y, sobre todo, el Goya, que ahora parece que tiene más prestigio que cuando yo lo gané. Se le da más bombo a la ceremonia, mucho más que antes, y me parece muy bien porque darle importancia a nuestro cine es muy bueno. Pero para mí el premio es que me den un papel, hacer bien mi trabajo, que la película quede bien y que le guste mucho a la gente.

¿Qué le pide a 2026?

Que haya paz, que el mundo mejore y que la gente pueda ganarse la vida dignamente en el mundo entero. Es lo único que quiero.

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