Medio Amibente
La 'deixalleria' de Sant Joan puede abrir tras dos años de espera por un error en su tramitación
El informe de impacto ambiental obliga a modificar el sistema para tratar las aguas residuales en la planta

La 'deixalleria' sigue inactiva, a pesar de que las obras se terminaron a finales de 2023. / Vicent Marí.

La deixalleria de Sant Joan ya dispone de todos los certificados necesarios para asumir la gestión de residuos y, tras más de dos años de espera, por fin empezará a dar servicio a unos 9.400 vecinos del norte de la isla. Este centro, destinado a recibir materiales de gran tamaño o materiales de desecho que necesitan un tratamiento especial, había quedado paralizado porque se construyó en un suelo urbanizable que no estaba programado para llevar a cabo esa actividad industrial, por lo que tuvo que recibir una declaración de interés insular del Consell para desbloquear su tramitación.
Según indicó ayer el Ayuntamiento de Sant Joan, la administración responsable de impulsar estas obras, se prevé que la deixalleria pueda inaugurarse dentro de unos diez días. En estos momentos, el Consistorio está instalando los equipos informáticos de cara a su inminente apertura y el Govern balear ya le ha concedido el Número de Identificación Medioambiental (NIMA), la autorización que necesitan todos los centros que producen o gestionan residuos industriales, según indicó el portavoz municipal.
De esta manera, se pondrá fin, en principio, a la parálisis de unas instalaciones que, inicialmente, estaban planificadas para entrar en funcionamiento después del verano de 2023.
Los antecedentes
El Ayuntamiento de Sant Joan adjudicó en febrero de 2023 las obras de la deixalleria a la constructora Melchor Mascaró por un presupuesto de 605.000 euros, aportados íntegramente por el Consell de Ibiza. La planta, de 1.193 metros cuadrados, se levantó en unos terrenos municipales en la zona conocida como Pla de na Manca, junto al trull (almazara) de Sant Joan y el aparcamiento del autobús lanzadera a Benirràs.
Sin embargo, los trabajos terminaron sin que después llegara ningún anuncio de su apertura. En diciembre de 2024, este diario publicaba que el informe de impacto ambiental del Govern balear, que debe dar el beneplácito al proyecto, advertía de una irregularidad urbanística: el terreno municipal en el que se levanta la deixalleria es un suelo urbanizable no ordenado de desarrollo público, destinado a equipamientos y servicios.
De esta manera, se necesitaba una modificación puntual de las normas subsidiarias para que allí pudieran gestionarse residuos industriales, un trámite que se había iniciado en 2015 pero que no llegó a completarse con su aprobación definitiva. La única manera de resolver el escollo era que el Consell aprobara una declaración de interés insular, una herramienta que exime de esos requisitos urbanísticos en caso de que el proyecto beneficie a toda la comunidad.
En esos momentos, el Ayuntamiento admitió que había cometido un error en la tramitación porque desconocía que la planta de gestión de residuos necesitara esa declaración de interés insular. El Consell resolvió la papeleta en el último pleno de 2024 y el Consistorio anunció la puesta en marcha de las instalaciones en el primer trimestre de 2025.
Nuevo informe ambiental
Finalmente, el Ayuntamiento indicó ayer que ya tiene todo a punto para inaugurar la deixalleria. Sin embargo, también deberá acometer unas obras para subsanar unas deficiencias detectadas en el último informe de impacto ambiental que ha emitido el Govern, que se ha publicado en el Butlletí Oficial de les Illes Balears (BOIB) del jueves.
En concreto, el nuevo informe advierte de que se tiene que rehacer el sistema de tratamiento de aguas residuales de la zona, eliminando un tanque de depuración mediante oxidación para que los vertidos se realicen directamente en la red municipal de saneamiento. No obstante, el Ayuntamiento asegura que esta modificación no impide la inminente puesta en marcha del servicio.
Una vez que concluya toda la instalación de los equipos informáticos y el centro entre en funcionamiento, la gestión de esta planta de residuos industriales pasará a depender de la Mancomunidad Intermunicipal de Servicios Insulares. De esta manera, la deixalleria de Sant Joan se convertirá en el séptimo centro de estas características de la isla, junto a las de Cala de Bou y Can Guerxo, en el municipio de Sant Josep; ses Païsses y Cor de Jesús (polígono industrial de Montecristo), en Sant Antoni, así como Ca na Palava y Can Sançó, en Santa Eulària.
Aunque la nueva infraestructura se ha impulsado desde el Ayuntamiento de Sant Joan, se ha dimensionado para dar servicio a las viviendas más cercanas de Sant Carles, Sant Mateu, Santa Gertrudis o Santa Agnès. Estas instalaciones, de uso particular, sirven para almacenar, seleccionar y separar los residuos peligrosos o de gran volumen, como electrodomésticos, restos de poda o escombros de obra, para su posterior tratamiento y reciclaje.
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