Medio Ambiente
Un CSI marino en busca de los tiburones y rayas de Ibiza y Formentera
Un estudio pionero permite identificar las especies que habitan en las Pitiüses a partir de sus restos de ADN

Imagen de archivo de un tiburón desorientado que apareció en Caló des Moro. / Dolores Guillén.

Para identificar una especie en un hábitat cualquiera ya no es indispensable capturar y evaluar con detalle un ejemplar. Ni tan siquiera es necesario captar y documentar con imágenes para así confirmar que realmente forma parte de un ecosistema concreto. Tal y como ha comprobado un grupo de científicos, el rastreo del ADN presente en muestras de aguas marinas de Ibiza y Formentera les ha permitido reconocer dos especies de tiburones y seis de rayas, en una primera campaña para conocer la dimensión de sus poblaciones en las Pitiüses.
Para este estudio pionero, presentado este miércoles, han unido esfuerzos el Grup d'Estudis de la Naturalesa (GEN-GOB Eivissa), la Universidad de Oviedo, el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) y la Sociedad para el Desarrollo de las Comunidades Costeras (Soldecocos), además de la financiación de IbizaPreservation y el apoyo del Ayuntamiento de Sant Josep.
El responsable del área marina del GEN-GOB, Xisco Sobrado, valora que este novedoso método, basado en el ADN ambiental, facilita "mucha información sobre especies que son difíciles de observar" y ha logrado resultados muy positivos con la experiencia piloto, según ha declarado a este diario momentos antes de la presentación.
Los resultados
Los científicos llevaron a cabo varias salidas al mar en diciembre de 2024. En Ibiza, su trabajo se centró en el área de la Reserva Marina de Tagomago y en la Reserva Natural de es Vedrà, es Vedranell y els Illots de Ponent, mientras que en Formentera se localizó alrededor de la Mola y de s'Espalmador.
En total, se recogieron 44 muestras de agua a diferentes profundidades, que se filtraron al momento para su posterior análisis genético en los laboratorios de la Universidad de Oviedo. Las pruebas tenían como objetivo la caracterización de la biodiversidad de elasmobranquios (tiburones y rayas) en las Pitiüses mediante técnicas moleculares no invasivas. "Era un primer paso para comprobar si esta herramienta resultaba útil para detectarlos", detalla Sobrado.

Dos miembros del equipo de investigación, durante la recogida de muestras en diciembre de 2024. / DI
Afortunadamente, los resultados han sido satisfactorios y, de las 44 muestras de agua, "se han encontrado marcadores de estas especies en un 30% de ellas", valora. Así, a través de los restos de ADN identificados en las pruebas de laboratorio, se ha podido confirmar la presencia de dos especies de tiburones: Galeorhinus galeus (cazón) y Galeus melastomus (moixina, de la misma familia que el gató).
En el caso de las rayas, su diversidad es mucho mayor, según evidencia este estudio, ya que se han detectado hasta seis especies: Dasyatis pastinaca, Mobula mobularMyliobatis aquilaRaja clavataRaja clavata/asterias y Torpedo marmorata.
De todo este listado, destaca especialmente "la manta raya (Mobula mobular) y el cazón (Galeorhinus galeus), dos especies emblemáticas que refuerzan el valor ecológico de nuestras aguas", valora Laura Miralles, bióloga marina y experta en genética y conservación marina de la Universidad de Oviedo.
Se da la circunstancia de que los avistamientos de manta raya, que en el Mediterráneo está catalogada como especie en peligro por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, eran "prácticamente inexistentes" con anterioridad, pero en los últimos años se han incrementado notablemente. Igualmente, el cazón figura como especie vulnerable, de manera que este estudio se confirma como una "herramienta que permite constatar su presencia y mejorar su protección".
Próximos pasos
De momento, este proyecto piloto ha servido para identificar estas especies de mantas y rayas, pero "por el momento, no es suficiente" para dimensionar el nivel de su población, apunta Sobrado. Para ello, el proyecto se ha dividido en fases para ofrecer una visión más amplia de su situación en las Pitiüses.
Así, el pasado verano se emprendió una nueva recogida de muestras de agua en el litoral pitiuso con técnicas de ADN ambiental, con el fin de disponer de datos comparativos en dos épocas del año diferentes. Los resultados de esta segunda campaña están ahora pendientes de su análisis genético en el laboratorio.
Por otra parte, este año se continuará el trabajo con la colocación de transmisores digitales en ejemplares de raya, que "permitirán seguir durante unos 200 días sus movimientos, profundidad, temperatura y luminosidad de los hábitats que ocupan", avanza Sobrado.
De momento, con los primeros pasos de este proyecto conjunto se logra "avanzar en la protección de especies marinas en riesgo y situar Ibiza y Formentera como referentes en investigación marina aplicada a la conservación", subraya la directora de IbizaPreservation, Inma Saranova.
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