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Música

Por qué Rosalía, Bad Bunny o Harry Styles ya no necesitan promotores como The Rolling Stones o Paul McCartney: Pino Sagliocco lo explica en Ibiza

El promotor musical destaca que la necesidad de ofrecer una experiencia cada vez mejor en los conciertos ha transformado la industria.

El promotor Pino Sagliocco junto al periodista y exdirector de Diario de Ibiza, Joan Serra.

El promotor Pino Sagliocco junto al periodista y exdirector de Diario de Ibiza, Joan Serra. / J.A. Riera

Estela Torres Kurylo

Estela Torres Kurylo

Ibiza

"Hoy en día, si hablamos de marketing, a Rosalía no le hace falta", afirmó este martes en la Escuela de Hostelería el promotor musical y presidente de Live Nation en España, Pino Sagliocco. ¿Por qué no lo necesita? Porque, según explicó, "lanza un post en sus redes sobre la llegada del evento y ya lo recibe toda su comunidad" al instante.

De este modo, Sagliocco reveló uno de los mayores cambios que ha experimentado la industria desde que empezó a promocionar a artistas como Madonna, Paul McCartney o The Rolling Stones en los años 80. Hoy, aseguró, es diferente: "Cuando anunciamos Harry Styles en Madrid las entradas se agotaron al momento porque ya había publicado y toda su gente sabía lo que iba a ocurrir".

El cambio de la industria con la aparición de las redes sociales

Por este motivo, la creación de spots para televisión, cuñas de radio o faldones en los periódicos —algo indispensable hace 40 años para anunciar un concierto— se realiza ahora "más que nada, por notoriedad del artista". Es el propio músico quien controla su marca, lo que complica el trabajo de los promotores musicales, encargados de gestionar estructuras cada vez más grandes: "Tienes a The Weeknd que viene con 64 tráileres, ¿los necesita de verdad?", se preguntó Sagliocco, antes de opinar que "el ego [de los artistas] sube cada día". Para él, esto se debe a la necesidad constante de ofrecer "una experiencia que sea mejora a la anterior". Mientras antes "vivían de los discos, ahora viven del live".

Esto también se debe a que actualmente el público tiene una actitud diferente en los conciertos: "Antes se disfrutaba de una experiencia conjunta. Ahora hay que estar, y si no estás no eres nadie", indicó Sagliocco, que puso como ejemplo la obsesión por compartirlo todo en redes sociales: "Me paso todo el concierto grabando para demostrar que he estado mientras no lo estoy disfrutando".

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