Fitur | Análisis a un día para la gran cita
Un 2026 en el que sólo preocupa qué pasa con el turista español en Ibiza
Todo parece indicar que 2026 volverá a ser un gran año para el sector turístico de Ibiza y Formentera... ¿Todo? No todo: algo le pasa al turismo español, avisa José Antonio Roselló, economista, empresario hotelero y vicepresidente de la CAEB, en su habitual análisis previo a las ferias turísticas

Turistas en la Cala de Sant Vicent en una foto de archivo. / Vicent Marí
El año 2025 ha demostrado ser «un nuevo año excepcional en la evolución turística mundial, tal como reflejan las estadísticas y los análisis de la Organización Mundial de Turismo». Incluso «el llamado efecto carpe diem no solo no ha desaparecido, sino que se ha enquistado en las conciencias: nos bombardean a diario con que el mundo está en la situación de mayor tensión y peligro desde la segunda guerra mundial, lo cual además es cierto, y sin embargo la gente viaja más que nunca antes», indica José Antonio Roselló, economista, hotelero y vicepresidente de la Confederación de Asociaciones Empresariales de Balears (CAEB), en su habitual análisis previo a las ferias turísticas, en este caso la de Madrid, Fitur, para este diario.
Otra cosa es qué ha ocurrido en Ibiza y Formentera: «Hay varios aspectos que llaman la atención, que además cabe calificar de un tanto contradictorios. Por un lado, cabe señalar la caída del turismo español, que lo hace sistemáticamente todos los meses, y cuya bajada es del 6,59% sobre 2024». También, apunta Roselló, «resultan llamativos los descensos del turismo alemán (-2,72%) y los del conjunto de países del antiguo Benelux (Bélgica, Holanda, Luxemburgo, -8,47%). En paralelo, el turismo británico, que es la primera nacionalidad extranjera en las Pitiusas, presenta una trayectoria más bien plana (+0,30%)».
Además se registra «un aumento significativo del turismo francés y del turismo italiano, y, sobre todo, de lo que gráficamente podríamos denominar una ‘nueva nacionalidad’ que ha irrumpido con fuerza y que no es otra cosa que la suma de nacionalidades distintas a las clásicas». Esta nueva nacionalidad ha pasado a ser la tercera en el ranking, después de españoles y británicos: «Aquí sí que se puede decir aquello de que muchos pocos hacen un mucho, porque ya no son tan pocos como en el pasado. Por ello, no debe extrañar que el conjunto del turismo internacional haya aumentado en un 5% en el periodo enero-octubre», subraya.
Análisis más depurados
En paralelo, desde que abrió temporada, el gasto turístico aumentó todos los meses desde abril: «Destacan, a modo de ejemplo, los aumentos en julio y agosto de, respectivamente, el 6,47 y 5,20%. Los incrementos se extienden a todos los conceptos: gasto turístico total, gasto turístico por persona y gasto turístico por persona y día». De todos modos, advierte, falta material estadístico para profundizar en el análisis de esta dinámica, «pues las protestas de determinados subsectores económicos, especialmente en la oferta complementaria, sobre la evolución de las cosas son un hecho e invitan a pensar en una realidad más diversificada por zonas y subsectores. Y especialmente, en centrarse en análisis de tipo más microeconómico, más de mercado, aunque la fotografía general dé una realidad favorable. En cualquier caso, hay que procurar huir de análisis simplistas de unos subsectores echando la culpa a otros».
Cree el vicepresidente de la CAEB que también harán falta «análisis más depurados para señalar si la caída de visitantes, que ya vemos que no es general, pero sí pronunciada en algunos casos, es buena o es mala». La OMT, recuerda, sigue poniendo el acento en los movimientos de personas (aparte del gasto) como termómetro del éxito. En este contexto, una caída de afluencia turística, que se podría interpretar como «buena» desde la óptica de la masificación, al mismo tiempo puede significar un factor para preocuparse».
Y este, recalca Roselló, es el caso del turismo español: «La patente caída del mismo en las Pitiusas no se corresponde con la evolución de la economía española. De acuerdo con el cuadro macroeconómico, contenido en el reciente informe del Gobierno de España relativo a los objetivos de estabilidad presupuestaria y deuda pública, el PIB creció en 2024 el 3,5% y el consumo privado, el 3,3%. Para 2025, se espera cerrar con un crecimiento del PIB del 2,9% y del consumo privado del 3,3%. Un análisis intuitivo nos indica que la situación económica general de España vista a través de estos datos, no se corresponde con la evolución del turismo español en estas islas». De ahí que estime que hay que ir a buscar explicaciones en cuestiones como la «estructura» o en el análisis microeconómico: «Tal vez estos últimos sí deberían preocupar. Más si cabe teniendo en cuenta que, para 2026, el citado cuadro macroeconómico prevé un crecimiento del PIB del 2,4% y del consumo privado también del 2,4%. O sea, una desaceleración. De modo que, de seguir esta tónica, en 2026 se podrían entremezclar cuestiones macro y microeconómicas y no unas jugando contra las otras en el turismo español».
En cuanto a las perspectivas del turismo internacional, la OMT ve un panorama positivo, «no sin apuntar factores que podrían jugar a la contra como la inflación o los factores geopolíticos que generan una ansiedad permanente». Respecto a Europa, «hay que prestar un interés concreto al seguimiento específico del mercado británico (cuya sociedad está envuelta en un difuso malestar) y a la mención de los problemas de Francia, que bordea la parálisis política, con su correspondiente influjo en la economía». Italia, de momento, «presenta mejor estabilidad», destaca Roselló.
Desde una perspectiva más general, la situación económica, según el Fondo Monetario Internacional, «ha mejorado y atenuado las peores perspectivas que existieron en el primer trimestre de 2025 con motivo de los aranceles generalizados de EEUU a todo el mundo. Ahora, hay menos incertidumbre y se prevé un crecimiento mundial del 3,1% en 2026 (3,2% en 2025), y eso no es precisamente un freno para el turismo». Para las economías avanzadas, la previsión de crecimiento es del 1,6% (igual que en 2025): «No deja de ser un viento de cola favorable para el turismo y, por tanto, para España, Balears y Ibiza y Formentera. Pero a partir de aquí, dependerá de nuestras acciones aprovechar el viento de cola o malograrlo».
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