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Inundaciones

Ana, superviviente de las danas en Ibiza: "Sueño cosas horribles, me despierto llorando y gritando"

A sus 86 años, rozó la tragedia en el edificio Brisol y ha abandonado la isla "para siempre"

Ana Martínez, superviviente de la dana en Ibiza

Ana Martínez, superviviente de la dana en Ibiza / Toni Escobar

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Guillermo Sáez

Guillermo Sáez

Ana Martínez superó hace tres meses la mayor angustia de su "LAAAAaaarga vida", como ella misma la califica en el blog que mantiene puntualmente actualizado a sus 86 años. Vivía en un bajo del edificio Brisol de Ibiza, pegado al torrente de sa Llavanera, una zona que fue arrasada por las danas otoñales. Abandonó la isla rumbo a Valencia y, aunque es feliz con su nueva vida, por las noches vuelve a revivir aquella pesadilla que estuvo cerca de acabar con ella.

"Casi todas las noches sueño con aquello. Y sueño cosas horribles. Por ejemplo, yo siempre he tenido perro, pero en aquel momento no tenía. Pues sueño con los perros que he tenido en mi vida y que el agua se los lleva inmediatamente. Me despierto llorando y gritando. Luego me tranquilizo al ver que está todo bien", explica a Diario de Ibiza.

Después de 45 años viviendo en Ibiza, esta mujer, economista y profesora cuando estaba en activo, donostiarra de nacimiento e ibicenca de adopción, decidió tras el destructor paso de las danas que abandonaría la isla para no volver jamás. Sencillamente, el agua lo había ahogado todo, hasta las ganas de recuperar su antigua vida.

"Ya he decidido que no vuelvo a Ibiza. Estoy viviendo en casa de mi hija en Valencia y estoy en una situación perfecta porque estoy a mi aire totalmente todo el día hasta que a las siete de la tarde vuelven todos del trabajo, de la universidad, de donde sea. Así que tengo una combinación muy buena de vivir sola y acompañada. Ya no me apetece tanto estar sola por las noches, me apetece tener alguien cerca", cuenta.

Un cumpleaños fatídico

Ana cumplía 86 años precisamente el día que el agua entró en tromba en su casa y en su vida, cambiándolo todo para siempre. Experimentó "una historia de terror", como ella mismo la tituló unos días más tarde en conversación con este rotativo. Estaba encaramada a la encimera de su cocina, viendo como el agua empezaba a sumergir su cuerpo y desesperada porque no lograba contactar con los servicios de emergencia, cuando su vecino irrumpió en la casa y logró sacarla a tiempo.

"Estuve unos días en casa del vecino hasta que bajaron las aguas y pudimos salir. Volví a mi casa para ver si podía recuperar algo y tuve que salir pitando en cuanto entré en la cocina. No podía ver aquello. En aquel momento me di cuenta de que no volvería allí nunca más. Mi casa había desaparecido, la riada se había llevado mi vida de los últimos 30 años", recuerda en tono tranquilo, como si la protagonista de aquel drama hubiera sido otra persona.

Ana Martínez, de 86 años, cuenta como sobrevivió a la tormenta que arrasó su casa junto al torrente de Sa Llavanera

Guillermo Sáez

"Estoy iniciando una nueva vida y no pienso nada en lo que he perdido, solo pienso en el futuro. Tengo esa suerte, no sé, me sale así", se sincera desde Valencia, convencida que de que tiene "una suerte increíble", a pesar de los pesares: "A lo largo de mi vida he tenido mis épocas de bajón, pero a partir de los 80 he vivido una época estupenda. Me hace pensar que la tercera edad es la mejor de la vida. Me miro desde fuera y me digo: '¡Qué bien lo estás haciendo, tía!'. Y, además, duermo 10 horas al día".

Su optimismo arrollador hace que también se tome con buen humor otra de las secuelas, aparte de las pesadillas, que arrastra desde aquel fatídico 30 de septiembre: "Una de las cosas que me ha quedado es que no quiero bañarme ni ducharme. Ahora me estoy lavando por partes, como hacían las abuelas de toda la vida. Y no me voy a volver a meter debajo del agua. Nunca más".

"Ibiza ha cambiado mucho, pero no para mí"

Respecto al futuro de su vivienda arrasada en el Brisol, esa de la que tuvo que salir corriendo después de tres décadas siendo su hogar, explica que ya la ha dejado en manos de su hija. La idea es arreglarla por completo para luego ponerla a la venta o en alquiler: "Ahora que la aproveche ella".

Para emprender esta reconstrucción, cuentan con los "cerca de 70.000 euros" que ya han recibido entre seguro e indemnizaciones. "La compañía aseguradora me ha dado 66.000 euros por la primera riada y otros 1.800 euros por la segunda riada. Y luego, otros 2.500 euros de ayudas públicas por la declaración de zona catastrófica. Cuando la compañía aseguradora nos mandó la primera propuesta dijimos inmediatamente que sí porque nos interesa cobrar cuanto antes para arreglar la casa. Seguramente nos podían haber dado más si hubiéramos negociado, pero preferimos aceptar rápido", reflexiona Ana, muy acostumbrada a relacionarse con los números durante toda su vida.

Mirando por el retrovisor, rememora su vida en una isla que siempre llevará dentro: "Llegue a Ibiza en 1979 y ha cambiado mucho desde entonces, pero no para mí, a mí no me cogió todo el follón del turismo. Yo estaba en mi mundo pequeño, en un mundo muy especial, el mundo de mi gente, mi colegio, mis alumnos… No era una habitante de Ibiza normal, en absoluto, estaba metida en un rinconcito, pero ahí me encontraba muy bien".

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