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Vivienda

Mariano Juan, vicepresidente del Consell de Ibiza: “Sin sanciones disuasorias, no hay política efectiva contra el intrusismo”

La isla ha conseguido disminuir en casi 19.000 personas diarias la presencia en temporada alta, gracias a la limitación de vehículos y el refuerzo de la inspección

El vicepresidente primero del Consell Insular, Mariano Juan.

El vicepresidente primero del Consell Insular, Mariano Juan. / VICENT MARÍ

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Efe

Ibiza

Ibiza se ha situado como uno de los principales referentes europeos en la gestión del turismo tras lograr reducir en un 80% la vivienda turística ilegal en la capital de la isla desde su máximo histórico, según defiende el Consell Insular. El modelo aplicado, basado en el control de la oferta y la sostenibilidad, se presenta como ejemplo para otros destinos que buscan equilibrar la actividad turística con la vida cotidiana de los residentes.

“El mensaje ha sido claro y constante: la ilegalidad no encaja en el modelo turístico que queremos para Ibiza”, afirma el vicepresidente primero y conseller de Ordenación Turística del Consell, Mariano Juan, en una entrevista para EFE en la que explica el giro en la política insular a escasos días de que se inaugure la feria internacional de turismo de Madrid, Fitur.

Según datos de Exceltur, el número de plazas ilegales en viviendas turísticas en la ciudad de Ibiza ha caído de 7.281 en 2017 a 1.469 al cierre de 2025. En el conjunto de la isla, la cifra supera aún las 18.000 plazas, comercializadas mayoritariamente a través de plataformas digitales, con más de 1,6 millones de pernoctaciones anuales. Desde el Consell subrayan que esta reducción no es fruto de una única medida, sino del refuerzo simultáneo de la inspección, una planificación territorial más equilibrada y una mayor implicación social. En palabras de Juan, “cuando hay prioridad política, los resultados llegan”.

Capacidad limitada y apuesta por la calidad

En una isla con 160.000 habitantes censados y alrededor de 3,6 millones de visitantes al año, la oferta turística legal —hoteles, apartamentos, casas rurales y campings— suma 96.404 plazas. La oferta ilegal llegó a representar algo más del 18% del total.

La capacidad reglada permanece congelada desde hace años y seguirá en esos niveles gracias a la moratoria en vigor. Además, se ha reducido en términos netos por el reposicionamiento de hoteles hacia categorías superiores, una evolución que, según el conseller, responde a una estrategia clara: “No se trata de crecer en volumen, sino de gestionar mejor y con más calidad lo que ya existe”.

De forma paralela, el Consell trabaja con plataformas de alquiler turístico, agentes sociales y el sector hotelero para mejorar el control del mercado. Este modelo de colaboración permite verificar registros, retirar anuncios ilegales con rapidez y anticipar nuevas fórmulas de fraude, explica el responsable insular de Turismo.

Uno de los ejemplos más ilustrativos es el de Airbnb. La aplicación de estos acuerdos ha reducido el número de anuncios activos en la isla de unos 4.400 a cerca de 1.800, lo que equivale a la eliminación de unas 14.500 plazas. “La colaboración con las plataformas es clave si se quiere actuar con eficacia”, resume Juan.

Menos personas en la isla en pleno verano

El efecto agregado de esta estrategia se refleja en el Índice de Presión Humana (IPH), que mide cuántas personas hay cada día en la isla. En los años de mayor saturación, el IPH superó ampliamente las 310.000 personas en agosto. En 2024 alcanzó las 316.076 y, un año después, descendió hasta 297.307. “Son casi 19.000 personas menos al día en plena temporada alta”, destaca el vicepresidente del Consell, que vincula este descenso a una mejora perceptible en la movilidad, los servicios y la convivencia.

Los datos oficiales muestran que este ajuste devuelve a Ibiza a niveles de presión humana similares a los de 2014, pese a que la población residente ha aumentado en 30.000 personas. Además, no ha tenido un impacto negativo en la actividad turística reglada: la ocupación ha crecido en torno al 8% y el gasto turístico ha alcanzado cifras récord, con casi 4.500 millones de euros entre enero y octubre de 2025.

Para el Consell, estos datos confirman que reforzar la legalidad y la sostenibilidad no implica perder competitividad. “Al contrario, incrementa el valor económico del destino”, sostiene Juan.

Cupos de vehículos y refuerzo de la inspección

Otro de los pilares del modelo ha sido la implantación de cupos en el transporte, con una entrada máxima de 20.000 vehículos diarios, una medida que no afecta a los residentes. Entre junio y septiembre de 2025, la entrada de vehículos se redujo en más de 32.000, cerca de un 15%, con caídas superiores al 25% en agosto.

Desde el Consell defienden que limitar la movilidad en los meses punta es imprescindible para evitar el colapso. “No podemos permitir que la presión del tráfico condicione la vida diaria en la isla”, señala el conseller.

El refuerzo de la inspección ha sido otro elemento clave. La plantilla ha pasado de cinco inspectores en 2019 a 30 en la actualidad, y las sanciones por anuncios de viviendas turísticas ilegales se han elevado de 4.000 a 50.000 euros. “Sin medios ni sanciones disuasorias, no hay política efectiva”, concluye Juan.

Con estos resultados, Ibiza se consolida como un modelo replicable para otros destinos insulares y maduros de Europa y como referencia habitual en foros europeos tanto por sus cifras como por la metodología aplicada.

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