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Vivienda

Residentes en Ibiza: "Vivir en la isla se convirtió hace mucho tiempo en los juegos del hambre"

Sensación generalizada de asfixia económica, especialmente vinculada al precio de la vivienda, entre las personas que viven en Ibiza

Vista panorámica de Ibiza.

Vista panorámica de Ibiza. / Vicent Marí

Verónica Carmona

Verónica Carmona

Ibiza

¿Vives en Ibiza, tienes trabajo y aun así te sientes pobre? Esta es la pregunta que ha abierto un intenso debate entre los lectores de Diario de Ibiza en su página de Facebook, en la que decenas de usuarios han compartido su experiencia personal sobre el elevado coste de la vida en la isla y la dificultad de llegar a fin de mes pese a contar con un empleo. Los comentarios constatan una sensación generalizada de asfixia económica, especialmente vinculada al precio de la vivienda, un problema que ha provocado que afloren los poblados chabolistas en la isla.

Sin la posibilidad de que el salario medio dé para pagar un alquiler o una hipoteca, Ibiza y otras grandes ciudades españolas afrontan una terrible situación de emergencia habitacional que va en aumento. Piedad resume esta percepción con crudeza: "Con sueldos de 1.500 euros y alquiler a dos mil euros, vivir en la isla se convirtió hace mucho tiempo en los juegos del hambre". A su comentario responde Soraya con ironía: "Exacto, ¿cómo lo has adivinado?".

Otros lectores cuestionan directamente la relación entre trabajo y bienestar económico. "¿Quién se siente rico trabajando?", se pregunta Manuel, mientras Adriana confirma la paradoja: "Sí, de verdad, y sigo trabajando". Antonio lo expresa de forma aún más contundente: "Si tienes trabajo, vives en Ibiza y sin salir a la calle ya las deudas son más elevadas que tu sueldo, vamos a decir que sí. Te consideras pobre".

"Cada mes al pagar el alquiler entras en pánico"

El acceso a la vivienda aparece como el principal problema estructural que padecen las personas que residen en la isla. "Si te piden el triple por un alquiler o para la entrada de un piso o casa ya ni hablamos", señala Beli. En la misma línea, Esmeralda describe el impacto emocional: "Cada mes al pagar el alquiler entras en pánico y no sabes cómo llegar a fin de mes".

Algunos comentarios amplían el foco más allá de Ibiza. Bien es cierto que el problema de vivienda que históricamente ha afectado a Ibiza ahora es patrimonio también de grandes ciudades como Madrid, Barcelona, Valencia o Málaga. Por eso, Rafael critica que el debate se centre solo en la isla: "No solo en Ibiza, está por todo igual, solo habláis de Ibiza". Terhi coincide: "Toda España es igual. La verdad, la gente malvive". Encarna insiste en este argumento, aunque con un tono más crítico: "Qué manía con la isla. En todos sitios está igual el precio de la vivienda y los alquileres. ¿Es que no veis las noticias? España va mal, pero todo el que no esté a gusto aquí que se vaya, aquí no llamamos a nadie".

Otros lectores introducen elementos políticos y sociales en el debate. Karen aporta una reflexión histórica: "Para la gente que dice que ahora con el progresismo se vive mejor, un dato: hace 30 años en casi toda España vivir de alquiler estaba mal visto y vivir en una habitación era denigración total". Cabe puntualizar que alquilar habitaciones en la isla es algo muy común desde hace tiempo, por el alto precio de la vivienda y la figura del temporero, que venía a trabajar durante la temporada y luego volvía a su lugar de origen.

En esta línea hay quien señala que esta situación no es nueva para los residentes. «Ya lo sabemos los isleños desde hace años», apunta Iván. José Vicente recurre al sarcasmo: "Decídselo a Trump… que lo solucione rápido… y, si no, todos para casa de madre".

"Ibiza = una estafa"

Giuseppe es aún más tajante: "Ibiza = una estafa". Dani, por su parte, desmonta el mito del enriquecimiento ligado a trabajar en la isla: "Como si tener un trabajo en Ibiza te fuera a volver millonario. Dan ganas de dejar la isla con el tema como está, cada día peor".

Finalmente, Miquel introduce la incertidumbre futura vinculada al empleo y la tecnología: "Somos pobres todos. El que gana 3.000 y pierde su trabajo por la IA, ¿cómo pagará el chalet y el Tesla?".

La pérdida de poder adquisitivo frente a unos sueldos que no suben a la par del precio de la vivienda es un problema global, pero en Ibiza adquiere una intensidad particular: no hay pueblos más baratos cercanos a los que escapar y seguir trabajando en la isla si no es posible el teletrabajo. Por otra parte, el aumento de la población requiere de unos servicios públicos cada vez mayores para los que se necesitan profesionales que tengan un techo bajo el que vivir.

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