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Ibiza

La exmujer del tatuador condenado en Ibiza por abusos sexuales vuelve a reclamar su inocencia por fugarse con el hijo de ambos

Edgardo Milessi es reincidente y acaba de ser condenado a cinco años por abusar de otra clienta

Letrero del nuevo Tribunal de Instancia de Ibiza en el edificio de los juzgados

Letrero del nuevo Tribunal de Instancia de Ibiza en el edificio de los juzgados / Guillermo Sáez

Guillermo Sáez

Guillermo Sáez

La exmujer de Edgardo Milessi, el tatuador que ha vuelto a ser condenado por cometer abusos sexuales en su estudio de Sant Josep, ha reivindicado su inocencia, al considerar que esta nueva condena valida aún más la decisión que tomó hace años de fugarse con el hijo de ambos.

La mujer lleva una década viviendo en la clandestinidad, en un país no revelado, y sobre sus hombros sigue pesando una orden de captura internacional. Tomó la decisión de huir con su hijo menor de edad al tener indicios fundados de que estaba sufriendo abusos sexuales por parte de su padre, tal y como alertó el informe realizado por un centro de psicología infantil.

Este mismo miércoles, al día siguiente de que se hiciera pública la condena a cinco años de prisión para Milessi emitida por la Audiencia Provincial de Baleares, el abogado de la exmujer del tatuador, Diego Herchhoren, ha remitido un escrito a la sección de instrucción del Tribunal de Instancia de Ibiza, plaza número 2, para reclamar que "carece de justificación" que su defendida siga siendo buscada por la justicia, y "más aún la propia orden de busca y captura internacional".

"Estas recientes condenas por abusos sexuales tienen consecuencias jurídicas de gran relevancia, tanto respecto a la orden de busca y captura internacional como a la propia causa penal por sustracción de menores", esgrime el abogado, en el escrito al que ha tenido acceso Diario de Ibiza.

"No obstante, y para el improbable caso de que aún con todo ello se entienda que mi patrocinada debe seguir soportando la condición de investigada, venimos a solicitar que se permita a la misma su intervención por videoconferencia, siempre y cuando se proteja a ella y al menor en el sentido de impedir al querellante el acceso a su actual ubicación geográfica, en aras de proteger al menor de cualquier peligro que le pudiera infligir el querellante", continúa el escrito.

Segunda condena por abusos sexuales

A la luz de esta nueva condena por abusos sexuales cometidos por Milessi, que se suma a otra anterior de dos años de cárcel por abusar de una menor de 15 años en su estudio de tatuaje, Herchhoren espera que su nueva petición de libertad tenga éxito. La anterior la remitió el pasado mes de diciembre a la Fiscalía de Ibiza, que la rechazó alegando que abusos sexuales y la fuga con el menor "son cosas distintas", según asegura el abogado de la mujer.

Herchhoren argumenta que las sentencias condenatorias que pesan sobre el tatuador constituyen "un elemento objetivo de grave riesgo para el menor" y justifican "la huida de la madre conforme al Convenio de La Haya de 1980 y el Reglamento Bruselas II ter, ambos aplicables en España". "La protección del menor debe primar sobre cualquier otro interés, y la vinculación directa entre los hechos condenados y la seguridad del menor es evidente, ya que el condenado ostenta la patria potestad y podría ejercerla en perjuicio del menor", alerta.

Además, la exmujer del tatuador también reclama que se reabra la denuncia que puso en su día contra Milessi relativa a los supuestos abusos sexuales padecidos por su hijo, que tenía 3 años en aquel momento. "No descansaremos hasta que se practique una investigación real sobre aquellos hechos, ponderada y exhaustiva", finaliza Herchhoren.

Este caso se remonta a 2015, cuando la madre, que ya se había separado de Milessi unos meses antes, se quedó en "estado de shock" al escuchar cómo su hijo le pedía que le tocara los genitales y le masajeara el ano con el dedo, entre otras señales aún más preocupantes.Tras un exhaustivo análisis de la situación, que incluyó entrevistas personales al padre y al niño, un centro de psicología infantil concluyó que había más de un "posible indicador de abuso sexual".

"A pesar de estos indicadores, no podemos determinar ni confirmar con exactitud el presunto abuso al menor, al tratarse de indicadores no específicos ni determinantes", añadía el informe. Los psicólogos sentenciaron que el niño presentaba "un funcionamiento psicológico inmaduro". Y cuando el centro sometió a una entrevista al padre, este se comportó "de forma ansiosa, presentando verborrea y un discurso evasivo". A la vista de estos hechos, la madre decidió fugarse al extranjero con su hijo, que a día de hoy es un adolescente.

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