Vivienda
Las condiciones más sorprendentes para alquilar vivienda en Ibiza: "Sólo podía ducharme dos veces a la semana"
Ante la dificultad para encontrar vivienda, algunos residentes de Ibiza se enfrentan a estafas y a la exigencia de información personal antes de visitar los inmuebles

Un edificio de viviendas en Sant Antoni, en Ibiza. / VICENT MARÍ
Alquilar una vivienda en Ibiza se ha convertido para muchos residentes en una carrera de obstáculos marcada por precios desorbitados, adelantos imposibles y normas que rozan lo surrealista. Diario de Ibiza ha recopilado testimonios de lectores que relatan algunas de las condiciones más abusivas y sorprendentes que han tenido que aceptar o rechazar para poder tener un techo en la isla.
Ronals Burbano resume su experiencia con una frase que parece sacada de otra época: "Que solo me podía bañar dos veces por semana". Una limitación básica que evidencia hasta qué punto algunos propietarios imponen reglas extremas sobre la vida cotidiana de los inquilinos, incluso en aspectos esenciales como la higiene personal.
Las exigencias económicas son otro de los grandes problemas. Yury González denuncia el dineral que piden por adelantado y las trabas cuando se trata de familias: "Ponen problemas si tienes hijos o mascotas. ¿Será un delito tener hijos para poder adquirir un techo en el que vivir?". Aunque reconoce que hay personas razonables, lamenta que muchos propietarios no lo entienden y que por unos pocos paguen todos.

La vivienda de lujo en alquiler más cara de toda España está en Sant Josep / Long Term Rental Ibiza
Los precios de habitaciones y pisos alcanzan cifras difíciles de asumir. Danny Javier afirma haber visto setecientos euros por una habitación compartida, mientras que Amalia Urbano Moreno cuenta que pagaba trescientos euros por una habitación, "pero con la condición de que las zonas comunes fueran nudistas", algo que la dejó "completamente sorprendida".
Uno de los casos más extremos
Juan Manuel Paramio González relata uno de los casos más extremos: "El año pasado tuve que pagar 22.500 euros para entrar al piso: seis meses de alquiler, dos de fianza y un mes de agencia, y eso que era renta anual". Asegura que, aunque en teoría la comisión de la inmobiliaria debía pagarla el propietario, en la práctica no hay margen de negociación porque si te niegas buscan a otro. Fer Martínez añade que hace diez años, con esa cantidad, casi tenía para la entrada de un piso.
Las fianzas y pagos adelantados se repiten como una constante. Jenifer Rubio Molina habla directamente de un año de fianza. Pedro Jesús Quiñones Carrera detalla: "1.800 euros de entrada, la misma cantidad para la agencia y seis meses adelantados". Nando José explica que para un piso de dos habitaciones en Santa Eulària tuvo que pagar el año por adelantado, un 22.000 euros.
Otros testimonios muestran situaciones de total indefensión. Fer Martínez cuenta que llegó a pagar casi cuatrocientos euros sin ver el piso, algo que le ocurrió en dos ocasiones. Ancora Rachel relata una experiencia especialmente dura: fue expulsada de forma agresiva por no haber pedido permiso para poner la lavadora y por no poder cocinar hasta las once de la noche, pese a vivir allí con su pareja y un bebé, compartiendo un solo baño con numerosos miembros de la familia de la propietaria.
En otro alquiler en Dalt Vila, esta misma inquilina denuncia que la dejaron sin agua durante semanas tras la rotura del termo, sin contrato firmado y con cambios en la cerradura. Solo tras amenazar con denunciar logró recuperar su dinero.

Vivienda en Ibiza. / J.A. Riera
Algunos de los encuestados prefieren tomárselo a risa y, ante la acumulación de requisitos y abusos, optan por el humor como forma de denuncia. Algunos comentan que, con el nivel de exigencias actuales, solo falta que les pidan "sangre de unicornio" o "dejar a la suegra como fianza" para poder optar a una visita en un piso que se alquile.
Las condiciones abusivas para ver un piso en la isla
Pero estas situaciones no son casos aislados. A las condiciones abusivas y exigencias desproporcionadas se suma otro problema creciente en el mercado del alquiler en Ibiza: las estafas. Hace apenas unos días, una residente en la isla denunció ante este diario un nuevo intento de fraude tras interesarse por un supuesto piso anunciado en la plataforma Fotocasa por 850 euros al mes, un precio muy por debajo de lo habitual.
Según explicó la afectada, el anuncio ya le generó desconfianza desde el primer momento, aunque decidió contactar ante la dificultad para encontrar vivienda. Tras escribir a la persona que se presentaba como propietaria, la conversación derivó rápidamente en una situación sospechosa. Antes incluso de concretar una visita al inmueble, el supuesto arrendador le exigió una gran cantidad de información personal, como quiénes vivirían en el piso, detalles laborales de cada adulto, ingresos mensuales aproximados y documentación que acreditara dichos datos.
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