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Sucesos

El escalofriante relato judicial de la asesina de Sant Antoni: "Colocó unos cojines junto al depósito de combustible y les prendió fuego"

La mujer fue condenada a prisión permanente revisable por la Audiencia Provincial

La vivienda incendiada, al día siguiente del suceso

La vivienda incendiada, al día siguiente del suceso / Toni Escobar

Guillermo Sáez

Guillermo Sáez

La asesina de Sant Antoni, condenada a prisión permanente revisable por provocar un incendio que acabó con la vida de su exsuegro hace dos años y medio, actuó con absoluta frialdad para cometer su crimen, tal y como se desprende del relato expuesto en su sentencia por la magistrada Victòria Crespí.

El pasado mes de noviembre, el jurado popular no tuvo ninguna duda de que I.C.N. provocó, en la noche del 3 de agosto de 2023, el incendio mortal en una vivienda de ses Païsses que acabó con la vida del padre de su exnovio.

En su dictamen subrayaron que la mujer, que ahora tiene 63 años, actuó con la "intención de asegurar el resultado letal" del incendio y que ese fue el principal motivo de que lo causara en plena madrugada, cuando tres personas dormían dentro de la vivienda. "Sin asumir riesgo propio y sin que pudieran escapar del fuego", añadieron.

La sentencia, de 16 páginas, ahonda en lo ocurrido y ofrece un relato propio de una película de terror, sobre todo por la minuciosidad que exhibió la asesina para acabar con la vida del hombre, aunque no logró su objetivo con su esposa, que logró salvarse gracias al comportamiento heroico de su cuidadora.

Empleando nombres ficticios, como es norma en este tipo de escritos judiciales, el relato de los hechos probados en la sentencia comienza de la siguiente manera: "Después de llegar a dicha vivienda, María Consuelo entró a su interior usando una llave que tenía del inmueble. En aquel momento, Carlos Antonio e Isabel se encontraban durmiendo en sus respectivas habitaciones, cosa que conocía María Consuelo".

Dos personas enfermas

La asesina también conocía perfectamente los graves problemas físicos que arrastraban los padres de su expareja. El hombre sufría cáncer y un aplastamiento vertebral, por lo que era "una persona especialmente desvalida" que tenía "reducida de forma relevante su movilidad". Por su parte, la mujer sufría alzhéimer y esa enfermedad era el motivo de que una tercera persona, su cuidadora, pernoctara en la vivienda la noche del incendio.

"Una vez dentro del inmueble, María Consuelo prendió fuego al sofá del cuarto de estar con la intención de que las llamas se propagaran por toda la casa y así causar la muerte de Carlos Antonio, sabiendo que dicha muerte podría producirse como consecuencia altamente probable de su conducta", continúa la magistrada. Los peritos de la Guardia Civil declararon durante el juicio que, para que un fuego así no se extinga, hace falta aplicar una llama directa al mueble durante varios minutos.

La mujer acusada de causar el incendio en el que murió un hombre, durante el juicio

La mujer acusada de causar el incendio en el que murió un hombre, durante el juicio / EFE

Un vez estuvo completamente segura de que este fuego "ya no se extinguiría", la asesina "cogió los cojines de unas sillas de la casa y se dirigió al garaje de la vivienda". "Una vez allí, colocó los cojines junto a la rueda trasera derecha, junto al depósito de combustible del coche, y les pegó fuego con la misma intención de que las llamas se propagaran por todo el inmueble para causar la muerte de las personas que dentro de él se encontraban", prosigue el relato.

De acuerdo a los testimonios de los peritos que declararon durante el juicio, este segundo foco no se llegó a propagar gracias a la intervención de los bomberos. Sin embargo, el primer foco, provocado en el mencionado sofá, sí prosperó con consecuencias fatales.

El fuego se propaga

"Las llamas se fueron propagando por toda la vivienda, aumentando su intensidad y generándose un gran fuego descontrolado que provocó mucho humo, visible desde el exterior. La intensidad de las llamas y el calor provocado por ellas fueron tan grandes que explotaron las ventanas de la vivienda y se produjeron desperfectos importantes en diferentes elementos del inmueble", explica la jueza.

El fuego continuó extendiéndose por la planta baja, donde dormía el matrimonio en estancias separadas, y pronto también alcanzó la habitación del hombre, que descansaba con la puerta abierta. "Al despertar a causa del calor y del humo que entraron en su habitación, Carlos Antonio pidió auxilio, pero no pudo escapar de la vivienda a causa de sus problemas de movilidad. Tampoco pudo ser auxiliado porque la intensidad de las llamas impidió acceder a la vivienda a las primeras personas que acudieron a prestar auxilio", narra la sentencia, en referencia a dos vecinos, padre y hijo, que fueron los primeros en advertir el incendio y acudir a prestar ayuda.

Sin llegar a poder levantarse de su cama, la víctima "sufrió quemaduras de segundo grado en la mayor parte de su cuerpo y murió a causa de una intoxicación por inhalación de monóxido de carbono".

Por contra, su mujer sí que pudo "pudo escapar por la ventana de su habitación al ser auxiliada por su cuidadora", que dormía en "la vivienda independiente situada en la planta superior". Una vez declarado el incendio, la cuidadora tuvo el valor de bajar la escaleras y ayudar a que su empleadora sí pudiera escapar a tiempo de las llamas.

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