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Agritultura

David contra Goliat en el campo de Ibiza y Formentera

Productores y vendedores de Sant Antoni analizan el consumo local frente al dominio de las grandes superficies con opiniones contrapuestas. Los pequeños productores destacan la calidad de su oferta y que comprar en los mercados locales favorece al campo y el paisaje de la isla.

Un puesto de verduras en el último mercado de sa Cooperativa de Sant Antoni.

Un puesto de verduras en el último mercado de sa Cooperativa de Sant Antoni. / VICENT MARÍ

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Aarón Benet Parrot

Aarón Benet Parrot

Sant Antoni

Los vendedores, productores y proveedores locales se enfrentan cada día al enorme poder de las grandes superfici0es, capaces de ofrecer una gama de productos más amplia y, en muchos casos, más económica. Esta realidad lleva a muchos consumidores a priorizar la compra en conocidas cadenas de supermercados, dejando en segundo plano las ventajas de acudir a mercados agrícolas locales como sa Cooperativa, en Sant Antoni.

En esta particular lucha de David contra Goliat, algunos vendedores del mercado portmanyí mantienen la esperanza de revertir la situación. Es el caso de Vicent Prats, del puesto de frutas y verduras Can Tura, quien destaca el auge del consumo local: «Cada vez hay más personas dispuestas a pagar un poco más para comer más sano y mejor».

Prats subraya las diferencias entre ambos modelos de consumo: «No es lo mismo comprar un tomate en una gran superficie que hacerlo en un mercado agrícola. Los productos de aquí son del día, tienen un sabor propio y se nota muchísimo la diferencia en la calidad». A su juicio, el interés por los productos ecológicos también es una tendencia en crecimiento, vinculada a una mayor preocupación por la alimentación y la salud.

«Espero que la situación vaya a más»

El joven vendedor considera, además, que comprar en espacios como sa Cooperativa de Sant Antoni es una forma de valorar el trabajo del campo y apoyar a los payeses, cuya labor resulta cada vez más exigente. «Espero que la situación vaya a más y que cada vez haya más gente que opte por los productos agrícolas locales», concluye.

A escasos metros de su parada se encuentra Rocco Bertinetti, de la finca agroecológica Els Corondà Ibiza, quien se muestra menos optimista sobre el futuro de los productos locales en Ibiza. «Creo que la gente no está suficientemente concienciada», reconoce. En su opinión, el modelo de consumo actual ha condicionado los hábitos de compra: «Durante los últimos 20 o 30 años, las grandes superficies han acostumbrado a los consumidores a encontrar productos como tomates o brócoli en cualquier momento del año».

Pese a su visión crítica, Bertinetti plantea posibles soluciones para revertir la situación. Entre ellas, destaca la necesidad de «educar a la gente» y de insistir en la importancia de consumir productos locales y, especialmente, de temporada.

En un punto intermedio entre el optimismo de Prats y el escepticismo de Bertinetti se sitúa Maribel Juan, de la finca ecológica Can Fontet. «Hay gente para todo», afirma. «Hay quien prefiere comprar en grandes establecimientos y quien apuesta por hacerlo en mercados como este».

La competencia, el reto

Juan señala que los consumidores que acuden a sa Cooperativa de Sant Antoni saben lo que buscan: «Aquí ofrecemos productos respetuosos con el medio ambiente y el entorno natural. La gente que viene sabe que le vamos a ofrecer productos mejores para la salud».

Los testimonios recogidos en este mercado agrícola —en muchos casos ecológico— de Sant Antoni permiten extraer algunas conclusiones, aunque sea a pequeña escala, sobre la realidad de los productores locales en Ibiza. Todos coinciden en que el camino no es sencillo y que la competencia con las grandes superficies sigue siendo uno de los principales retos.

Solo el paso del tiempo permitirá comprobar cómo evoluciona esta convivencia desigual. Mientras tanto, los pequeños comercios locales continúan resistiendo. En el caso de Sant Antoni, además, el debate adquiere un matiz casi simbólico: sa Cooperativa se encuentra prácticamente a medio camino entre Lidl y Mercadona. Una imagen que resume, mejor que muchas palabras, el desafío al que se enfrentan los productores locales.

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