La comunidad motera de Ibiza despide al joven Raúl Tribaldos, fallecido en un trágico accidente de tráfico
El Pitiús Team Motoclub protagoniza un emotivo cortejo fúnebre desde el tanatorio hasta la iglesia de Sant Jordi que reúne a un centenar de motos

DI

La comunidad motera de Ibiza está de luto. No hay consuelo para los familiares y amigos de Raúl Tribaldos, el joven motorista de 22 años que falleció en un accidente el pasado día 30 de diciembre. Lo que debían ser unas semanas de fiesta, celebración y reuniones familiares se convirtió en una pesadilla el pasado martes. También para el Pitiús Team Motoclub de Ibiza, que pierde a uno de sus miembros, al que quisieron despedir con un emotivo acompañamiento desde el tanatorio hasta la iglesia de Sant Jordi.
Cerca de un centenar de motos se reúne en la tarde del sábado en el tanatorio de Pompas Fúnebres, ubicado en Can Negre, desde las 14.30 horas. Las hay de todo tipo, desde motos de carretera, hasta otras de motocross, deportivas, Harleys, scooters e incluso una antigua vespa. La chupa de moteros es una de las prendas más vestidas en la jornada. A la entrada del tanatorio, multitud de amigos y conocidos del joven se congregan en pequeños grupos, muchos de ellos tan jóvenes como el propio Raúl. A pesar de la multitud, las conversaciones son en murmullos. No hay voces, ni jaleo, ni tampoco estruendo de los motores de las motos, tal y como había pedido el Pitiús Team en un comunicado. "Este acompañamiento se realizará en silencio, sin acelerones ni ruido, manteniendo en todo momento una actitud de respeto, recogimiento y apoyo a la familia", rezaba la nota del club. En el ambiente se respira mucha tristeza. Hay silencio, saludos y abrazos con los que se dan consuelo los unos a los otros.

El cortejo fúnebre del Pitiús Team Motoclub al joven motorista fallecido en Ibiza / Toni Escobar
Salida hacia Sant Jordi
A las 15 horas comienza a verse movimiento desde el interior del tanatorio y entre los motoristas que están aparcados justo en frente. "Voy a ponerme el casco ya, por si acaso", comenta una joven motorista que se encuentra estacionada frente a uno de los bares del final de la calle. Muchos la imitan y se suben a su moto, preparados para arrancar motores en cuanto les den la señal. Al poco aparece uno de los secretarios del Pitiús Team. "Va a pasar primero el coche fúnebre, otro coche de la familia y una moto tras este coche. Después, nos vamos incorporando poco a poco y les seguimos", indica. Dicho y hecho. Los motores comienzan a rugir, y tras el paso de los vehículos se unen a la marcha en orden tras ellos, sin grandes acelerones que provoquen más ruido que el imprescindible. Aún así, el rugido de los motores llama la atención de alguno de los vecinos de la zona, que se asoma por el balcón a ver qué ocurre.

Llegada de los motoristas a la iglesia de Sant Jordi / Toni Escobar
La marcha hacia la iglesia de Sant Jordi es tan multitudinaria que provoca una pequeña retención en la carretera del aeropuerto, desde la altura de la salida hacia Can Misses hasta llegar a la de Sant Jordi. Muchos de los coches indican con las luces de emergencia el punto en el que la caravana de vehículos no avanza. Se ve, incluso, a gente que se reconoce a través de los coches y se saludan. Ya en Sant Jordi, los motoristas invaden la avenida de Vicent Serra, frente a la iglesia, cortada al tráfico en el momento de la misa solemne. Amigos y familiares llenan el interior de la iglesia. Muchos han de escuchar el sermón del sacerdote de pie en la plaza, mientras que otros esperan algo más alejados. En la entrada se acumulan ramos de flores y coronas, tanto de familiares como de amigos, con mensajes de amor y cariño. "De tus compañeros de ADE", "De tus tíos y primos", "Tus profesores y amigos del CEIP Can Raspalls", se lee en alguno de los mensajes. La solemnidad del momento inunda de silencio la iglesia y sus alrededores, donde en la plaza, que se prepara para abrir las casetas de Navidad, se espera a que termine el acto para iniciar su actividad normal. En el interior de la iglesia, un casco de moto y una fotografía de Raúl coronan el féretro.
Aprovechar cada momento
"Aprovechemos las oportunidades en la vida", dice el párroco de Sant Jordi en su sermón. "Vivamos bien la vida que nos han dado, valorémosla y vivamos con nuestros seres queridos. Y aprovechémosla desde ahora, no mañana, porque no sabemos cuál va a ser el último momento", continúa. Al concluir, los asistentes se acercan al féretro para dar su último adiós al joven motorista y las lágrimas y la emoción llenan la plaza de la iglesia.
Concluida la ceremonia, la comunidad motera todavía tiene una última despedida para el joven motorista. Motores en marcha, uno a uno comienzan a acelerar y a quemar llanta, llenando de estruendo y humo la zona para asombro de algunos vecinos, que se disponían a salir en su coche del garaje, y curiosos que miran el espectáculo mientras se tapan los oídos. Pasados unos minutos, el cortejo de motoristas de marcha tal y como han llegado, juntos y con la misma tristeza con la que empezaba la tarde.
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