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Comida de Nochebuena solidaria

La familia de Cáritas Ibiza comparte mantel y viandas navideñas

Cáritas Diocesana de Ibiza ofreció este miércoles un almuerzo de Nochebuena a cerca de medio centenar de personas que viven en la calle o en infraviviendas y que, en su inmensa mayoría, son usuarios de su centro de día y su comedor social

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Maite Alvite

Maite Alvite

Ibiza

A la una de la tarde el personal y voluntarios del centro de día y el comedor social de Cáritas Diocesana de Ibiza trabajan a contrarreloj para que esté todo listo cuando lleguen los 46 comensales de la comida de Nochebuena. Nieves Nieto, trabajadora social del centro de día, le muestra a Marcela Hernández Marí, a cargo del voluntariado de la entidad, cómo, entre todos, han decorado para la ocasión el espacio donde tendrá lugar el evento. «Además de los adornos navideños, el martes los participantes pintaron de rojo el mostrador de la comida y de negro una parte de la pared para que sirva de pizarra. Además, colocaron un mapamundi para que puedan situar en el plano de dónde son originarios cada uno», le cuenta.

También le enseña el tablero de corcho donde ha colgado los menús especiales que se servirán en el comedor social en estas fechas navideñas, todos elaborados en la Residencia Reina Sofía. El que toca para esta Nochebuena consiste en ensalada especial navideña y crema de calabaza y coco con topping de champiñones como entrantes; suquet de rape y marisco con patatas como plato principal; y, para rematar, turrones, polvorones y todos los dulces que han donado distintas pastelerías de Ibiza.

«Un perfil diferente»

«Esperamos que vengan a la cita 46 personas, cerca de 40 son usuarios habituales nuestros derivados desde el Ayuntamiento y, aparte, hemos invitado a seis más a los que atendimos en este servicio en el pasado y que sabemos que requieren de ayuda», apunta la monitora y responsable del comedor social de Cáritas, Sanaa Choueli, señalando la lista en la que figuran los asistentes previstos.

Un momento de la comida de Nochebuena en el comedor social de Cáritas Ibiza.

Un momento de la comida de Nochebuena en el comedor social de Cáritas Ibiza. / Maite Alvite

Lleva tres años en la entidad, pero ya en este tiempo Choueli ha constatado que «ha cambiado el perfil» de las personas a las que presta ayuda esta organización humanitaria de la Iglesia católica sin fines de lucro. «Antiguamente se atendía sobre todo a personas con adicciones y problemas de salud mental, pero ahora lo que nos encontramos son personas que por culpa del encarecimiento de la vivienda, a pesar de tener trabajo, no se pueden permitir ni alquilar una habitación y viven en autocaravanas o en el coche. También tenemos mucha gente indocumentada que ha llegado en patera a la isla», detalla.

La responsable del comedor social afirma que Cáritas Ibiza «es una gran familia» que acoge a las personas «como si fueran amistades» y que en estas fechas tan señaladas procura con más ahínco si cabe que se sientan como en casa «decorando el centro y dándoles regalos».

Regalos de Papá Noel y pizza

Aunque este año las gorras y bufandas de la Liga española de fútbol no han llegado a tiempo y se les entregarán el 6 de enero, cada uno de los comensales recibirán este miércoles una bolsa de presentes, entre los que hay cepillos y pastas de dientes, desodorantes, colonias y turrones. Buena parte de esos productos los ha donado Perfumerías Clapés «y los refrescos, Coca-Cola». «No sé en otros sitios, pero en Ibiza la gente tiene un gran espíritu solidario», destaca la monitora, detallando que hasta los platos y el mantel navideño que viste la mesa son un regalo.

Hablando de altruismo, aparece en escena Ugo Reinato, propietario del restaurante italiano 17 Food & Drink de Cala Tarida, que «por segundo año consecutivo» hace una donación a Cáritas: «60 pizzas margarita, vegetarianas y con jamón» que se ofrecerán a los asistentes para que las disfruten como cena esta Nochebuena. «Yo pienso que la Navidad es una fiesta que se pasa en familia, pero la mía está en Italia y a mí me llena el corazón poder ayudar a quien tiene necesidad», explica sobre las razones que le han motivado a hacer este generoso gesto.

A las 14 horas ya la mayoría de los comensales están sentados esperando que llegue la furgoneta de la Residencia Reina Sofía con los menús especiales, que se empiezan a servir pocos minutos después. En el comedor social se escuchan hablar distintos idiomas como si la sala fuera la Torre de Babel. Hay gente de «Inglaterra, Francia, Argelia, Rumanía, Guatemala, Colombia, Venezuela, Marruecos, Italia, Polonia, Grecia y España».

En la cocina, emplatando, están Laura, voluntaria de Cáritas, y Jhonny Esteven Sánchez. Este joven colombiano de 25 años entró en Cáritas como usuario de sus servicios, después se convirtió en voluntario y ahora está «becado por la entidad». «Llevo un año en Ibiza. El invierno pasado fue duro porque estuve en la calle y Cáritas se convirtió en mi refugio. Aquí ayudaba y, después de ganarme su confianza, me han dado la oportunidad de tener una beca de unos 450 euros con la que estoy logrando cubrir los gastos básicos y pagar una habitación», explica.

Ugo Reinato, propietario de un restaurante italiano en Cala Tarida, entrega 60 pizzas como donación.

Ugo Reinato, propietario de un restaurante italiano en Cala Tarida, entrega 60 pizzas como donación. / Vicent Marí

Tanto para él como para David, usuario del centro de día y «voluntario de Cáritas los fines de semana», las fechas navideñas son una época para estar en familia y ellos ya sienten como tal a sus compañeros en el comedor social. David, natural de Valencia, vive en el albergue de sa Bodega y está buscando trabajo. «Ibiza se ha vuelto muy cara y yo creo que, poco a poco, la gente de clase media dejará de venir. La isla se está orientando cada vez más hacia los ricos y, en mi opinión, va muy mal encaminada», comenta.

Vivir en infraviviendas

Entre los participantes en la comida de Nochebuena hay personas que llegaron a la isla en patera. Es el caso de Morched Dridi, un joven argelino de 27 años que lleva cuatro meses en Ibiza y que ya consigue defenderse hablando en castellano. También sabe inglés, francés, árabe y un poco de alemán. En su tierra era un campeón de judo, en las Pitiusas sobrevive como puede «con trabajos en negro» y duerme en una jaima.

La situación del venezolano Ángel Nuñez y el colombiano Hugo Fernando Bueno es similar. Tras pasar unas cuantas semanas en Alicante, llegaron a Ibiza hace unos meses «buscando mejores oportunidades» que las que les ofrecen sus países. Viajaron a las Pitiusas con la idea de que en verano hay mucho trabajo, pero se toparon con una realidad que no esperaban, «el grave problema de la falta de vivienda». Voluntarios y usuarios del centro de día y el comedor social de Cáritas, residen en este momento en una caravana. Llevan mucho tiempo buscando la manera de empadronarse y hasta el momento no lo han conseguido. «Yo pienso que empadronarse es un derecho que no se le puede negar a nadie», se queja Bueno. Tanto él como Núñez, a pesar de todo, no pierden la fe en que todo irá a mejor, tienen «el ánimo y las ganas de salir adelante» en Ibiza. Cuentan con el respaldo de Cáritas y Cruz Roja, con las que se sienten infinitamente agradecidas, porque gracias a ellas, por lo menos, no se acuestan cada día con hambre.

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