Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Lotería de Navidad

"Si me toca el Gordo lo invierto todo en jamón", lo que haría la gente de Ibiza si gana la Lotería de Navidad

Las respuestas a la pregunta sobre qué harían con el Gordo revelan que los sueños se han vuelto más modestos

Escaparate de una administración de lotería en Ibiza

Escaparate de una administración de lotería en Ibiza / Vicent Marí

Nuria García Macias

Nuria García Macias

Ibiza

Cada Navidad se repite el mismo ritual: comprar el décimo, soñar durante unos segundos y, antes incluso de que empiece el sorteo, ya estamos haciendo cuentas mentales… con Hacienda incluida. Hace unos días lanzamos a través de nuestra cuenta del Diario de Ibiza en Facebook una pregunta tan inocente como reveladora: "¿Qué sueño harías realidad si te tocase el Gordo de la Lotería de Navidad?". Las respuestas han dejado claro que los sueños han bajado de categoría… pero no de sentido del humor.

Porque si antes el Gordo significaba mansión, coche de lujo y retiro anticipado, ahora el listón está bastante más ajustado a la realidad. Hay quien lo tiene clarísimo y no se anda con rodeos: comprarse una plaza de garaje ya es tocar el cielo. Lujo silencioso, que dirían hoy en día las nuevas generaciones de forma sarcástica.

"Con lo poco que toca, podría hacer un Bizum"

Otros directamente venden la piel del oso antes de cazarlo, descuentan el premio antes de cobrarlo para calcular aproximadamente qué podrían permitirse. Y qué no. Es por eso que Hacienda aparece en casi todas las respuestas como ese invitado al que nadie llama pero que siempre se presenta: "Con lo que quede me doy un capricho", "seguramente me iría a cenar", "entre lo que te quitan poco margen queda para fantasear", "con lo poco que toca, podría hacer un Bizum"... El consenso es claro: el Gordo ya no da para cambiar de vida, como mucho para mejorarla un poco… y sin excesos.

La vivienda sigue siendo el gran sueño, aunque cada vez suene más a ciencia ficción. Comprar una casa, la primera vivienda o, directamente, marcharse fuera de Ibiza donde los precios sean algo más humanos, comentan a la respuesta. Algunos lo dicen sin rodeos: "Hoy en día, ni siquiera tocándote el Gordo da para un piso como antes". Sueños, los justitos, al parecer. Aun así, entre tanto realismo económico también hay espacio para la generosidad y el corazón. Ayudar a los padres, hacer felices a los más cercanos, colaborar con quienes más lo necesitan o, simplemente, pasar más tiempo con la familia. Sueños sencillos, pero probablemente los más difíciles de cumplir sin que toque nada.

El Gordo ya no invita a soñar

También están quienes no se dejan llevar por la euforia navideña. Los que no juegan a la lotería y, por tanto, no sueñan con ella. O los que reflexionan sobre qué viene después, porque incluso disfrutar cansa. Y luego, claro, los creativos: repartir parte del premio, viajar sin parar por España o invertirlo todo en jamón serrano con fines diplomáticos y regalárselo a cualquier político.

Al final, lo que dejan claras estas respuestas es que el Gordo ya no despierta castillos en el aire, sino deseos mucho más terrenales: tranquilidad, estabilidad y alguna alegría puntual. Y quizás ese sea el verdadero premio. Porque si no toca, al menos siempre nos quedará el humor para sobrellevarlo.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents