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Incendios, caídas, atragantamientos y envenenamientos, los riesgos más comunes de la Navidad

Árboles, luces, comidas copiosas y aparatos de calor concentran buena parte de los accidentes en estas fechas

Un niño sostiene un racimo de uvas blancas, típicas de Nochevieja

Un niño sostiene un racimo de uvas blancas, típicas de Nochevieja / DAVID CASTRO / EPC

Jessica Merodio

Jessica Merodio

Ibiza

Velas sin vigilancia, regletas sobrecargadas, prisas con las uvas o una cocina “un minuto” desatendida. Son gestos cotidianos que, en plena Navidad, pueden acabar en susto —o en emergencia— dentro de casa. Por eso, un año más, el Observatorio de Prevención de Riesgos y Accidentes (OPRA) insiste en repasar los principales consejos para disfrutar de unas fiestas seguras y reducir los incidentes más habituales: incendios, caídas, atragantamientos y envenenamientos.

La organización recuerda que las celebraciones multiplican los factores de riesgo: más reuniones en casa, más uso de iluminación decorativa, comidas largas y copiosas, niños curioseando y mayores con más vulnerabilidad ante caídas o atragantamientos. La prevención, apuntan, está en pequeños hábitos y en anticiparse.

Incendios: ojo con el árbol, las luces y la cocina

Uno de los puntos críticos es el árbol de Navidad. OPRA aconseja colocarlo lejos de chimeneas, estufas u otras fuentes de calor, y comprobar que, si es natural, no esté seco. Si es artificial, mejor que sea ignífugo.

En el apartado eléctrico, el Observatorio pide una revisión “sin excusas”: cables ordenados y conexiones bien realizadas, sin empalmes caseros, sin cinta aislante como solución y sin cables pelados. También recomienda que las luces estén certificadas y revisar con especial cuidado las de otros años para descartar bombillas o cableado en mal estado.

Otra escena típica: enchufes al límite. OPRA aconseja usar regletas en lugar de 'ladrones' y no sobrecargar ni enchufes ni regletas. Y si hay iluminación exterior, debe ser específica para exteriores. Además, un gesto sencillo puede evitar problemas: apagar las luces por la noche o cuando no haya nadie en casa, y usar programadores si es necesario.

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Árbol de Navidad / Freepik

En cuanto a velas, el mensaje es claro: no dejarlas nunca desatendidas ni al alcance de los niños, y, si es posible, evitarlas. Si hay chimenea, debe estar limpia, protegida con una barrera y siempre vigilada. OPRA añade una recomendación concreta: colocar un detector de incendios en la habitación en la que se encuentren el árbol y la iluminación navideña.

La cocina, por su parte, se convierte en el corazón del hogar y en un punto de riesgo. OPRA pide no dejarla desatendida mientras se prepara la comida. Si una sartén prende, aconsejan cubrirla con una tapa o un paño, evitando usar agua. También recuerdan mantener limpia la campana extractora, porque la acumulación de grasa puede favorecer incendios. Y, ante cualquier emergencia, llamar al 112.

Caídas: cables, escaleras y adornos en alto

Entre cables, decoración y movimiento constante, los tropiezos se disparan. OPRA pide asegurar bien el árbol para que no se pueda caer con facilidad y colocarlo de manera que no obstaculice el paso. Además, recomiendan evitar cables provisionales por el suelo.

Hay que tener especial precaución al colocar adornos y luces en alto: ojo con las escaleras y las prisas. Y un detalle importante si hay niños: evitar adornos en fachadas que puedan actuar como reclamo, como los clásicos Papá Noel colgantes.

Atragantamientos: uvas, frutos secos y el roscón

Las comidas copiosas y la ingesta rápida pueden aumentar el riesgo de atragantamiento, por lo que recomienda comer sin prisa y con moderación.

El Observatorio alerta también de una tradición que, mal gestionada, puede ser peligrosa: las 12 uvas. Sugieren seleccionar uvas pequeñas y, mejor, peladas, sobre todo para niños y mayores. Y lo subrayan con claridad: los menores de cinco años no deben participar con uvas enteras.

Roscón de Reyes.

Roscón de Reyes / Shutterstock

También recomiendan que los menores de edad no coman frutos secos enteros ni caramelos duros sin palo ni alimentos con hueso, zanahoria cruda, manzana o palomitas. En mayores, el riesgo aumenta porque la masticación puede ser más lenta. Y otro clásico navideño: especial cuidado con las figuritas del roscón de Reyes.

OPRA insiste en una recomendación de fondo: aprender la maniobra de Heimlich (en adultos, niños y bebés) para saber reaccionar ante un atragantamiento.

Envenenamientos: monóxido, alcohol y plantas tóxicas

Los aparatos de calor requieren vigilancia, especialmente los que usan carbón, leña o gas. OPRA recuerda la necesidad de buena ventilación para evitar combustión incompleta y riesgo por monóxido de carbono, una intoxicación que puede ser mortal. El mensaje es tajante: nunca usar braseros de carbón o leña en interiores. Además, recomiendan instalar un detector de monóxido de carbono.

En comidas y cenas, piden atención a las alergias de los invitados. Y alertan del alcohol: puede provocar intoxicación etílica y, además, incrementar el riesgo de caídas y accidentes (lo mismo ocurre con otras sustancias que alteran la consciencia). En hogares con menores, una medida básica: mantener siempre el alcohol fuera de su alcance.

Por último, ojo con la decoración natural: algunas plantas típicas como la flor de pascua, el acebo o el muérdago pueden ser tóxicas, por lo que recomiendan precaución con niños y mascotas.

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