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Triste realidad: estudios de 30 metros, para reformar o con inquilinos, las únicas viviendas que puedes comprar en Ibiza si te toca el Gordo

Los 320.000 euros (después de la retención) del máximo premio de la lotería navideña no llegaría para comprar un inmueble en condiciones aceptables en la isla

Uno de los pisos de tres habitaciones en sa Penya

Uno de los pisos de tres habitaciones en sa Penya / Idealista

Laura M. Expósito

Laura M. Expósito

Ibiza

Si este año la suerte te sonriera con el Gordo de la Lotería de Navidad, la cifra impresiona sobre el papel: 400.000 euros por décimo. Pero, una vez aplicada la retención de Hacienda, el dinero disponible para gastar se reduce de forma notable. Se queda el 20%, así que el importe neto mengua hasta los 320.000 euros.

Y con ese margen, poco se puede comprar en el mercado inmobiliario pitiuso: en Ibiza solo podrías optar a 75 inmuebles ofertados en el portal Idealista por un precio igual o inferior a esa cantidad. Las opciones pasan por superficies mínimas, viviendas para reformar o anuncios orientados a la rentabilidad más que a la vida cotidiana.

La opción más barata en ese “escaparate” arranca en 169.999 euros: un estudio de 30 metros cuadrados en Cala de Bou. El anuncio lo presenta como una vivienda “ideal para inversión” y destaca que la urbanización cuenta con jardines y piscina. Eso sí: llama la atención un detalle poco habitual en un portal inmobiliario, no incluye ni una sola fotografía, algo que, como mínimo, obliga a extremar las precauciones antes de dar cualquier paso.

Un poco más elevada en precio aparece la segunda alternativa: un bajo exterior en el barrio de la Marina, también de 30 metros cuadrados, por 195.000 euros. La descripción insiste en la idea de retorno inmediato: se promociona en un “entorno clásico y pintoresco” y asegura que se puede alquilar por 1.500 euros al mes, con la vivienda amueblada, equipada y sin ocupantes, lista, según el anuncio, para ponerse en el mercado desde el primer día. Incluso destaca un pequeño balcón para ventilación y entrada de luz natural.

Estudio de 30 metros en la Marina

Estudio de 30 metros en la Marina / Idealista

A partir de ahí, el salto es rápido. El siguiente piso que encaja en el presupuesto ya se sitúa en 210.000 euros: un estudio de 27 metros en la zona del puerto y la Marina. En este caso, la clave no es que esté listo para entrar a vivir, sino justo lo contrario: se anuncia como una oportunidad para reformar, en segunda planta y con doble orientación a dos calles, con la posibilidad de reconvertirlo en un apartamento con un dormitorio independiente. El reclamo principal es la ubicación: primera línea del puerto, zona tranquila cerca del faro y vistas al mar, un caramelo para quienes buscan inversión o una segunda residencia… siempre que estén dispuestos a afrontar una obra.

Dos habitaciones o más

Si el sueño tras el premio es tener dos habitaciones, el panorama se estrecha mucho. Según el recuento, las opciones arrancan en torno a 285.000 euros en Sant Antoni, donde aparece un apartamento de 70 metros cuadrados en planta octava, con dos dormitorios y un baño, cocina abierta al salón, aire acondicionado y bomba de frío/calor. En la descripción se suma otro gancho habitual: piscina comunitaria, ascensor y orientación sur, es decir, luz durante buena parte del día.

Uno de los dormitorios con balcón en Sant Antoni

Uno de los dormitorios con balcón en Sant Antoni / Idealista

Pero incluso en ese rango, lo más común es que por 285.000–320.000 euros sigan predominando los pisos de una habitación y superficies ajustadas. En total, dentro del presupuesto solo hay siete viviendas de dos dormitorios: la mayoría supera los 300.000 euros y muchas no pasan de 50 metros cuadrados. Entre ellas figura al menos una con una fórmula que no encaja con la idea de “me compro casa y me mudo”: la nuda propiedad, una modalidad por la que compras el inmueble, pero no puedes usarlo de inmediato porque el usufructo se mantiene en manos de otra persona.

Y si la ilusión es todavía mayor: tres dormitorios, el catálogo se reduce al mínimo: tres pisos, todos en la zona de Dalt Vila–sa Penya, anunciados como “pisos con historia” que, por estética y acabados, parecen anclados en otra época y apuntan a una reforma integral para poder adaptarlos a los estándares actuales.

En definitiva, incluso con un premio que cambia vidas, Ibiza vuelve a imponer su propia regla: el dinero abre puertas, sí, pero en el mercado de la isla no siempre compra metros, ni comodidad, ni una mudanza inmediata.

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