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Mercados de Ibiza: A la caza de la ganga de segunda mano en la plaza de Jesús

El mercadillo de Jesús celebrará este invierno una cita mensual, siempre en el segundo domingo y reservada exclusivamente a particulares

Josep Àngel Costa

Josep Àngel Costa

Jesús

El mercadillo de segunda mano de Jesús nació con una premisa bien clara: mantener un perfil familiar y estrechar los lazos entre el vecindario. «Aquí no se aceptan vendedores profesionales, sino que nos centramos en fomentar la economía circular», subraya la responsable de Fun&Trucks, Jorgelina Torres, que organiza esta cita dominical junto con la Comisión de Fiestas de la localidad y con la colaboración del Ayuntamiento de Santa Eulària.

Es decir, este bazar popular no se centra en hacer negocio. Se creó para dar nueva vida a productos que ya no eran necesarios en algunos hogares y pudieran aprovecharse en otros, siempre de la mano de particulares. Salta a la vista entre la cincuentena de puestos que se han desplegado en la plaza del pueblo, donde abunda la ropa, libros, muebles o menaje. También hay todo tipo de curiosidades inesperadas para el visitante, como un piano eléctrico, un acordeón, llantas de rueda, tablas de skateboard o alguna bicicleta.

En muchos casos, sus propietarios tratan de desprenderse de ellos porque ya ocupan demasiado espacio en casa. Es el caso de Marina Torres, una vecina de Jesús que había asistido en ocasiones anteriores al mercadillo a curiosear. Ahora, por primera vez, se ha animado a traer una extensa colección de libros. Salta a la vista rápidamente que en su familia son lectores compulsivos.

En la parada destacan numerosos ejemplares que revelan la evolución de gustos de sus hijos, de 12 y ocho años. «Al principio les encantaba Mortadelo y Filemón, después se pasaron a Astérix y Obélix y ahora les engancha Tintín», explica Torres. Además de los cómics, en la mesa se amontonan libros educativos que siguen atrayendo a muchos niños, pese a las repetidas quejas de que pasan demasiadas horas mirando pantallas. «Puede que ahora en la infancia se lea menos, pero los que lo hacen están bien cultivados», apunta.

Para Lina, esta es su segunda ocasión como vendedora en el mercadillo. Participó en la jornada inaugural, a mediados de marzo, y repite en la última edición del año. Esta cita tiene carácter mensual, aunque se suspendió en verano por las altas temperaturas y se recuperó en noviembre. Esta vez, Lina pone a la venta productos que ya no necesita su hijo pequeño: «Ahora que viene Papá Noel, quizás le viene bien a alguien y, además, a nosotros nos puede ayudar para pagar regalos».

El mercadillo se celebra el segundo domingo de cada mes.

El mercadillo se celebra el segundo domingo de cada mes. / JA RIERA

Otro de los que aprovecha para liberar espacio en su casa es Fernando Muñagorri, que acaba de vender un juego de té y una salsera. También expone vajilla para café, varios libros y ropa que apenas cabe ya en el armario. «Este sitio funciona muy bien y es muy cercano y familiar», valora.

Muñagorri es vecino de Santa Eulària, pero está muy vinculado a Jesús porque, antes de jubilarse en 2016, fue el director de Sa Residència. Por ello, destaca que este evento ayuda a dar vida al pueblo y al sector de la restauración. De hecho, cuando retire su puesto, tiene reservada una mesa con unos amigos en el Bon Lloc. Igual podrá pagar su parte con lo recaudado en la jornada, porque a las 11.30 de la mañana ha cobrado más de 40 euros.

Para participar como vendedor en este mercadillo, un particular paga un precio simbólico, cinco euros, que se reinvierten en las actividades de entretenimiento que completan la jornada.

No faltan los puestos de entidades asistenciales, como la Asociación de Familiares de Enfermos de Alzhéimer o la Asociación Asperger. Esta última entidad cuenta con donaciones de los stocks de alguna tienda de ropa y de elementos de decoración navideña, que les ayudan a recaudar fondos para pagar la reforma de la sede que estrenaron este verano, en la calle Marià Llobet Roman.

Artesanía participativa

Además del parque infantil, el porche de la iglesia es el polo de atracción para los niños. Un grupo de artesanas de la Colla de l’Horta de Jesús les ha preparado una serie de talleres para que conozcan, de manera participativa, las tradiciones ibicencas.

«Queremos que sean actividades participativas. Si ellos mismos pueden jugar y tocar la artesanía, entonces les interesa, no como en la Feria medieval, donde solo pueden mirarnos», destaca la secretaria de la colla, Edu Sánchez. Aquí, los niños se atreven a trenzar esparto y conocen que sirve para elaborar suelas de espardenyes y todo tipo de utensilios. Igualmente, aprenden a encordar sillas o las técnicas de telar para el tejido de gonella.

Por su parte, la Comisión de Fiestas se hace cargo del apartado gastronómico con un plato de temporada: calamares con sobrasada. Álex Costa, ayudado por los hermanos Xavi y Vicent Juan, prepara la frita para unos 200 comensales con producto de kilómetro cero: además de 40 kilos de calamar y 25 de cebolla, pueden aprovechar las matanzas que organizó el Atlético Jesús la semana pasada, con ocho kilos de sobrasada y diez de panceta.

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