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Carmen Cuadra, una enfermera sola en Sant Miquel ante la huelga de médicos de Ibiza

«Una odisea». Así define Carmen Cuadra, enfermera de la unidad básica de salud de Sant Miquel, estos cuatro días de huelga de médicos en los que, en no pocas ocasiones, se ha visto sola en el centro. Critica, como ya hizo en el paro de junio, la falta de protocolos y de previsión por parte de los responsables sanitarios.

Pacientes en un acto en la unidad básica de salud de Sant Miquel. | VICENT MARÍ

Pacientes en un acto en la unidad básica de salud de Sant Miquel. | VICENT MARÍ

Marta Torres Molina

Marta Torres Molina

Ibiza

«Mi nombre es Carmen Cuadra, enfermera de la unidad básica de salud de Sant Miquel de Balansat desde hace más de 30 años. Me dirijo a ustedes para poner en conocimiento público una situación de grave falta de previsión, ausencia de instrucciones oficiales y desprotección legal de los profesionales sanitarios, vivida durante la huelga médica convocada los días 9, 10, 11 y 12 de diciembre». Así comienza la carta que escribió este viernes, al amanecer, esta enfermera, desesperada, frustrada y, sobre todo, «muy cabreada» después de tres días al frente del cañón, bueno, de la unidad básica.

«Respeto plenamente el derecho a huelga de los médicos», deja claro Cuadra, quien insiste en que su denuncia apunta a «la gestión y planificación de la Administración sanitaria, especialmente en un entorno rural como Sant Miquel de Balansat». No es la primera vez que esta sanitaria se encuentra sola ante un paro. Vivió lo mismo el pasado mes de junio. También lo denunció públicamente. Al igual que ahora, ella sola quedó «al cargo de la organización de urgencias, consulta propia, atención domiciliaria y triaje, sin respaldo médico ni instrucciones claras. La única indicación recibida entonces por parte de la dirección médica fue derivar a todos los pacientes al centro de salud de Santa Eulària, situado a más de 20 minutos en coche, una respuesta claramente insuficiente para una población rural». La situación en esta ocasión, y a pesar de que ya lo denunció hace unos meses, no ha sido diferente.

Primer día de huelga: martes 9

Ese día la doctora va a la unidad, pero comunica que el miércoles sí secundará la huelga y que, además, jueves y viernes tiene días libres. «Ante la certeza de que Sant Miquel iba a permanecer sin médico, a las 9.51 envío un correo a la subdirección médica de Atención Primaria, a la coordinadora de Enfermería del centro de salud de Santa Eulària y a la dirección de zona básica, solicitando instrucciones claras, oficiales y por escrito sobre cómo proceder», relata la enfermera, que informa también de que atenderá a los pacientes que acudan al centro, haciendo un «triaje inicial». Eso sí, pide que le informen sobre cómo debe actuar con aquellos que necesiten atención de un médico: «Si deben ser derivados todos a Santa Eulària, si existe un protocolo para casos no urgentes...». Cuadra quiere que quede «respaldado por escrito» que en casos urgentes deben contactar con el 061. «Asimismo, advierto de que la ausencia de un protocolo definido puede comprometer la seguridad del paciente y la responsabilidad legal del profesional», señala.

Al no obtener respuesta en toda la mañana envía un segundo mail a las 14.44 horas. Incluye, a los anteriores destinatarios, la dirección médica y la subdirección de Enfermería de Atención Primaria. Acaba la jornada sin que nadie le conteste, relata.

Segundo día de huelga: miércoles 10

Al incorporarse a su trabajo, en turno de tarde, se encuentra un mail de las 16.44 horas del día anterior: «Únicamente se indica que, si el médico no se presentase a trabajar y hubiera bajas laborales o medicación urgente a renovar, se contacte con Santa Eulària para que el médico de servicios mínimos lo gestione. No se establece ningún protocolo asistencial ni se dan instrucciones claras sobre la atención a pacientes sin médico en la unidad».

Así, el miércoles «no se decretaron servicios mínimos» en Sant Miquel y, de cara al jueves, la dirección de la zona básica informa de que habrá un médico en la unidad de Sant Miquel. «En relación con el viernes, no se recibe ninguna comunicación oficial informando de si habrá médico, sustitución o cómo proceder», detalla la enfermera, que critica que a pesar de saberse que el miércoles no habría médico, no se informó a los pacientes: «No se les dio ninguna indicación ni se reprogramaron las citas, por lo que acudieron al centro y se encontraron con la ausencia médica».

Eso sí, a estos usuarios se les atendió. Hubo «actividad asistencial relevante» que obligó a la enfermera a tomar las decisiones: «Derivé a una paciente al servicio de Urgencias del Hospital Can Misses, donde finalmente quedó ingresada, y a varios usuarios urgentes al centro de salud de Santa Eulària». Además, relata, atendió en la propia unidad «una urgencia de especial relevancia, siguiendo instrucciones telefónicas del médico de urgencias de Santa Eulària que estaba de servicios mínimos».

«Estos hechos evidencian que no se trató de una jornada sin actividad, sino de una situación asistencial compleja asumida por una enfermera sin cobertura médica presencial ni instrucciones claras por parte de la Administración, con la consiguiente carga de responsabilidad y riesgo legal», recalca Carmen Cuadra, que califica esta situación de «inadmisible». «No se puede dejar una unidad básica rural sin médico, sin servicios mínimos y sin protocolos escritos, trasladando de facto la responsabilidad asistencial y legal a una enfermera que actúa con profesionalidad y compromiso, pero sin el respaldo organizativo que le corresponde», continúa el texto escrito por la enfermera, que considera que la falta de previsión afecta a todos: «Genera malestar e indignación en la población, deteriora la confianza en el sistema sanitario y pone en riesgo tanto la seguridad de los pacientes como la seguridad jurídica de los profesionales».

Cuadra pide a la Administración sanitaria que «asuma su responsabilidad» y establezca «protocolos claros, comunicación efectiva y planificación adecuada». «Especialmente en centros rurales donde los recursos son limitados pero la atención sanitaria es igualmente esencial», comenta la enfermera, ya acabada su jornada del último día del paro de médicos y confiando en que, de cara a otra huelga de este colectivo, no se repita esta situación. «Ha sido una odisea», zanja.

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