Toni Guasch, ingeniero de Ibiza: "El robot no sustituye al trabajador de hostelería, es una herramienta para ayudar al servicio"
El Centro Bit acoge una jornada sobre las posibilidades de la robótica aplicada al trabajo en hoteles y restauración

Sergio G. Cañizares

Los empresarios hoteleros y de la restauración de las Pitiusas se las ven y se las desean para completar sus plantillas cada temporada. La competencia es tan feroz que, en los últimos años, se repiten las noticias sobre el "robo de personal" entre los negocios turísticos cuando se acerca la Semana Santa. Con los precios de la vivienda cada vez más desorbitados, nada indica que la falta de mano de obra cualificada deje de ser un quebradero de cabeza a corto plazo. ¿Pueden convertirse los robots en la solución? Para el ingeniero experto en robótica Toni Guasch Serra, al menos ya facilitan un remedio para que el personal disponible se dedique a las tareas con valor añadido.
Por su currículum, Guasch estaba encaminado a aplicar la funcionalidad de los robots al sector de la hostelería, restauración y cafeterías (Horeca). Su especialización en ingeniería, que le ha llevado a fundar la compañía Ibosim Robotics, se combina con la empresa familiar de venta y reparto de bebidas Distribuciones Guasch, en la que él y su hermana forman la tercera generación.
Con este bagaje, la dirección general de Innovación y Transformación Digital del Govern balear ha elegido a Guasch para dirigir las jornadas dedicadas a las soluciones de robótica profesional y la automatización de procesos, que este jueves han llegado al Centro Bit de Ibiza, en sa Coma. Mientras que en Mallorca y Menorca queda cierta industria para recurrir a robots colaborativos de gran volumen, como brazos mecánicos, el monocultivo turístico de las Pitiüses provoca que su sesión se centre en los robots de servicio, concretamente en aquellos ideados para el sector Horeca.
Una herramienta más
Nada más cruzar el umbral del Centro Bit, aparece un robot de poco más de un metro de altura que da una bienvenida desde la pantalla de su parte superior. Su estructura sirve como estantería, con tres bandejas con botellas de agua que ofrece al detenerse frente a los invitados. Conoce perfectamente los recovecos del lugar que recorre, ya que se le programa con mapeos de interiores de edificios y terrazas. Además, "con sus sensores, es imposible que choque con una persona", destaca Guasch.
Es uno de los modelos más clásicos para este sector, que puede emplearse para la entrega de pedidos en las horas punta, ya sea en un comedor o en una habitación de hotel. También se puede colocar a la entrada de bares y restaurantes para tareas promocionales, como los habituales tiqueteros, pero sin agobiar e informando desde la pantalla.
Otros robots están diseñados para la limpieza y se pueden programar con diversas intensidades para que, a la hora de recorrer un hotel o cualquier establecimiento, emitan el ruido en función de la franja horaria o de la concurrencia. Como ejemplo, muestra un vídeo en el que se arroja un refresco de cola al suelo que desaparece, en solo un segundo, al pasar un robot por encima. Del mismo modo, pueden absorber botellas o vasos rotos.

Un momento de la charla de Toni Guasch en el Centro Bit de sa Coma. / Sergio G. Cañizares
Estos modelos, como una roomba enorme, aspiran, dejan la mopa a punto, limpian sobre mojado, portan agua limpia y otro depósito para succionar los líquidos sucios. Los hoteles también están demandando otros modelos automatizados para el reparto y recogida de material a las habitaciones, ya sea para retirar mantas o toallas sucias o para entregar las nuevas. Para ello, incluyen un esterilizador que mantenga intactos los tejidos.
Antes que profundizar en las posibilidades que ofrecen los distintos robots de servicio, Guasch abre un debate sobre los miedos e incertidumbres patentes en la sociedad con estos avances tecnológicos. Si bien se teme que esta tecnología se desarrolle a costa de los puestos de trabajo, su perspectiva es bien distinta.
"Un robot no es inteligente, la inteligencia la aporta la persona que lo programa", sentencia. Esta tecnología va a permitir liberar al personal de las cargas más pesadas y rutinarias, como retirar la vajilla sucia de la mesa y andar cargando con ella hasta las picas, así como llevar los platos desde la cocina al comedor o a la terraza. Igualmente, estos robots pueden cargar los montones de sábanas y toallas de un hotel sin que una persona arrastre la plataforma.
"Los robots no van a sustituir a los trabajadores; son una herramienta para que estos puedan dedicarse por entero a la atención al cliente y al servicio, sin perder el tiempo con las otras cargas", destaca Guasch.
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