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Tribunales

La asesina actuó de noche para "asegurar el resultado letal" del incendio de Ibiza

La Audiencia Provincial la ha condenado este jueves a prisión permanente revisable

El chalet incendiado y precintado por la Guardia Civil

El chalet incendiado y precintado por la Guardia Civil / Toni Escobar

Guillermo Sáez

Guillermo Sáez

El jurado popular no tuvo ninguna duda de que I.C.N. provocó, en la noche del 3 de agosto de 2023, el incendio mortal en una vivienda de ses Païsses que acabó con la vida del padre de su exnovio y la magistrada ha actuado en consecuencia al sentenciarla a prisión permanente revisable.

Durante el juicio oral, que concluyó el pasado 24 de noviembre en la Audiencia Provincial de Palma precisamente con la declaración de la acusada, su defensa alegó errores en la investigación de la Guardia Civil y una falta de pruebas determinantes, pero los miembros del jurado no compraron ninguno de esos argumentos y emitieron tres días más tarde un veredicto de culpabilidad.

En su dictamen subrayaron que la mujer, que ahora tiene 63 años, actuó con la "intención de asegurar el resultado letal" del incendio y que ese fue el principal motivo de que lo causara en plena madrugada, cuando tres personas dormían dentro de la vivienda. "Sin asumir riesgo propio y sin que pudieran escapar del fuego", añadieron.

De igual modo, también dieron por probado que la acusada conocía previamente la vivienda a la que accedió con una llave, después de haber mantenido una relación sentimental con el hijo del matrimonio al que trató de calcinar.

Cumplió su objetivo con el hombre, una persona de 77 años "especialmente desvalida y dependiente debido a sus enfermedades y su falta de movilidad", según estableció el jurado, pero no así con su esposa, que logró salvarse. A ambos los había cuidado antes de tratar de matarlos. También pudo escapar su cuidadora, que aquella noche dormía con los ancianos en su domicilio.

Perfectamente consciente de sus actos

El informe forense ya había dictaminado que I.C.N. sufre un trastorno esquizoafectivo, pero también que no estaba sufriendo ningún brote en el momento de los hechos y que era perfectamente consciente de sus actos, otro argumento que ha pesado para que acabe condenada a la pena máxima.

Tras dos semanas de deliberación, la magistrada presidenta del Tribunal del Jurado de la Audiencia Provincial la ha condenado por un delito de asesinato con alevosía sobre una persona especialmente vulnerable en concurso de normas con un delito de incendio.

La sentencia también implica que la condenada no podrá disfrutar de un solo permiso de salida hasta que pase ocho años en prisión, igual que tampoco podrá optar al tercer grado penitenciario hasta que lleve 15 años entre rejas, ni podrá reclamar la suspensión de la ejecución de la pena de prisión hasta que haya cumplido 25 años de condena, y únicamente si se dan los requisitos previstos en el artículo 92 del Código Penal.

Por otra parte, el veredicto considera "justificado" aplicar a la mujer la circunstancia atenuante analógica simple de alteración psíquica, pero la magistrada recuerda que esta concesión "no afecta a la individualización de la pena, al no ser posible fijar medidas inferiores de la pena de prisión permanente revisable". El motivo es que esta modalidad de castigo "no tiene un arco penológico a valorar".

321.000 euros en indemnizaciones

Además de ingresar en la cárcel sin fecha de salida a la vista, la condenada también tendrá que hacer frente al pago de más de 321.000 euros en indemnizaciones a los familiares de la víctima mortal. Así, deberá resarcir a su mujer con 86.484 euros y a cada uno de sus tres hijos con 62.268 euros, a lo que se suma otro importe de 48.380 euros por los desperfectos ocasionados en el inmueble incendiado.

La sentencia no es firme y cabe recurso de apelación ante la Sala Civil y Penal del Tribunal Superior de Justicia de Baleares. Tras conocerse el veredicto de culpabilidad emitido por el jurado popular, el letrado de la defensa ya anunció hace dos semanas su intención de interponer dicho recurso.

De esta forma, todavía no ha acabado el recorrido judicial de este caso que empezó a gestarse el 11 julio de 2023, cuando el hijo del hombre fallecido, que estaba emparejado con la asesina, 20 años mayor que él, protagonizó un intento de suicidio en el piso de arriba del mismo chalet que acabaría siendo pasto de las llamas.

I.C.N. bajó aquella mañana a desayunar al piso de abajo, la primera vez que lo hacía sin la compañía de su pareja. Al cabo de 15 minutos, ella regresó a la vivienda superior y fue cuando avisó de que se lo había encontrado con los brazos cortados. Llegó una ambulancia y lo evacuaron al Hospital Can Misses.

El padre llamó a una de sus dos hijas, ambas independizadas. "Sácame a este bicho de casa", le rogó a una de ellas, a la vez que la ponía al corriente de que su futura asesina les acababa de decir que debía hacerse cargo de las cuentas del banco y que debía ser la representante de aquel hogar. Tres semanas más tarde, el "bicho" volvió a la casa para convertirla en un infierno letal.

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