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Anna Reixach, representante de Eivissa Centre: "Los comerciantes de Ibiza nos sentimos poco apoyados por las instituciones"

Reixach reivindica que "el comercio local de Vila necesita una mayor dinamización"

Un grupo de personas, de compras por el centro de Vila en una imagen de archivo.

Un grupo de personas, de compras por el centro de Vila en una imagen de archivo. / Marcelo Sastre

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Aarón Benet Parrot

Aarón Benet Parrot

Ibiza

El pequeño comercio de Vila admite que cada vez le resulta más difícil competir con las grandes multinacionales. "Todavía hay mucha gente concienciada con comprar en los negocios locales", asegura Anna Reixach, representante de la asociación de Eivissa Centre, quien añade: "Seguiremos al pie del cañón y continuaremos vendiendo, pero sabemos que es muy complicado competir con grandes marcas y con gente que hace sus compras desde el sofá".

A quince días del inicio de la Navidad —una de las mejores oportunidades del año para dar visibilidad al comercio local—, Reixach se muestra moderadamente optimista. Reconoce que "el pasado Black Friday fue bastante bien" y tiene buenas expectativas para la campaña navideña, aunque no oculta las dificultades y pone el foco en la ubicación del mercadillo de Navidad: "Parte del atractivo para comprar en Vila estas fiestas está en el mercadillo artesano, pero este está instalado en Vara de Rey, es decir, en una zona con establecimientos que no necesitan ningún tipo de dinamización, ya que es donde están las grandes multinacionales". Y agrega: "Es el comercio local el que necesita dinamización. En este sentido, nos sentimos poco apoyados por el Ayuntamiento de Vila".

La situación del pequeño comercio en Ibiza, admite, es compleja, ya que "la afluencia de clientes es cada vez menor, al mismo tiempo que los costes fijos son cada vez más altos y el margen de maniobra cada vez más bajo". Por ello lanza una seria advertencia: "Luchamos para que la gente nos visite y compre nuestros productos, porque es una manera de mantener la ciudad activa. Una ciudad sin comercio local es una ciudad sin vida".

"Estamos intentando sobrevivir y, de momento, lo estamos consiguiendo"

Reixach explica también los malabares a los que se enfrenta el pequeño comercio local para subsistir: "Estamos intentando sobrevivir y, de momento, lo estamos consiguiendo. Para ello necesitamos una mayor concienciación ciudadana".

Por otro lado, lamenta que "mucha gente en la isla piensa que no hay comercios, cuando en realidad sí los hay", un desconocimiento que, asegura, también dificulta el día a día de los pequeños negocios.

Para intentar que el pequeño comercio local capte a un mayor número de clientes, Reixach expone algunas de las ventajas de este tipo de negocios: "En los grandes establecimientos te ofrecen aquello que les interesa vender. En cambio, en los pequeños nos centramos en las necesidades reales de los clientes: les vendemos productos que les interesan".

Otro de los principales atractivos del pequeño comercio local es la buena sintonía entre cliente y vendedor. Reixach señala que ofrecen "un trato mucho más personalizado". Además, pone un ejemplo: "Hemos notado que en los últimos años la gente parece más apagada y desconectada del mundo. En los pequeños establecimientos de Vila siempre les recibimos con una sonrisa y los saludamos con los buenos días. Consideramos que esta relación es algo que no se puede perder".

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