Te proponemoos tres rutas en Ibiza para disfrutar en familia esta Navidad
Los paseos por ses Salines, Punta Grossa y Platja d’en Bossa son tres ejemplos de caminos accesibles, de gran valor paisajístico y perfectos para unas fiestas navideñas rodeadas de mar, historia y silencio

La torre de Ses Portes es una robusta atalaya del siglo XVIII que antiguamente vigilaba el paso entre Eivissa y Formentera. | L. APOLLI
Ibiza en Navidad no solo es luz, calma y tradición: también es naturaleza. Con temperaturas suaves, paisajes tranquilos y senderos casi desiertos, la isla se convierte en un destino ideal para quienes buscan planes al aire libre en familia.
Las rutas de ses Salines, Punta Grossa y Platja d’en Bossa son tres ejemplos del enorme potencial natural que ofrece la isla fuera de temporada. Estas tres rutas son accesibles, de gran valor paisajístico y perfectas para disfrutar en familia. Las tres combinan naturaleza, historia y mar y se adentran en entornos protegidos. Caminar por estos senderos permite reconectar con el paisaje y disfrutar de unas fiestas navideñas rodeadas de mar, historia y silencio.

El faro abandonado de Punta Grossa es una construcción del siglo XIX que se alza sobre una plataforma rocosa. | DI
De ses Salines a la torre de Ses Portes
La primera ruta transcurre en el corazón del Parc Natural de Ses Salines. El sendero que une la playa de ses Salines con la torre defensiva de Ses Portes es uno de los itinerarios más accesibles de la isla y uno de los más apropiados para familias. El recorrido, de unos cuatro kilómetros, parte desde el aparcamiento de ses Salines, gratuito en temporada baja. Desde allí, el camino se abre paso entre pinos, senderos arenosos y dunas naturales. El mar acompaña el paseo. La ruta apenas presenta dificultades: es llana, espaciosa y apta para bicicletas.
El mayor atractivo se encuentra al final del sendero, con a torre de Ses Portes, una robusta atalaya del siglo XVIII que vigilaba antiguamente el paso entre Ibiza y Formentera. Desde este punto, la panorámica es impresionante: aguas turquesas, rocas modeladas por el viento y, en los días despejados, la silueta de Formentera. Para familias que visitan la Ibiza en invierno, este camino ofrece la mezcla justa de historia, naturaleza y tranquilidad. Además, su proximidad a la playa permite terminar la excursión con un pícnic frente al mar.

Vista del Parque Natural de Ses Salines con el mar de fondo. | JOSÉ JUAN GONZALVEZ
De Cala de Sant Vicent al faro de Punta Grossa
Quienes busquen una salida un poco más exigente, pero igualmente cercana y espectacular, encontrarán en la ruta entre Cala de Sant Vicent y el faro de Punta Grossa una opción ideal. Este sendero, de aproximadamente cinco kilómetros ida y vuelta, recorre uno de los tramos más salvajes y desconocidos de la costa noreste de la isla.
La caminata comienza en la zona urbana de Cala de Sant Vicent, pero se adentra en un pinar que marca el inicio de un paisaje escarpado y solitario. El sendero avanza paralelo al mar, por lo que ofrece vistas panorámicas de acantilados y calas escondidas. Aunque la ruta no presenta grandes desniveles, sí incluye tramos estrechos y zonas expuestas al borde del acantilado, por lo que no es recomendable para niños pequeños ni para personas con movilidad reducida.

Pequeño puente de madera que atraviesa un canal en Platja d’en Bossa. | ISABEL NIEVA
La recompensa llega al final del recorrido con el faro abandonado de Punta Grossa, una construcción del siglo XIX que se alza sobre una plataforma rocosa con vistas al Mediterráneo. Su aspecto ruinoso, rodeado de soledad y mar abierto, ofrece una de las estampas más singulares de la isla. Realizar esta ruta en Navidad tiene un encanto especial. Es imprescindible llevar agua, buen calzado y evitar la caminata en días de viento.

En los estanques de las salinas es fácil encontrar flamencos. | J.A. RIERA
Platja d’en Bossa – Parc Natural de Ses Salines
La tercera propuesta combina accesibilidad, paisaje y patrimonio cultural en partes iguales. Se trata del recorrido circular de unos 4,5 kilómetros que comienza en el extremo sur de Platja d’en Bossa y se interna en el Parc Natural de Ses Salines hasta llegar a la torre de sa Sal Rossa, también conocida como torre des Carregador.
El itinerario arranca junto al hotel Grand Palladium Palace, desde donde un sendero de arena se abre paso entre dunas, pasarelas de madera y vegetación mediterránea. El tramo inicial es sencillo. Uno de los puntos más característicos es el pequeño puente de madera que atraviesa un canal, perfecto para hacer una pausa y fotografiar el entorno. Tras la pasarela, el camino continúa paralelo a la costa hasta la torre defensiva del siglo XVI, uno de los monumentos mejor conservados de la isla.
La visita puede completarse con un desvío a Sa Xanga, una cala tranquila con varaderos de pescadores, antes de internarse hacia el interior del parque. Allí, las salinas ofrecen un espectáculo cromático único: rosados en invierno, turquesas en primavera y, en ocasiones, la presencia de flamencos. Este sendero, fácil y llano, es ideal para familias con niños, para personas que quieren caminar sin grandes esfuerzos y para quienes buscan un plan navideño diferente, lejos del bullicio y en plena naturaleza.
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