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Día de la Virgen de Caacupé

El día en que en las calles de Ibiza se habla en guaraní

Con motivo de la celebración del Día de la Virgen de Caacupé, no cabía un alfiler en la iglesia del Roser de Vila. Hasta sus pasillos y el patio estaban abarrotados de paraguayos, la quinta nacionalidad extranjera más importante de la isla, que acudieron al templo para honrar a una virgen por la que sienten fervor.

José Miguel L. Romero

José Miguel L. Romero

Ibiza

Pocas veces ha habido tanta gente dentro del templo del Roser. Hasta el obispo, Vicent Ribas, no daba crédito a lo que veía: «Qué maravilla ver esta iglesia abarrotada», exclamaba durante la misa que presidió este lunes, día de la Inmaculada pero también de la Virgen de Caacupé, por la que sienten devoción los paraguayos y por la que al menos un millar peregrinó hasta allí (algunos andando desde Sant Antoni). De ese país americano viven en Eivissa, según el último censo del Instituto Nacional de Estadística, 4.128 nacidos allí, la quinta nacionalidad más numerosa de la isla, aunque la Asociación de Paraguayos calcula que son bastantes más, un 50% más.

El templo fue decorado para la ocasión con motivos paraguayos por Silvia Gómez, que es la responsable desde hace ocho años de esta tarea. Incluso adornó con hortensias blancas y rosas la imagen de la Virgen de Caacupé peregrina, de carita pequeña y largos tirabuzones (a lo Rapunzel). Es, de las dos representaciones de esa virgen que tienen en el Roser, la que siempre sacan en procesión en andas. Fue donada en 2005 por Alfonso Fernández Galán, español fallecido el pasado año, y su esposa, la paraguaya Julia Espínola.

12 servidores

Ante el aluvión de peregrinos previsto, la Asociación de Paraguayos incluso creó un cuerpo de una docena de «servidores» -que se podían identificar por sus chalecos- para ayudar a quien lo necesitara y, sobre todo, mantener el orden, por ejemplo, por las calles por donde pasó la procesión: País Valencià, Josep Riquer Llobet, Balears, Aragó, de la Paz y vuelta a la iglesia. Por momentos, la calle Josep Riquer Llobet se llenó de punta a punta (hasta sus aceras) de personas -hablando guaraní y vistiendo amplias polleras y sus vistosos typoi adornados con ñandutí-, lo cual no logra desde hace décadas ni la manifestación del 1 de mayo ni muchas otras.

Entre los asistentes a este día grande de los paraguayos se encontraba la edil de Patrimonio de Vila, Carmen Domínguez, que participa en la procesión desde el año 2005. Los organizadores siempre reservan para ella un lugar de honor. Domínguez los conoció aquel año, cuando era consellera de Participación Ciudadana y fue constituida la asociación: «Venir ya es para mí una tradición». «Siempre está con nosotros, es muy importante para los paraguayos», comenta de ella Suni Martínez, una de las organizadoras.

Y por pedir, incluso instaron a Luis Fernando Astorri, edil de Vox en el Ayuntamiento de Vila, una cancha para jugar al voleibol

Son muchísimos, tantos que la asociación prevé organizar en 2026 un nuevo censo. El último data de 2022, cuando eran alrededor de 3.000. ¿Y ahora? «Creemos que unos 6.000. Vamos a hacer otro censo para confirmarlo». Otra cosa es cuántos de ellos tienen la documentación en regla para vivir en España: «Menos de la mitad», admite Evelyn Pereyra Lurdes, presidenta de la Asociación de Paraguayos. Eso les aboca a la contratación en negro, sin cotizar. Y sin estar empadronados también tienen dificultades para alquilar una vivienda y para ser atendidos por la sanidad pública.

Cursos para facilitar el empadronamiento

No obstante, la situación ha mejorado para ellos desde que se produjo un cambio en la legislación que «facilita un poco el empadronamiento», según Evelyn. Ahora es más fácil conseguirlo si se demuestra que se ha asistido a un curso, razón por la que la asociación los ofrece de manualidades y costura en la misma parroquia del Roser, con la ayuda de Caritas Diosesana: «Y próximamente vamos a dar cursos de inglés», gracias a que los impartirá una paraguaya «que es profesora y estudió en Estados Unidos». Evelyn insta a los ayuntamientos a ofrecer cursos de cultura local y catalán, de gran ayuda, afirma, para demostrar arraigo a la hora de solicitar el empadronamiento.

La presidenta de los paraguayos calcula que unos 200 compatriotas viven en chabolas o infraviviendas en la isla

También pide a las administraciones que solucionen el problema de la vivienda. La presidenta de los paraguayos calcula que unos 200 compatriotas viven en chabolas o infraviviendas en la isla. Y por pedir, incluso instaron a Luis Fernando Astorri, edil de Vox en el Ayuntamiento de Vila, una cancha para jugar al voleibol, deporte que adoran. Astorri, encantado de ser tratado con tanta hospitalidad a pesar de que forma parte de una formación hostil con la inmigración, recogió sonriente el testigo. ¿El contacto con migrantes cambiará su parecer hacia ellos? ¿Vox le dejará pedir en un pleno una pista de voleibol? Veremos. n

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