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África

Un agrónomo de Ibiza huye del golpe de Estado de Benín

Janvier Yahouédéou, ministro de Asuntos Económicos y Digitales de Benín, llamó ayer al asistente del agrónomo Salvador Roig y le comunicó que unos militares habían dado un golpe de Estado: «Intentad largaros», le dijo. El ibicenco y su asistente hicieron volando las maletas y enseguida llegaron a la frontera con Togo. Este es el relato de su gran escapada en un Toyota 4x4.

Salvador Roig junto a su asistente, el beninés Adda Rodrigue, al llegar a Lomé (Togo).

Salvador Roig junto a su asistente, el beninés Adda Rodrigue, al llegar a Lomé (Togo). / S. R.

José Miguel L. Romero

José Miguel L. Romero

Ibiza

Un grupo de militares, con fusiles ametralladores de asalto al hombro, anunciaba este domingo desde la sede de la televisión pública en Cotonú, la capital económica y sede del Gobierno de Benín, haber tomado el poder y destituido al presidente, Patrice Talon. Los golpistas, según la agencia EFE, dijeron hablar en nombre del Comité Militar para la Refundación de la República y anunciaron que el teniente coronel Tigri Pascal se convertía en el nuevo presidente del Comité Militar para la Refundación de la República. En esos momentos, el agrónomo Salvador Roig Coll recogía rápidamente sus pertenencias, se subía a un Toyota 4x4 junto a su chófer y asistente, el beninés Adda Rodrigue, y salía zumbando del país hacia el vecino Togo.

El ibicenco ayuda a los agricultores de Benín.

El ibicenco ayuda a los agricultores de Benín. / S. R.

¿Qué hacía un ibicenco en Benín justo cuando se estaba produciendo un golpe de Estado? Lo que Roig lleva haciendo desde hace lustros: asesorar como agrónomo en países remotos. Cuando se produjo el alzamiento se hallaba en Abomey, una ciudad situada en el centro del país que había sido la capital del antiguo reino de Dahomey: «Estábamos ahí, donde llegamos ayer [por el sábado], para ver tierras. Y esta mañana [de domingo], Janvier Yahouédéou, ministre conseiller [encargado de Asuntos Económicos y Digitales], ha llamado a mi asistente y le ha advertido de que habían dado un golpe de Estado: ‘Intentad largaros’, le ha dicho. Nos ha pillado en el hotel, donde hemos visto por la tele que la situación se liaba en Cotonú. Así que nos hemos largado rápido». ¿Por qué tenían miedo a quedarse? «La verdad es que nos hemos movido muy, muy rápido porque yo puedo ser moneda de cambio en cualquier cosa. Esa era la razón».

Por rutas de tierra

Cuando este diario se puso en contacto con Roig, a las 15.30 horas de España, acababa de atravesar la frontera con Togo por un camino de tierra: «Acabamos de cruzar hace media horilla. El golpe iba un poco lento, porque la gente aquí tampoco tiene iPhones ni smartphones a tope para comunicarse. Nos ha llamado el ministro, nos ha avisado, hemos puesto la tele y justo hemos visto la declaración de los golpistas en Cotonú, en plan película, de gente con AK-47 con pasamontañas. Y hemos cogido lo puesto y nos hemos ido en un 4x4 que tenemos. Hemos seguido rutas de tierra, evitando carreteras por si había controles, hasta que nos hemos plantado en una frontera. Allí hemos tenido que negociar un poco con la policía, pero nos han dejado pasar». Entraron a Togo por Tohoun y enseguida llegaron a la capital, Lomé.

Frontera con Togo por donde huyeron.

Frontera con Togo por donde huyeron. / S. R.

En el momento de la llamada estaba «tomando una cervecilla, bajando el ritmo» tras la febril escapada: «Como tenía que ir a Costa de Marfil para celebrar allí una reunión, Togo venía de paso. No me podía quedar varado en Benín. Por eso, esta mañana, cuando nos han avisado, hemos hecho lo mejor que podíamos hacer en vista de que se pudiera liar un poco gorda, porque aquí, en África, si se lía, se lía. Y de hecho, si hubiéramos pasado media hora después por esa frontera, quizás no pasábamos. Nos han avisado de que el aeropuerto está cerrado, no hay vuelos, y de que las fronteras terrestres están ya todas cerradas».

En zona yihadista

El pitiuso tiene una empresa en Benín, donde estaba desde el pasado martes, que se llama TerraNauta África y con la que desarrolla varios proyectos de mejora de suelos: «Tenemos un proyecto financiado por el gobierno holandés para educar a los agricultores para que produzcan sus propios fertilizantes en zonas remotas y con cierto riesgo yihadista, en el norte del país, cerca de la frontera con Burkina Faso. Les pasamos recetas y métodos microbiológicos para que ellos puedan mejorar sus compostajes y hacer sus propios biofermentos para hacer el fertilizante». Ya había acabado ese trabajo y se encontraba en Abomey, en el centro del país, viendo una explotación agrícola muy grande.

«Tenemos un proyecto financiado por el gobierno holandés para educar a los agricultores para que produzcan sus propios fertilizantes en zonas remotas y con cierto riesgo yihadista"

Roig llegó a Benín, en el África Occidental, desde la capital de Etiopía, Adís Abeba, en un vuelo directo a Cotonú: «La verdad es que los negocios van bien aquí. Los proyectos van bien y tenemos más programados. A Costa de Marfil tenía que ir dentro de unos días. Al cruzar a Togo, al menos puedo tomar decisiones. De haberme quedado en Benín, no. En Costa de Marfil tenemos un proyecto muy bonito con un grupo industrial de allí para un asunto relacionado con los créditos de carbono».

Hasta este domingo, Roig no había notado nada en el país que indicara que en breve se produciría un golpe de Estado: «Hasta hoy, la verdad es que todo iba súper bien, no pasaba nada. Sí que hubo un intento de golpe hace unos meses, pero nada, lo desactivaron antes de que ocurriera. De hecho, ayer estábamos tomando unas cervezas y cenando en Abomey sin problemas. Nadie esperaba nada. Incluso hoy nos volvíamos a Cotonú. Ha sido una sorpresa total».

El ibicenco ha supervisado en Ibiza proyectos como el impulsado por el sueco Christian Jochnick para plantar en la finca de Ca n’Escarrer de Dalt (Sant Mateu) 1.200 almendros. Pero también ha trabajado como agrónomo en China, Grecia, Uzbekistán y Arabia Saudí. En este último país, asistiendo a una de las empresas que participa en el Saudi Green Initiative, con el que Mohammad bin Salmán bin Abdulaziz, el príncipe heredero, pretende plantar diez billones de árboles en la península arábiga para paliar su impacto en la crisis climática.

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