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El Ayuntamiento de Ibiza da por concluida la okupación de las cuevas con vistas al puerto de es Soto

La intervención de limpieza y vallado de estas pequeñas grutas se inició hace una semana y se da por finalizada ahora

Una de las dos cuevas cerradas ahora con una verja metálica en es Soto.

Una de las dos cuevas cerradas ahora con una verja metálica en es Soto. / Ayuntamiento de Ibiza

César Navarro Adame

César Navarro Adame

Ibiza

En mayo se limpió y cerró la primera. Pero todavía quedaban otras dos cuevas okupadas en la falda de la colina de es Soto, bajo las murallas Patrimonio de la Humanidad y con unas privilegiadas vistas al puerto. Ahora están todas cerradas mediante verjas metálicas, aunque será complicado acabar con los asentamientos en esta zona de la ciudad. De hecho, junto a una de ellas se ha pasado viviendo todo el verano una mujer en una tienda de campaña, a la que se podía ver desde las barcas que unen las dos islas, prismáticos en mano y disfrutando de las vistas bajo una sombrilla.

El proceso de limpieza y cierre de estas pequeñas grutas se inició la pasada semana y se ha dado por concluida ahora. Una empresa especializada ha finalizado la instalación de unas verjas de hierro para impedir que vuelvan a ser okupadas. Pero lo ha tenido que hacer inmediatamente después de que los operarios de Herbusa, que se adjudicó este trabajo, retiraran de su interior y los alrededores todos los residuos acumulados durante meses e incluso años. De lo contrario, se corría el riesgo de que fueran de nuevo okupadas, como había ocurrido en otra ocasión. Se llenaron 70 sacas de gran tamaño para un total de 20 toneladas de residuos, como informó Vila en su momento.

Otra de las cuevas limpiadas y cerradas en es Soto.

Otra de las cuevas limpiadas y cerradas en es Soto. / Ayuntamiento de Ibiza

El concejal de Gestión Ambiental y Limpieza, Jordi Grivé, recuerda ahora que la instalación de infraviviendas en cualquier punto del municipio e incluso de la isla multiplica el riesgo de incendios y provoca importantes impactos en el entorno. En el caso de es Soto, apunta que en las últimas fechas se han producido al menos tres pequeños fuegos que pudieron controlarse a tiempo.

"Lo primero, las personas y, después, el riesgo de incendio y la contaminación". Para Grivé, estas son las prioridades. Y, en el caso de es Soto, explica que fueron desalojadas "cuatro o cinco personas", aunque en las cuevas había utensilios, pero sobre todo colchones para más inquilinos. En total, las tareas de limpieza y cierre de estas dos cuevas ha tenido un coste para las arcas municipales de alrededor de 25.000 euros.

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