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Seguridad

Robos en Ibiza: Los vecinos se hartan de la inseguridad en ‘Cala de Bronx’

Un numeroso grupo de residentes en Cala de Bou levanta la voz para denunciar la situación

Los vecinos se hartan de los robos en «Cala de Bronx»

Redacción Digital

Guillermo Sáez

Guillermo Sáez

Ibiza

Un extenso grupo de residentes en Cala de Bou se ha hartado de la creciente inseguridad que, según denuncian, está experimentando el barrio de un tiempo a esta parte. Cifran el momento en el que empezó a crecer la delincuencia, principalmente robos y hurtos, hace un par de años, aunque aseguran que en las últimas semanas el problema se ha agudizado notablemente.

Esta deriva de inseguridad que aseguran sufrir les ha llevado a hacer comunidad a través de WhatsApp, donde medio centenar de vecinos se comunican en un grupo bautizado con el gráfico nombre de ‘Cala de Bronx’, en referencia sarcástica a la mala fama que carga históricamente este barrio de Nueva York y que ahora, salvando las distancias, dicen percibir en su día a día.

«Desde hace un par de años, todos los días están pasando cosas en Cala de Bou. Es una noticia detrás de otra. Esto ya se ha convertido en un lugar no puedes dejar nada en el coche. La sensación constante es de inseguridad», cuenta un vecino que se convirtió en víctima hace dos semanas, cuando un ladrón abrió su vehículo y robó todas sus pertenencias, la más valiosa de todas un ordenador portátil que, con resignación, da por perdido.

En este caso se funden el enfado y la impotencia, ya que el robo se produjo en el aparcamiento de la urbanización donde vive la víctima. Lo que en teoría debería ser una espacio más seguro que la calle, se convierte en el coto de caza del delincuente, tal y como captaron las cámaras de seguridad. La grabación permite comprobar que el ladrón estuvo media hora vagando tranquilamente por la zona, revisando con una linterna el interior de los vehículos en busca de algo valioso que mangar.

Finalmente, se decanta por abrir un coche donde se apropia de la mochila con el mencionado ordenador, entre otros objetivos valiosos. Al revisar el vídeo de su delito, lo más sorprendente es comprobar la parsimonia con la que abandona el escenario del estropicio que acaba de provocar. Parece un oficinista abandonando su lugar de trabajo tras otra aburrida jornada faenando en su escritorio.

Resignación e impotencia

«Al día siguiente llevé las grabaciones a la Guardia Civil. Me dijeron que saben quién es, pero que no pueden hacer nada porque no se ve cómo roba en mi coche y que, seguramente, el juez lo soltaría», cuenta la víctima. Los agentes también le avanzaron que lo más probable es que su portátil ya haya cambiado otra vez de manos después de un trueque a cambio de droga. «La Guardia Civil también estará frustrada porque al final no pueden hacer mucho», concede.

Por eso, su sensación, compartida y comentada con otros vecinos en el grupo de ‘Cala de Bronx’, es que «las leyes parece que protegen más a los cacos». «Nosotros no podemos hacer nada porque, si lo hacemos, al final vamos a tener la culpa. Así que estamos un poco inseguros», resume.

Y llegados a este punto, los vecinos empiezan a transmitir una idea recurrente cuando la población está siendo atacada por delincuentes y no cree que les esté defendiendo adecuadamente, tal y como reconoce otra residente en el barrio: la autodefensa.

Un intruso dentro del coche

«El tema es bastante grave y debería ser noticia, el problema es que no se va a hacer nada. Soy bastante escéptica, creo que el pueblo nos tenemos que empezar a proteger entre nosotros porque si tenemos que esperar a que las instituciones nos protejan… Cuando abren tu coche y roban tus cosas es un sentimiento de violación muy grande», lamenta.

En su caso, se encontraba dentro de su coche junto con su marido y una amiga cuando «un tipo metió medio cuerpo dentro del coche y le intentó quitar la riñonera» al hombre. «Es triste que no haya pasando nunca nada tan ‘heavy’ en la isla y que estos personajes estén campando a sus anchas. Siempre ha sido una isla segura», comenta. La riñonera siguió en manos de su dueño, pero la amiga de la pareja «quedó traumatizada y ahora tiene miedo cada vez que se mete en el coche».

«Tengo un hijo pequeño y mi idea de estar aquí era que no se criara en una ciudad, sino que estuviera en un ambiente mucho más relajado y tranquilo. Yo me he pasado muchos años viviendo en Ibiza que no cerraba ni la puerta de mi casa ni el coche. Por desgracia, esto ha terminado en Cala de Bou», sentencia.

Cansados de la «gentuza»

Dentro del exorcismo colectivo que se ejerce en el grupo de mensajería, otra vecina cuenta el caso de unos amigos extranjeros que vivieron de vacaciones durante unos días el pasado verano. Alquilaron dos coches de alquiler y los dos fueron vandalizados y saqueados en Cala de Bou. Lógicamente, no daban crédito. Al menos pudieron recuperar parte de sus pertenencias gracias al localizador GPS de unos auriculares sustraídos.

También se leen historias de quien quiere tomarse la justicia por la mano («Yo hace tres semanas pillé a uno robando y se llevó una buena. Lo tuve que tumbar al suelo hasta que llegó la poli. No hay que tener miedo, miedo tienen que tener ellos»), llamadas al conocimiento público de los delincuentes más habituales y ya conocidos («Es importante que se empiecen a conocer las caras de las personas que están haciendo mierda la isla») y muchas críticas a la instituciones («Mucho arroz, muchas casetas y mucha fiesta, pero aquí no hay quien viva»).

Otro caso de una bicicleta robada a plena luz del día, de ruedas quitadas de coches, de una comunidad de vecinos que ha acordado elevar sus las cámaras de seguridad para que no puedan destrozarlas... «Welcome a todos y por una comunidad sin gentuza», sentencia otro vecino.

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