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Innovación

Una micro Ruta de la Sal para «crear cantera» en el mundo náutico de Ibiza

Cinco equipos, uno de ellos de alumnos ibicencos de Formación Profesional, competirán el próximo 5 de abril en la primera regata para veleros autónomos no tripulados de larga distancia

Participantes en la presentación de ‘La Micro Ruta de la Sal’ en el Club Nàutic Sant Antoni.

Participantes en la presentación de ‘La Micro Ruta de la Sal’ en el Club Nàutic Sant Antoni. / ES NÀUTIC SANT ANTONI

Estela Torres Kurylo

Estela Torres Kurylo

Sant Antoni

Eivissa se convertirá el próximo 5 de abril, domingo de Pascua, en el puerto de salida de la primera regata para veleros autónomos no tripulados de larga distancia. ¿En qué consiste esto? «Es como si a los drones autónomos les hacemos recorrer una larga distancia en un entorno hostil como el marino», explica Xavier Martínez, profesor de la Facultad de Náutica de Barcelona, perteneciente a la Universitat Politècnica de Catalunya, e impulsor de esta iniciativa. Presenta así, en el Club Nàutic Sant Antoni (CNSA), la competición bautizada como ‘La Micro Ruta de la Sal’.

Esta, sin embargo, tiene mucha más complejidad que el vuelo de un dron. El mar se convertirá en un entorno adverso cuando las embarcaciones creadas —que tendrán que ser capaces de navegar propulsadas únicamente por el viento y tendrán un máximo de tres metros de eslora— se enfrenten al movimiento de las olas.

Por si esto fuera poco, se trata de la primera vez a nivel internacional en la que competirán varias embarcaciones a la vez. Serán cinco, en concreto, y estarán diseñadas y creadas por equipos de estudiantes.

Alumnos embarcados en un gran reto

Cuatro de estos grupos los conforman alumnos de la Universitat Politècnica de Catalunya (al mando de Martínez), la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Naval y Oceánica de la Universidad Politécnica de Cartagena y las de Cádiz y Cantabria. El equipo de Cartagena está capitaneado por Albert Bonet, regatista del CNSA. En el caso de Cantabria, la portavoz es la regatista ibicenca Jazmín Deza.

Además, como gran «novedad», en palabras del periodista Xescu Prats, que modera la presentación, el quinto grupo está formado por cerca de 45 alumnos ibicencos. Los jóvenes, de entre 16 y 19 años, cursan actualmente Formación Profesional en el IES Sant Agustí, el IES Isidor Macabich y en Can Marines.

Teniendo esto en cuenta, Martínez destaca que «la economía azul no tenía una competición universitaria, por lo que ésta nace de la base de que los alumnos tengan que poner en práctica lo que aprenden en la escuela».

Este ejercicio supone un auténtico reto. Los alumnos, con ayuda de sus profesores, deben crear la embarcación ideal que hará la Ruta de la Sal a la inversa. «Desde 2009 somos el puerto de llegada», recuerda durante el acto Pep Tur, presidente del CNSA, que sigue «con ilusión» el desarrollo de la prueba.

En esta ocasión, los modelos creados partirán de Sant Antoni con llegada a un puerto que todavía está por determinar: «La idea es decidir en las próximas semanas si la ruta irá hacia Barcelona o hacia Denia», señala Andrés Oliva, director de ‘La Ruta de la Sal Rumbo Ibiza’ y CEO de Entregata. La decisión será clave, ya que «la ruta directa a Denia son 50 millas, mientras que hacia Barcelona son 140». En tiempo, apunta Oliva, esto significa que la travesía podría durar entre 12 y 48 horas o el triple si se dirige a Barcelona.

Las reglas del juego

Hace este cálculo estimando que las barcas avanzarán empujadas por el viento a una velocidad de entre uno y cuatro nudos. Para llegar a su destino, el rumbo de navegación tendrá que estar programado y, en caso de necesitar energía, deberá ser renovable. Estos requisitos buscan «impulsar un transporte marítimo mucho más sostenible, teniendo en cuenta que entre el 80 y el 90% de las mercancías del mundo se transportan por mar», cuenta Martínez.

Las embarcaciones también tendrán que disponer de un sistema de transmisión de posición (AIS) y luces de navegación. No podrán tener cantos o aristas y, de forma simbólica, deberán transportar un kilo de sal, tal como detalla el capitán marítimo de Ibiza y Formentera, Luis Gascón.

En base a estos criterios, los equipos trabajan desde hace meses en el diseño de sus barcas. Esperan botar los cascos en las próximas semanas, según adelantan varios de sus integrantes durante la presentación, algunos de ellos vía online y otros de manera presencial. La siguen también algunos alumnos ibicencos, corroborando las palabras del profesor de Can Marines Jordi Torres, cuando dice que esta iniciativa es una «muy buena manera de animarlos, involucrarlos y crear cantera».

Según concluye el director deportivo del CNSA, Enrique Mas, el proyecto también pone en evidencia que las escuelas de vela son «las puertas que abren el mar a la sociedad».

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