Teatro | Carlos Hipólito Actor
El actor Carlos Hipólito, en Ibiza: «Aparte de un genio de la música, Pau Casals era enormemente empático y solidario»
El consagrado intérprete madrileño da vida a uno de los mejores violonchelistas de todos los tiempos en la obra 'Música para Hitler', que representa este sábado en Can Ventosa, en Ibiza, junto a Kiti Mánver, Daniel Muriel y Marta Velilla

Carlos Hipólito, en la piel de Pau Casals, y detrás, Kiti Mánver, que da vida a la mujer del músico, y Daniel Muriel, que interpreta a un oficial nazi. / IMAGEN CEDIDA POR TALYCUAL PRODUCCIONES

Este fin de semana Carlos Hipólito estará en Ibiza para encarnar a Pau Casals en la obra ‘Música para Hitler’, escrita por Yolanda García Serrano y Juan Carlos Rubio y dirigida por este último. Al consagrado actor madrileño le acompañarán sobre el escenario Kiti Mánver, Daniel Muriel y Marta Velilla para dar vida a esta historia inspirada en hechos reales que recrea la invitación que recibió en 1943 el violonchelista, compositor y director de orquesta para tocar ante el Führer. La cita teatral será mañana a las 21 horas en Can Ventosa, en Vila. Será una gran oportunidad para conocer mejor la faceta humana de este genio de la música catalán. «Fue un personaje extraordinario e interesantísimo», afirma en una entrevista telefónica el protagonista de ‘Música para Hitler’, que ya ha actuado antes en el auditorio de Ibiza. De la isla, dice, guarda muchísimos recuerdos, sobre todo del año 1999, cuando visitó las Pitiusas con su pareja, la también actriz Mapi Sagaseta, durante su luna de miel.
¿Qué le atrajo de la obra ‘Música para Hitler’ para decir ‘sí’ al proyecto?
Cuando me pasó Juan Carlos Rubio el texto que había escrito con Yolanda García Serrano para que me lo leyera, lo primero que pensé nada más terminarlo fue: ‘Yo esto lo quiero hacer’. Me atrapó desde el primer momento, por lo que cuenta; pero también por cómo lo cuenta, por la construcción dramática de la obra; por cómo está estructurada. Me parece un prodigio de dramaturgia, porque es una obra que va creciendo a medida que avanza, no tiene ningún bache y eso es lo que está haciendo que el público se conecte tanto en todos los lugares donde la hacemos. Está muy bien escrita y los personajes están muy bien dibujados. El papel de Pau Casals, especialmente, es muy atractivo de hacer para cualquier intérprete, está lleno de matices, es muy bonito todo el texto que dice, lo que significa y lo que representa.

Carlos Hipólito y Kiti Mánver. / IMAGEN CEDIDA POR TALYCUAL PRODUCCIONES
¿Conocía bien la biografía de Pau Casals antes de empezar a preparar el personaje?
Honradamente te diré que no tanto. Por supuesto, sabía de su existencia, sabía que era un genio de la música del siglo XX y, lamentablemente, no conocía mucho más de su historia. Esto es algo que también nos tiene que hacer reflexionar, porque no soy el único al que le pasa eso. Durante 40 años en este país la dictadura se encargó de silenciar e invisibilizar a toda la gente que era contraria a su régimen y, especialmente, a los españoles que se habían exiliado fuera. Por eso, siendo Pau Casals como fue una grandísima figura de la música, considerado un genio en Estados Unidos, en Europa y en todas partes, en España nunca se hablaba de él y se sabe muy poco de su figura. Eso es algo que me hizo también pensar mucho en qué poco sabemos, a veces, de nuestra propia historia y es porque nos la han manipulado muchísimo.
Aparte de sus extraordinarias dotes como músico, ¿qué le llamó más la atención de su figura?
Lo que más me ha acercado, humanamente, a la figura de Pau Casals es todo lo que he descubierto al investigar sobre él, al leer sobre su biografía y ver incluso documentos de vídeo que existen. Era una persona enormemente empática con el sufrimiento de los demás, enormemente solidaria. Tenía su dignidad y fue coherente con sus ideas y con sus principios. Una persona como él, cuando se produjo en España el triunfo de Franco, se podría haber exiliado a Estados Unidos y haber sido allí la estrella mundial que ya era y vivir maravillosamente bien, trabajando y ganando dinero. Sin embargo, decidió quedarse en el sur de Francia, en un pueblecito, donde vivía en unas condiciones muy humildes. Lo hizo para poder ayudar a todos sus compatriotas que se refugiaban en el sur de Francia huyendo de la dictadura y allí tenían que vivir en campos de trabajo donde estaban en unas condiciones terribles. Este hombre se dedicaba allí a ayudar a esta gente.
¿Cómo les prestaba ayuda?
Con su música. Organizaba conciertos cuyas recaudaciones íntegras iban destinadas a mejorar las condiciones de vida de estas personas. Hay una cosa en concreto que me emocionó profundamente cuando la descubrí estudiando sobre su figura: Pau Casals, recién exiliado en Francia, grabó allí las suites para violonchelo de Bach y lo hizo con un gran dolor, porque acababa de salir de su patria y veía lo que estaba pasando en España a montones de compatriotas y colegas suyos que vivían en Cataluña. En esa grabación, hay que pensar que entonces no se podía editar, se le oye sollozar mientras toca. Es una cosa realmente sobrecogedora. De hecho, y eso lo refleja muy bien la obra, él sufría baches tremendos de depresiones y era siempre porque no podía entender por qué se infligía tanto dolor a los seres humanos. Por eso era tan contrario a todos los regímenes dictatoriales, no solamente al de Franco. También se negó a tocar, además de para Hitler, para Stalin. Era absolutamente reacio a todos los dictadores y, en ese sentido, fue de una coherencia enorme siempre. Le inundaba una tristeza tan enorme ante el dolor de los demás que durante largas temporadas dejaba de tocar porque no podía ni coger el violonchelo. La obra ‘Música para Hitler’ arranca en un momento de esos en el que él está sumido en una terrible depresión.
En 1933 Pau Casals ya había rechazado tocar con la Filarmónica de Berlín en la Alemania de Hitler, pero esta historias se inspira en un episodio acontecido en 1943, cuando, de nuevo, dijo ‘no’ a tocar ante el Führer.
Lo que ocurrió en la realidad es que unos oficiales de las SS se presentaron en la casa donde Pau Casals vivía con su pareja y su sobrina en un pueblito del sur de Francia llamado Prades para transmitirle la invitación de Hitler para que tocara en un acto en Berlín a mayor gloria del Führer y del Tercer Reich. Lo que se sabe es que estuvieron un par de horas y que salieron con un ‘no’ por respuesta. Otra cosa que se sabe es que, sorprendentemente, luego ni Pau Casals ni su familia sufrieron represalias por parte del régimen nazi. Lo que han hecho los autores de la obra es fantasear con lo que ocurrió dentro de esa casa, porque claro, lo que no sabemos son los términos reales de aquella conversación. En ‘Música para Hitler’ es solamente un oficial nazi el que se presenta y lo que ocurre dentro de esa vivienda entre él y el músico es la gran sorpresa para el público, así que la historia que se han inventado tiene algo de thriller también.
Esta obra dialoga bien con un presente como el que estamos viviendo, me refiero entre otras cosas, a la guerra de Ucrania y al conflicto en Oriente Próximo. ¿Qué lección cree que podemos extraer de esta historia?
Podemos extraer reflexiones que nos pueden enriquecer mucho ahora mismo. Curiosamente esta función está escrita hace diez años y la realidad la ha puesto de actualidad de una manera tremenda. En los años 20 del siglo pasado se votó democráticamente a Hitler y diez años después de haber sido elegido democráticamente estaba al frente de Alemania y estaba invadiendo Europa y exterminando a toda una raza como la de los judíos en campos de concentración. Ahora estamos en los años 20 del siglo XXI y ¿a quién estamos eligiendo para que nos gobierne? A personas que tienen tendencia a estos regímenes totalitarios. ¿Quién nos dice a nosotros que dentro de diez años, como ocurrió en el siglo XX, estos mismos dirigentes que están siendo elegidos ahora no han transformado la democracia a su estilo para convertirnos en sus víctimas? Es decir, ¿vamos a perder derechos, vamos a perder libertad? No lo sé, pero en cualquier caso habría que reflexionar sobre esto. Porque el único arma que tenemos los ciudadanos para defender nuestra democracia es nuestro voto, así que hay que elegir y saber muy bien a quién se vota y tener en cuenta lo que puede ocurrir en el futuro. Yo creo que esa es la reflexión más importante que nos hace esta función.
«La cultura es un alimento para el alma del ser humano que le hace salir adelante a pesar de las adversidades»
¿Tiene fe en la cultura como herramienta para cambiar el mundo?
Por supuesto. Pau Casals, por ejemplo, fue un gran ejemplo de ello. El régimen nazi hablaba mucho de la supremacía alemana en todos los ámbitos, incluido el de la música, por ejemplo. Sus grandes compositores, Beethoven, Bach, Wagner, eran para ellos como el símbolo de la pureza de la raza alemana. Bueno, pues Pau Casals, gracias a su arte, consiguió arrebatarles a uno de ellos, Bach, interpretando casi en la totalidad de sus conciertos sus suites para violonchelo y convirtiendo aquello en un acto de rebeldía, de libertad y de defensa de la paz y de la democracia. Fíjate hasta qué punto con el arte también se puede realmente dirigir hacia otro lugar las situaciones. Yo creo que la cultura en general es un alimento para el espíritu y el alma del ser humano y es lo que le hace siempre salir adelante, a pesar de circunstancias adversas como pueden ser las guerras.
¿Cómo es trabajar codo con codo con Kiti Mánver, Dani Muriel y Marta Velilla?
Una maravilla. De Kiti Mánver soy amigo desde hace cuarenta y dos años. Cuando éramos jovencitos formamos compañía y luego hemos coincidido en cine, tele y teatro, pero hacía mucho tiempo que no trabajábamos juntos y volver a reencontrarnos ha sido maravilloso. Es una actriz y una persona extraordinaria. Marta Velilla, que hace el papel de mi sobrina, es una intérprete con la que nunca había trabajado y he descubierto que es una más de la gran lista de extraordinarios actores y actrices jóvenes que tiene este país. Y luego Dani Muriel es un actor del que era amigo también antes, pero no habíamos coincidido nunca y la verdad que ha sido precioso encontrarnos en el escenario. Aquí realiza un trabajo extraordinario, porque el personaje del oficial nazi es muy difícil de hacer y él lo resuelve de una manera fantástica. Hemos formado un gran equipazo y ahí incluyo a los técnicos y técnicas, porque la mayoría son mujeres.
Lleva casi medio siglo de profesión y en ese tiempo ha hecho de todo: cine, tele, teatro clásico, contemporáneo, musical... Diría que le gustan los desafíos.
A mí me ha gustado siempre brujulear mucho, recorrer todos los rincones del oficio y no estancarme ni quedarme en un lugar cuando llevaba mucho tiempo allí. He tenido suerte y lo he podido hacer. Soy un privilegiado.
¿Cuál es su próximo reto?
Mi próximo reto lo acabo de terminar hace una semana, rodar en Italia una película haciendo un protagonista hablando todo el tiempo en italiano, una lengua que no había hablado en mi vida.
Este domingo precisamente cumple 69 años. ¿Qué regalo inmaterial le gustaría recibir?
Porque me lo recuerdas tú, porque a mí me parece imposible que vaya a cumplir 69 años, me siento mucho más joven. El regalo lo tengo claro: Un abrazo y un beso de mi mujer y de mi hija.
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