Memoria Histórica en Ibiza: Tres ejecuciones silenciadas hasta los años 40
La última de la charlas de las VII Jornades d’Estudis Locals de Memòria Històrica se centrará en las excavaciones que tienen lugar desde hace años en el Cementeri Vell de Vila, donde hasta ahora se han identificado los restos de tres víctimas ejecutadas entre el 22 de octubre y el 18 de noviembre de 1936.

Excavaciones en el Cementeri Vell de Vila. / Vicent Marí
Las VII Jornades d’Estudis Locals de Memòria Històrica concluyen esta tarde con la charla ‘La fossa del Cementeri Vell de Vila: de la cerca a la identificació’, que ofrecerán Almudena García Rubio, arqueóloga y directora de las cinco campañas de excavación emprendidas en el camposanto, y Luis Ruiz, profesor y presidente del Fòrum per la Memòria d’Eivissa i Formentera. Ruiz, fiel al título de esta edición de las jornadas (‘Memoria recuperada: historias personales’), se centrará en las historias de las tres personas identificadas hasta el momento gracias a los restos hallados en el cementerio, mientras García aportará «información técnica» de las excavaciones, según su compañero en la charla.
Esos tres identificados son José Vidal Ramon, cuyos restos fueron encontrados en 2020, y Mariano Castelló Castelló y Bartomeu Costa Serra, de los que se rescataron pequeños huesos en la campaña de 2022.
Quienes juzgaron a Vidal por esa causa no supieron hasta lustros después que Vidal había sido ejecutado el 22 de octubre de 1936
José Vidal Ramon, Can Pep d’en Rey, había nacido, según el Registro Civil, en 1885 en Can Pere Marche (sa Cala, Sant Joan), se apunta en el libro ‘Els Morts’. Fue procesado en la causa 415/38, es decir, abierta en 1938, en la cual era juez el teniente de Caballería Óscar Monteys Porta. Fue abierta para dirimir responsabilidades por el saqueo de la iglesia de Sant Vicent de sa Cala. Era agricultor, aunque en el Registro Civil también se dice de él que era albañil. Lo realmente tenebroso de aquel asesinato es que quienes le juzgaron por esa causa no supieron durante lustros que Vidal había sido ejecutado el 22 de octubre de 1936. Su defunción no fue anotada hasta el 21 de agosto de 1941 en el registro de Sant Joan, a pesar de lo cual siguió siendo buscado hasta finales de la década de los años 40. Lo curioso del caso es que incluso en ese registro se indica que había sido enterrado en el Cementeri Vell de Vila, posiblemente en una fosa común junto a otros ejecutados. ¿Por qué el juez no había sido informado de esa circunstancia? ¿Por qué carecía de ese dato crucial? Porque Vidal había sido objeto de una saca por parte de los pistoleros fascistas que durante aquel otoño sembraron el terror en Eivissa respaldados por uno de los responsables policiales.
Vidal y Marí, el mismo día
Vidal fue ejecutado aquel 22 de octubre de 1936, un mes después del desembarco de los nacionales, junto a Vicent Marí Marí, agricultor que formaba parte del Comité Revolucionario de Sant Vicent, es decir, que eran vecinos. A este también se le acusaba de haber participado en la quema y destrucción de objetos religiosos de la iglesia de Sant Vicent , así como de numerosas detenciones. El certificado de defunción de Vicent Marí no llegó al juez hasta finales de 1948, a pesar de que había sido anotado siete años antes. En su caso se especificaba en este, sin embargo, que fue ejecutado «en el distrito» de Sant Joan, no en Vila. Pero ambos fueron acribillados por la misma causa: el saqueo de la iglesia de sa Cala.
Mariano Castelló, s’Hereu, era un pescador formenterés del que cuentan además que era «curandero», se apunta en ‘Els Morts’. Fue ejecutado el 17 de noviembre de 1936 en Vila a la edad de 67 años. Su muerte no fue anotada en el Registro de Defunciones hasta el 30 de noviembre de 1939, tres años más tarde. Causa: «La guerra». Ruiz supo por la nieta del formenterés que, en efecto, era curandero, es decir, que sabía «qué plantas tenían propiedades medicinales para curar dolores de muelas o de artrosis». También le explicó que viajó dos veces a América, al menos una de ellas a Uruguay: «Como tenía muy buena consideración en Formentera, por eso se lo llevaron de allí y lo fusilaron en Eivissa. Se ve que nadie se atrevía a actuar contra él en la menor de las Pitiusas».
Tres asesinatos en tres días
Del 16 al 18 de noviembre de 1936 fueron asesinadas tres personas, una cada día. Justo una jornada después de a Mariano Castelló, le tocó el turno a Bartomeu Costa Serra, cuyos restos fueron hallados, curiosamente, en la misma campaña que los del formenterés, la de 2022. Costa era un labrador de Sant Rafel que en el momento de ser fusilado tenía 63 años, cuatro menos que Castelló, lo que demuestra que a los pistoleros les traía sin cuidado que sus víctimas fueran de avanzada edad. Su muerte no fue inscrita hasta el 15 de octubre de 1942, seis años más tarde: «Tuvo -cuenta Ruiz- una hija y seis hijos biológicos, pero además adoptó a dos más. Su identificación fue posible porque tuvo muchos nietos y nietas que dieron muestras, de manera que, a base de repetir pruebas con unos y otros, al final se consiguió identificar el fragmento de cráneo que se había analizado».
Ruiz reconoce que el terreno del Cemeteri Vell donde trabajan «está muy removido», de ahí que no se hallen, hasta ahora, cuerpos completos, sino pequeños trozos óseos y balísticos. La zona donde se estimaba que se hallaría la fosa común en la que un tal Balbino, el enterrador municipal (que tenía una libreta donde anotaba los nombres de los ejecutados), sepultó los cadáveres, está «alterada», quizás porque, como advirtió en su día el exsecretario del Ayuntamiento de Eivissa Mariano Llobet Román, la mayor parte de aquellos cuerpos(o lo que quedaba de ellos) fue trasladada al cementerio nuevo cuando este fue construido.
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