Ibiza
El tatuador abusador y su exmujer que se fugó hace diez años con el hijo de ambos: capítulo final en Ibiza
La madre tiene una orden de captura internacional de la que espera deshacerse

Un furgón policial ingresa en la Audiencia Provincial de Palma / Isaac Buj
Una historia dura y compleja se acerca a su capítulo final en Ibiza. Sus protagonistas son un tatuador condenado por abusos sexuales cometidos en su estudio de Sant Josep y su antigua familia, que escapó de él hace ya diez años. Aquella decisión le costó a la madre cargar con una orden de captura internacional de la que ahora espera deshacerse para siempre.
"Nos sentimos bastante esperanzados. Lamentablemente han tenido que ocurrir más desgracias como esta para poner en evidencia que las sospechas que tenía mi patrocinada no eran una elucubración, sino que tenían una base lógica". Quien pronuncia estas palabras en conversación con Diario de Ibiza es Diego Herchhoren, abogado de la mujer, tras anunciar que su clienta "próximamente se pondrá a disposición de la Justicia española".
La mujer lleva una década viviendo en la clandestinidad, en un país no revelado, contando los días para que se abra una ventana sobre la que saltar a un futuro nuevo en el que ya no sea perseguida por las autoridades. Está convencida de que ese momento ha llegado. "Ahora vemos una posibilidad de que mi patrocinada pueda recuperar su vida", ratifica el letrado sobre su clienta, a la que identifica como M.P.V.V.
La mujer y el hombre fueron pareja durante 13 años. La relación empezó a torcerse en 2012, tras el nacimiento del hijo de ambos, concretamente cuando el pequeño tenía unos seis meses. Según relató ella ante la Guardia Civil, ese fue el instante en el que su pareja "comenzó a cambiar, volviéndose más agresivo". No lo denunció porque estaba segura de que él tenía "algún problema mental".
No era el primer bache gordo que atravesaba la pareja. Los demás también estaban relacionados con el fantasma que siempre planea sobre esta historia, da igual en el momento que se ponga la lupa: los abusos sexuales.
Una madre "en estado de shock"
Porque la mujer también contó a la Benémerita que el hombre sufrió abusos sexuales de pequeño por parte de un familiar, concretamente un tío. Ya de adulto, en 2006 y 2008 llegan las primeras dos denuncias contra él por convertirse él mismo en un presunto abusador. De 2006 también data otro supuesto abuso sexual del hombre a una prima suya en Argentina.
Todos esos precedentes no llegaron a romper la pareja. Igual que tampoco impidieron que la mujer se quedara "en estado de shock" en 2015, cuando su hijo tenía tres años y los padres ya estaban separados desde unos meses antes. El pequeño pidió a su madre que le tocara los genitales y le masajeara el ano con el dedo, entre otras señales aún más preocupantes.
Un centro de psicología infantil fue el siguiente escenario de la historia, el lugar donde intentaron aclarar la realidad de lo que estaba ocurriendo. Tras un exhaustivo análisis, el centro concluyó que había más de un "posible indicador de abuso sexual". "A pesar de estos indicadores, no podemos determinar ni confirmar con exactitud el presunto abuso al menor, al tratarse de indicadores no específicos ni determinantes", añadía el informe.
Los psicólogos sentenciaron que el niño presentaba "un funcionamiento psicológico inmaduro". Y cuando el centro sometió a una entrevista al padre, este se comportó "de forma ansiosa, presentando verborrea y un discurso evasivo".
Más indicadores, más señales, viendo el humo de un posible fuego, pero sin atreverse a declarar la presencia inequívoca de la hoguera. La madre sí está segura de su existencia, así que opta por coger el camino de en medio: cogió a su hijo y se fugaron juntos.
"Ella no desaparece de Ibiza con su hijo por capricho, sino que se le plantean una serie de evidencias, como los indicadores de abuso sexual y las dos denuncias anteriores similares que él había recibido en 2006 y 2008. Presenta una denuncia en los jugados de Ibiza, pero en 48 horas se desestima y se ordena restituir el niño a su padre. Desde entonces, ambos han estado en la clandestinidad, fuera de España", cuenta su abogado.
El niño sale adelante
Se rompe así el último y precario hilo que todavía unía a la familia. Así lo decide la madre pensando en que su hijo tenga "la vida más normal posible para un niño de su edad". Pasan los años. El niño progresa adecuadamente e incluso le detecta que posee altas capacidades. "Ahora mismo está en buenas condiciones, tiene amistades y está insertando en el lugar en el que está viviendo", asegura Herchhoren sobre el menor, que ya ha alcanzado la adolescencia.
Mientras tanto, el hombre vuelve a recibir nuevas denuncias de abuso sexual y, esta vez sí, una condena judicial. El 20 de julio de 2021, acaricia los genitales de una adolescente de 15 años mientras le tatúa la zona alta del pubis. Reconoce los hechos y es condenado a dos años de cárcel. También a indemnizar con 5.000 euros a la víctima y es inhabilitado durante siete años para trabajar con menores de edad.
Pero nada se dice de adultos. El 15 de junio de 2022, una turista británica le pide que le tatúe una mariposa en la cadera izquierda. Tal y como se puede leer en el escrito de acusación, mientras lo hace le introduce los dedos de la mano izquierda en la vagina. El abuso dura 25 minutos en los que la víctima es incapaz de reaccionar debido al miedo paralizante que le provoca la situación.
"Ha tenido que pasar esta barbaridad"
Este caso se juzgó el pasado 4 noviembre en la Audiencia Provincial de Palma y ha sido el detonante de que la exmujer del tatuador se anime a buscar una solución definitiva a su orden de captura internacional. La Fiscalía reclamaba seis años de cárcel y la sentencia aún no se conoce. "Ha tenido que pasar esta barbaridad para poner algo de luz sobre este tema", denuncia su abogado.
La mujer está dispuesta a presentarse ante la Justicia española, pero "obviamente siempre con el condicionante de que se tiene que dotar de protección al menor". "Es decir, apartarlo en la medida de lo posible de la presencia de su padre con una prohibición de acercamiento. La nueva legislación ya contempla que solamente por el hecho de haber una condena sexual ya se contempla de manera casi automática la privación del régimen de visitas", subraya.
En cualquier caso, la mujer y su hijo hace tiempo que lograron rehacer su vida y no desean "volver a Ibiza". "Lo que quieren es quitarse de encima el peso de la resolución que hay en su contra y zanjar una etapa que ha sido realmente funesta", lamenta Herchhoren. Porque se han pasado "diez años viviendo escondidos" y ya no desean hacerlo más. El capítulo final está a punto de escribirse.
Suscríbete para seguir leyendo
- Detenido en Ibiza un hombre por intentar secuestrar a una menor a la salida de un colegio
- La Ibiza Medieval 2026 ya tiene fechas
- ¿Cuánto valen una caña y un café en el nuevo Parador de Ibiza? Estos son los precios de la cafetería del nuevo hotel
- Hartazgo en ses Figueretes por una nueva pelea multitudinaria
- El Consell y el Ayuntamiento de Sant Josep pierden Villa Otilia y una fundación religiosa la pone en venta
- Los djs del 'Children of the 80s', "la fiesta favorita de la gente de Ibiza", anuncian que hacen las maletas
- Fallece un hombre tras caer desde un acantilado en Ibiza
- SOSdesaparecidos desactiva la búsqueda en Ibiza de Thomas Grumer y medios italianos afiman que fue encontrado muerto en el mar
