Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

La hija del fallecido en el incendio de una casa en ses Païsses, sobre la acusada: "Un mes antes le dijimos que se fuese de casa"

La acusada empezó a frecuentar la casa para cuidar de la mujer de un matrimonio de ancianos: "Me dijo que ayudaba a muchos mayores y que no le teníamos que pagar nada. Me pareció una mujer mayor que estaba sola y no vi nada extraño"

Fachada de la Audiencia Provincial de Palma (imagen de archivo).

Fachada de la Audiencia Provincial de Palma (imagen de archivo). / B. POMAR

Toni Escandell Tur

Toni Escandell Tur

Ibiza

"No había cambiado nada en casa" en esa época más allá de la entrada en la familia de esta persona. Lo ha dicho este martes ante el juez y el jurado popular una de las hijas del hombre de 78 años fallecido en el incendio provocado en una casa de ses Païsses durante la madrugada del 3 de agosto de 2023, al hablar sobre la mujer acusada por estos hechos, a la que esta familia conoció un mes antes.

En esta segunda jornada de juicio, que se celebra en la Audiencia Provincial, en Palma, esta hija se ha emocionado en varias ocasiones al recordar lo que ocurrió esas semanas. Se ha hablado de la tragedia humana y también del estado en el que quedó la casa, pasto de las llamas. "Todos nuestros recuerdos estaban tirados en el patio de atrás, era una montaña. Los techos y las paredes estaban rajados y rehabilitamos la vivienda para que volviese a parecer un hogar. Era como si hubiesen tirado una bomba. Fue brutal".

Ella no vivía en ese inmueble, sino sus padres y otra cuidadora que había entrado a trabajar el 1 de agosto como interna, pero es el panorama que se encontró cuando pudo acceder al lugar.

La mujer acusada de provocar el incendio, que ahora tiene 63 años, lleva en prisión provisional desde hace más de dos años por un delito de asesinato con alevosía a una persona especialmente vulnerable por enfermedad y discapacidad y un delito de incendio. El 13 de agosto de 2023, el juez de guardia decretó prisión sin fianza para ella. La acusación le pide prisión permanente revisable y elevadas indemnizaciones.

En el momento de los hechos, la acusada era pareja del hijo del fallecido. En la planta baja residían el matrimonio, los padres, y arriba, que era una especie de apartamento, dormían el hijo y la acusada. Al parecer, ésta se encargaba de cuidar a la madre, dependiente, mientras que el padre, que estaba ingresado a finales de junio en el hospital, pero que "estaba muy bien de cabeza", no pudiera regresar al hogar. Y porque sus familiares cercanos, que se iban turnando dependiendo de sus horarios laborales, querían que la anciana no estuviera sola en ningún momento del día.

"Al principio no vi nada extraño"

Sin embargo, esta hija del fallecido ha explicado en el juicio que la presunta asesina en realidad "no trabajaba" en esa casa. Ella misma se habría ofrecido a cuidar de la señora de forma altruista. "Decía que les conocía del club de mayores, que se llevaba muy bien con mi madre. Un día fuimos a la playa porque yo quería saber quién era. Me dijo que no le teníamos que pagar nada, que ayudaba a muchos mayores". "Me pareció una mujer mayor que estaba sola y no vi nada extraño", prosigue la hija del fallecido, que cree que en aquel entonces su hermano (que se acercaba a los 40 años de edad) y la acusada ya empezaban a tener algún tipo de relación.

Al principio no iba a dormir en la casa, pero terminó haciéndolo alegando que no tenía coche y que era mejor dormir en el domicilio del matrimonio y su hijo ya que en todo caso tenía que volver a la mañana siguiente, cuenta la hija. "Ella estaba cuidando de mi madre en casa, pero cuando la primera semana de julio mi padre salió del hospital, le dijimos que ya volvía mi padre y que no hacía falta, que se fuera. Pero no se marchaba y fue encadenando días".

Esta hija afirma que la acusada tenía copia de las llaves y salía y entraba de la vivienda con total libertad.

Semanas antes del incendio

A mediados de julio de ese año, su hermano tuvo un intento autolítico. "Al personal de la ambulancia que vino para atenderle, la acusada le dijo que ella era la única responsable de la familia, pero la conocíamos de hacía un mes. Mi padre me dijo que esa misma mañana ella bajó sola a la planta baja, cosa que no hacía nunca, se preparó el desayuno y fue al patio de atrás. Se encendió un cigarro con su caja de cerillas, siempre iba con las cerillas. Y allí estuvo unos 40-45 minutos". Según esta hija, su hermano le dijo que la acusada era conocedora de sus intenciones ese día, "y bajó y le dejó solo".

"Cuando vino la ambulancia, pedía dinero a mi padre y decía que ahora la responsable de la casa era ella", ha añadido la hija después de que su hermana, que estaba allí en ese momento, le trasladase estos hechos. Al parecer, esto generó una tensa conversación entre la acusada y el padre. También cuenta que la acusada le había dicho en alguna ocasión al hermano y a ella misma "que lo que había que hacer era darle morfina a nuestro padre".

Después de lo ocurrido en julio, antes del incendio, la acusada "estaba muy enfadada" porque, esta vez sí, habían logrado "echarla de casa".

En su turno de preguntas, la defensa ha dejado ver su malestar por el hecho de que el hijo del fallecido no haya sido llamado a declarar como testigo en este procedimiento. También ha preguntado si la hija que declaraba este martes había visto, en primera persona, la tensa conversación de su padre con la acusada o de lo que ocurrió cuando ésta bajó a la planta baja el día del intento autolítico del hermano, y la respuesta ha sido negativa. Pero previamente ha dicho que estos momentos se los contaban su padre y su hermana. También que nunca antes su hermano había vivido un episodio similar.

La pregunta de la defensa se enmarca en la tesis que ya expresó este lunes en la primera jornada del juicio: que "no hay pruebas". La acusación habla de muchos indicios y de 54 grabaciones de cámaras de videovigilancia que habrían grabado a la encarcelada desde su casa hasta ses Païsses poco antes del incendio y su vuelta, con ropa diferente, un poco más tarde.

Salud está poniendo en marcha diferentes proyectos para tender a los supervivientes del suicidio como grupos de ayuda mutua, atención terapéutica o talleres. Ante una crisis se ha de llamar al 061 o bien al 112 o acudir a urgencias. Otras opciones, el teléfono de atención a la conducta suicida, 024; el teléfono de la Esperanza 971 46 11 12, y el de la Fundación ANAR: 116 111.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents