La cara oculta de las personas sin hogar: más de 20 mujeres viven en la calle en Ibiza
El Ayuntamiento de Eivissa presenta la memoria del programa ‘Dones que floreixen’ con el que, en colaboración con Médicos del Mundo, han ayudado a a once mujeres sin hogar

Vila presenta la memoria del proyecto 'Dones que floreixen' / J.A. Riera

"Históricamente, parece que el sinhogarismo afecta solo a los hombres, pero no es así. Es una realidad que está pasando y en la que hay que trabajar", explica Marta Martínez, psicóloga de Médicos del Mundo, en la presentación de la memoria del proyecto 'Dones que floreixen', en el marco del programa 'Tan a prop, tan iguals'. Luchar contra este "sinhogarismo oculto" es el objetivo de este programa pionero en Ibiza que, aún siendo proyecto piloto, los resultados animan a seguir trabajando en él. "Se trata de un proyecto dirigido para mujeres en extrema vulnerabilidad, mujeres de calle con diferentes patologías, con consumo activo o en proceso de desintoxicación", explica Lola Penín, concejala de Bienestar Social del Ayuntamiento de Ibiza.
La primera fase del proyecto consistió en la identificación de las mujeres en situación de extrema vulterabilidad en el municipio de Ibiza, así como en la detección de sus necesidades y dificultades. Para ello, mantuvieron reuniones con las diferentes Unidades de Trabajo Social (UTS), Cáritas y Cruz Roja. De estos encuentros se consiguió localizar un total de 21 mujeres, de las cuales 14 participaron activamente en el programa. "Algunas mujeres, por no ser su momento o no estar preparadas, no quisieron participar, pero eso no significa que no se trabaje con ellas de otra forma", cuenta Iván Castro, director de Bienestar Social del Ayuntamiento de Vila.
Trabajo de barrio
También fueron claves para esta identificación las diferentes salidas realizadas por los trabajadores del proyecto. "Realizamos trabajo de calle en diferentes franjas horarias para localizarlas, charlar con ellas y crear un vínculo", recuerda Laia Amores, trabajadora social del Consistorio. "También se realizó un gran trabajo comunitario. Gente de los bares y restaurantes, comercios e incluso de los mismos fumaderos de la zona nos indicaban donde podíamos localizarlas", añade. Dalt Vila y el barrio de sa Penya es donde han desarrollado la mayor parte de su trabajo, al ser generalmente donde más suelen consumir.
Otro de los objetivos de 'Dones que floreixen' es fomentar el acercamiento y la inserción de estas mujeres en los servicios sociales, para lo que se realizaron 90 acompañamientos a servicios sociosanitarios y 56 reuniones de coordinación y trabajo. Respecto a este acompañamiento, Amores destaca las dificultades con las que se encontraron. "Estas 90 visitas a centros de salud no significa que las mujeres hayan ido las 90 veces al médico. Localizarlas, en muchas ocasiones, fue muy complicado y muchas veces no se presentaban. Su concepción del tiempo es diferente porque para ellas el día es muy monótono y su objetivo es conseguir dinero para consumir", explica Amores.
Café y calor
Con el fin de proporcionar espacios seguros y reducir los daños por sustancias tóxicas, el programa creó las sesiones 'Café y calor'. "En estas sesiones solo quisieron participar seis mujeres, pero su vinculación fue mucho mayor de la que esperábamos inicialmente", afirma Martínez. "Las mujeres crearon vínculo entre ellas para acudir juntas a las sesiones", añade Amores. En este espacio, en el que llegaron a celebrar hasta 26 sesiones, las mujeres recibieron un kit de higiene personal. "Les damos cosas básicas como un cepillo de dientes o compresas, también les enseñamos buenos hábitos y habilidades sociales", cuenta la trabajadora social.
De las 14 mujeres que finalmente participaron, 12 vivían en la calle, 8 de ellas no tenían documentación, 11 no tenían ni tarjeta sanitaria ni seguimiento médico, otras 10 tenían problemas de salud mental, 13 sufrían de adicciones y tan solo dos llevaban al día un seguimiento por sus problemas de salud mental. Al término del proyecto, 11 mujeres se han derivado a recursos residenciales, lo que ha supuesto que han dejado, así, de vivir en la calle, 8 disponen de tarjeta sanitaria y seguimiento médico, frente las tres al comienzo; 13 cuentan con documentación, frente las 6 del inicio; cuatro realizan un seguimiento médico a sus problemas de salud mental, frente a las dos de antes, y 12 se han vinculado a alguna UTS.
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