La "aventura" de la mudanza al nuevo Hospital Can Misses: un cambio "brutal"
El Área de Salud de Ibiza y Formentera celebra el aniversario del traslado y la apertura del nuevo hospital

De izquierda a derecha: Nacho Casas, Beatriz Álvarez, Manuela García Romero, Ainhoa Barbacil y Antonio Cruz, durante el décimo aniversario del Hospital Can Misses. / J.A. Riera

En el día a día de un hospital hay un engranaje indispensable que no se ve ni conoce y que, sin embargo, garantiza su funcionamiento esencial. Quién iba a decir que se llama planta 400 el lugar en el que se genera toda la climatización del actual Hospital Can Misses, que tan necesaria fue en tiempos de covid y que realmente se encuentra bajo tierra. O quién diría que los colores que hoy ayudan a distinguir sus quirófanos son la solución a las divergencias que tenían los especialistas a la hora de numerarlos... Estas son tan solo algunas de las tantas anécdotas que recuerdan hoy las decenas de profesionales que hace ya diez años vivieron y participaron en el traslado del antiguo hospital al "nuevo".
Esta gran "aventura" se conmemora este lunes en una de esas salas a las que al principio costaba llegar como si de un laberinto del Minotauro se tratase. Hay quienes, desde la sala de actos del edificio D (ahora son muchos, pero antes solo se hablaba del J), reviven emociones como si estas no fueran de hace una década. Marga Delgado, que trabaja en los servicios técnicos de Can Misses desde 2008, recuerda el abrazo que se dio con una compañera cuando, en medio de esos pasillos vacíos que parecían infinitos, se pusieron a llorar sorprendidas por el "silencio".
Un salto asistencial "muy importante"
De hecho, las cajas de cartón son el icono que más se repite este lunes, aunque su tamaño no se asemeja con la envergadura de ese gran traslado "entre bambalinas", según explica Antonio Vázquez, subdirector de Gestión de Infraestructuras del Área de Salud de Ibiza y Formentera. Por aprovechar algunos de los datos que ofrece ante una no muy copiosa audiencia, cuenta que la mudanza supuso un paso de 200 a 273 camas; de nueve espacios de Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) a 15; de 29 a 84 consultas y salas; de 14 a 39 puestos de Urgencias; de seis a nueve quirófanos o de dos a cinco unidades de parto y recuperación: "Suponía hacer un salto asistencial muy importante para el que se requería un gran edificio. El cambio es brutal", señala Vázquez.
En esta grandeza, la comunicación también era indispensable. El traslado coincidió con el paso de los buscas a la tecnología móvil, y Vázquez rememora los problemas de conexión que detectaron al principio los usuarios de Vodafone y Orange, porque la tecnología del hospital era de Movistar. Desde el punto de vista informático, Joana García detalla que, de una instalación a otra, se multiplicaron por cien los puntos de acceso wifi: pasaron de 18 a 180 y, con el paso del tiempo, se duplicaron a los 376 puntos actuales. Las tomas de red se multiplicaron por seis, pasando de 1.000 a 6.200 (6.500 hoy), mientras que los equipos informáticos se duplicaron —de 420 a 850— , mientras hoy superan los 1.300.
Sin duda, fue un proceso "difícil" para todos los involucrados y conllevó "muchos meses de trabajo e implicación", indica García. Aunque, en esta dedicación, hubo espacio de sobra para las risas. Antonio Cruz, jefe de celadores del Hospital, repite cómo aún algunos le llaman "Antonio Ikea" de todo el mobiliario que cambió entonces. Rememora incluso "todas las plantas" (entre las que había algunas de "ojo, que pinchan") que desplazó de un lugar a otro.
Un sueño hecho realidad
Pero no solo se movieron (o compraron) muebles y plantas. El cambio de hospital trajo también un antes y un después a la forma de dar a luz en Ibiza. La matrona Ainhoa Barbacil fue pionera en proponer una infinidad de transformaciones en la sala de paritorio: "Antiguamente, la atención al parto era muy intervencionista... Todas las mujeres parían en posición ginecológica", enumera. "Muchas madres querían estar acompañadas, que no se las separase de sus hijos", continúa, sobre algunos de esos cambios que se hicieron y convirtieron Can Misses en el hospital de sus "sueños".
Nacho Casas, gerente del hospital entonces y actual gerente del Hospital de Manacor, asemeja el cumplimiento de esos deseos con los castells de personas de su tierra natal: "Para sostener a los de arriba hace falta que todos los de abajo aguanten para que no se caigan. Si llegamos hasta donde lo hicimos fue porque debajo había mucha gente", agradece.
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