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Rehabilitación

El parón de las obras del Mercat Vell de Ibiza desespera a los comerciantes

Trabajadores y empresarios critican que no les llega información por parte del Ayuntamiento de Eivissa y denuncian el descuido que hay en la zona

El aspecto del Mercat Vell de Eivissa y el vallado de la rehabilitación, este domingo por la mañana.

El aspecto del Mercat Vell de Eivissa y el vallado de la rehabilitación, este domingo por la mañana. / J.A.RIERA

Estela Torres Kurylo

Estela Torres Kurylo

Ibiza

Del cúmulo de emociones que han sentido los comerciantes del Mercat Vell de Vila quizá solo quedaba por hablar de la «tristeza profunda» (aunque ya se sabe que de la pena a la rabia hay solo un paso). Tanto los vendedores que contaban con un puesto dentro del mercado como los empresarios de los negocios cercanos llevan más de un año pendientes de su rehabilitación.

Las obras comenzaron el pasado septiembre pero se paralizaron pocas semanas después por la aparición de restos arqueológicos. Desde entonces, todos critican que no tienen novedades: «Ahora que por fin habían empezado, se paralizan y no sabemos nada», indica el encargado de uno de los establecimientos de la plaza. Desde otro negocio, en el que prefieren mantenerse en el anonimato (como en todos los demás), son más contundentes: «Es increíble lo desatendidos que estamos. Esto es horrible. Muy triste».

La crítica más repetida por todos es la ausencia de información por parte del Ayuntamiento de Eivissa: «Nos enteramos por la prensa de que había restos arqueológicos, luego nos encontramos con la obra parada y no hemos vuelto a saber nada más», añade el primer testimonio.

Falta de información

«Si nos hubieran avisado, podríamos habernos organizado de otro modo», lamenta. Recuerda que, cuando empezaron las obras, ya denunciaron el ruido y el polvo que estas ocasionaron: «Septiembre para nosotros suele ser el mejor mes y este año hemos tenido un 30% menos de ventas que el año pasado», señala.

«Quería estar abierto todo el año, pero voy a cerrar en unos días porque así no podemos trabajar», añade el propietario de otro negocio. «Yo tengo que pagar igual por tener una terraza, pero está vacía porque hay unas obras enfrente. He sufrido el ruido y la suciedad y ahora tengo que ver cada día esto parado», critica.

Este empresario también se queja de la extensión de las vallas que rodean el mercado, que ocupan varios metros por cada lado. Estas molestias ya se remitieron al Consistorio en septiembre y la propia institución municipal solicitó a la dirección de obra que redujera el vallado. Se retiró una puerta metálica que permitía el paso de los vehículos para sacar los escombros, pero se anunció que el resto se mantendría por motivos de seguridad.

«Han quitado espacio a la gente para pasear y a los propios vecinos para sentarse en los bancos», denuncia otra afectada. Además, critica la suciedad que observa en todo el barrio: «Hablar de degradación es poco. Vienen a llevarse la basura y quedan charcos de agua sucia. El olor a pis es insoportable, los turistas se tapan la nariz... Está todo obstruido. El otro día había trozos de mierda por la calle y seguro que todo eso lo habrá visto la reina emérita», ironiza.

Desde otro establecimiento critican la «falta de socialización»: «Entiendo que estos procesos lleven tiempo, pero nos hemos enterado por el boca a boca. No tenemos otra novedad».

Hace apenas dos meses los comerciantes del mercado hablaban con ilusión del inicio de las obras. Las reformas eran muy esperadas ya que los vendedores llevaban años trabajando con deficiencias: Tenían que acercarse a una fuente pública si necesitaban agua, acudían a alguno de los bares de la plaza si querían ir al baño y tenían problemas para almacenar los alimentos.

A pesar de ello, aguantaron un poquito más. En un principio, se esperaba que estas obras estuvieran terminadas en abril de este año, ya que el Consistorio anunció que empezarían en octubre de 2024. Como este marzo seguían sin licitarse, los comerciantes pidieron que se aplazasen al final de la temporada.

Ahora los vendedores disponen de unos puestos temporales en la calle Comte Roselló, cerca de la muralla (Sotavila) y en la plaza del Parque. Sin embargo, remiten la misma inquietud: «Nos dijeron que la semana pasada se retomaba la obra y no ha sido así», denuncia una de ellas.

Cinco meses de vallado

«La obra va a durar cinco meses, con lo cual, aunque se retomara mañana, nos metemos en abril otra vez», añade. «Imagina lo que supone para la zona estar hasta entonces con la obra a medias, la valla de cuatro metros alrededor, todo lleno de escombros... Desordenado y feo», reitera uno de los anteriores.

«Aquí trabajan un día sí y cinco no, además de que, por el ruido, parece una discoteca a las cinco de la mañana», indica Sebastián Fernández, vecino de la Marina. También considera que «el vallado es un poco exagerado» y lamenta las consecuencias que cree que tendrán estas obras: «Este ha sido el fin de algunos puestos. Mi hermana trabajaba aquí y la han echado porque no sabían cuando podría volver». Como vecino «de aquí de toda la vida» concluye que «es una pena que esto esté así».

Desde el Ayuntamiento de Eivissa explican que, tras las catas arqueológicas, las lluvias obligaron a modificar las zapatas de la obra y a sustituirlas por una losa de hormigón. De este modo, señalan que «probablemente» se retomen las obras esta semana, aunque las vallas se quedarán como están.

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