Censo del sinhogarismo en Ibiza: "No se trata de contar personas, sino de que las personas cuenten"
Cruz Roja reclama un plan de actuación conjunto para abordar el fenómeno de los asentamientos en la isla

Imagen aérea del asentamiento chabolista junto al Recinto Ferial de Ibiza. / Sergio G. Cañizares

Más allá de unas cifras que no dejan de crecer año tras año, el primer censo de los poblados de infraviviendas en Ibiza pone de relieve que este fenómeno está muy lejos de limitarse a personas de perfil marginal y afecta también a gente con salario garantizado. Como advierten las representantes de Cruz Roja, Mary Castaño y Silvina Carrillo, en estos poblados residen operarios de concesionarias de limpieza municipales o mano de obra que presta servicio a turistas en hoteles o en el aeropuerto.
Entre esta población flotante no faltan las titulaciones universitarias ni los perfiles muy alejados de los problemas de adicciones o de salud mental que solían atribuirse a las personas sin techo. Por ello, Cruz Roja creó en 2023 las Jornadas Insulares de Sinhogarismo, con el fin de abordar una problemática a la que no se le puede seguir dando la espalda.
«En Ibiza os habéis acostumbrado a pasear al perro y ver tiendas de campaña», se sorprende el doctor en Trabajo Social Alfonso López, profesor de la UIB y miembro del Observatori Social de les Illes Balears. López ha sido el catalizador de todo el trabajo de campo llevado a cabo por Cruz Roja en Ibiza para detallar, con cifras y localizaciones, la dimensión del problema.
Esta radiografía ha detectado hasta 1.192 personas residiendo de manera precaria en 21 asentamientos en pleno mes de julio. A grandes rasgos, se distinguen dos tipos de poblados: unos en los que conviven españoles y latinos, donde se encuentran algunas familias. «Afortunadamente, no hemos detectado muchos niños, pero sí vive gente con menores», apuntan.
En otros núcleos se concentran trabajadores saharauis, todos ellos hombres de mediana edad que suelen repetir año tras año. Tras la temporada —ya sea la de verano en el sector turístico o la de invierno en la construcción—, regresan a sus países para visitar a sus familias. En este colectivo se dan casos de cabañas que pasan de unos moradores a otros a lo largo del año, normalmente con relación de parentesco entre ellos.

La consellera de Bienestar Social, Carolina Escandell, Manuel Marín y Mary Castaño durante la presentación de las Jornadas Sinhogarismo. / J. A. Riera
Aunque en Palma ya se han realizado cuatro trabajos recopilatorios de estas características, este es el primero que se presenta en la isla de Ibiza. Los objetivos de Cruz Roja no se limitan a la mera estadística, sino que pretenden que el estudio sirva para «agitar conciencias». «No se trata de contar personas, sino de que las personas cuenten», sentencia Castaño.
Plan de actuación
En el turno de preguntas tras la presentación del censo, algunas de las voluntarias de Cruz Roja recordaron el fuerte impacto que sufrieron al conocer in situ esta realidad. Una de ellas confesó haber pasado auténtico miedo al recorrer un gran edificio abandonado en Cala de Bou. No temía a sus moradores, sino que en cualquier momento se viniera abajo parte de la estructura. Allí conoció a un joven subsahariano de 18 años, con el uniforme de un hotel, que le comentó que la mayoría de sus compañeros del asentamiento estaba trabajando en ese momento.
Otras dos voluntarias expresaron su preocupación por la falta de medidas higiénicas en estos asentamientos —«no tienen contenedores cerca y se amontona la basura»— y lamentaron la falta de intervención de los ayuntamientos para facilitar asistencia sanitaria.
«Antes nos escandalizábamos si una familia entera vivía en una sola habitación, pero ahora damos gracias por ello. Hemos normalizado situaciones como vivir en una caravana», apostilla Silvina Carrillo.
Ante estas realidades, Castaño subraya que este censo debe «activar la alarma» y dar paso a un plan insular de atención al sinhogarismo. Entre los principales retos, el informe de Cruz Roja destaca que reconocer el sinhogarismo «como fenómeno permanente es el primer paso para actuar de forma sostenida».
Actualmente, en Ibiza solo existen 122 plazas de acogida repartidas en tres recursos, advierten. Las previsiones del mercado turístico siguen siendo optimistas: se mantendrá una alta oferta de empleo, «con la llegada de nuevas personas a las que el mercado inmobiliario no puede dar respuesta, lo que puede agravar la situación».
Así, como medida urgente, cabe «articular una red de recursos que combine dispositivos permanentes, refuerzos estacionales y acciones coordinadas entre todas las administraciones». De momento, el presidente de la Asamblea Local de Cruz Roja en Ibiza, Manuel Marín, anuncia que presentará un resumen de este trabajo sobre los asentamientos a todos los alcaldes de la isla para que se «pongan las pilas».
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