Dana en Eivissa
Ses Figueretes y Platja d’en Bossa: desperfectos, mosquitos y malos olores un mes después de la dana en Ibiza
Un mes después de las tormentas ‘Ex-Gabrielle’ y ‘Alice’, que causaron inundaciones y anegaron las calles de Eivissa, las playas del municipio presentan aún desperfectos que no han sido reparados. Los vecinos relatan problemas de malos olores y mosquitos.

Hundimiento de parte de un muro en Platja d’en Bossa. | FOTOS DE CÉSAR NAVARRO

La playa de ses Figueretes dista mucho de presentar su mejor imagen. Prácticamente desierta, sin turistas y con poca gente paseando por su paseo marítimo. Los hoteles están cerrados y solo quedan un par de restaurantes abiertos. Uno de ellos, eso sí, tiene [por este jueves] su terraza a pleno rendimiento. Tras la tormenta de primera hora de la mañana, quienes pueden se acercan a desayunar tomando el sol y con vistas al mar.

Pasarela de ses Figueretes.
Al fin de la temporada turística se unen las consecuencias de los temporales de hace un mes, que anegaron las calles de Ibiza y dejaron numerosos desperfectos en bajos, sótanos y, también, en el litoral del muncipio. Más de treina días han pasado desde la primera borrasca, ‘Ex Gabrielle’, y la pasarela ses Figueretes sigue destrozada, hundida por las trombas de agua y que previsiblemente se reparará en los próximos días, según informa el Consistorio. En un punto de la playa, además, una balsa de agua se acumula junto a la caseta de los socorristas, con el consecuente olor que genera. Incluso la arena parece estar más sucia de lo habitual.

Balsa de agua en ses Figueretes.
Alfonso, vecino, pasea habitualmente por la zona. Comenta que desde el primer día de fuertes precipitaciones, ses Figueretes se encuentra en este estado y, hasta cierto punto, lo ve con naturalidad. «Es la naturaleza, el agua por algún lado tiene que salir y encuentra en esta zona su mejor vía. Cuando no teníamos tantos edificios el agua fluía con mayor facilidad, pero ahora discurre con fuerza aquí», señala el vecino. De acuerdo con Alfonso, la zona se inunda cada vez que se producen fuertes precipitaciones. «Si lo hubieran arreglado después de la primera tormenta, se hubiera estropeado de nuevo en la segunda, o si no a la tercera. Es mejor esperar a que pase un poco la época de lluvias», considera Alfonso.
A Laura, que disfruta del sol sentada en un banco, no le molestan excesivamente los olores que pueda generar la balsa de agua. «Creo que como no tiene muchas algas huele menos, además, como ha vuelto a llover parece que se ha ido renovando y circulando el agua», cuenta. No opina lo mismo, sin embargo, otro de los residentes que pasea por ses Figueretes con su perro y que prefiere no decir su nombre. «No soy vecino de la zona, pero paseo por aquí habitualmente tanto con el perro como para caminar», explica. «Es una pena que un mes después esto siga así sin arreglarse. Genera malos olores y además es un nido de mosquitos que seguro que son un incordio para los vecinos que están cerca», lamenta.
Uno de los camareros del Oli Beach, que se mueve de un lado a otro del local atendiendo a los clientes, confirma que tienen menor afluencia de gente estos días principalmete por el fin de la temporada turística, que según comenta pude haberse adelantado ligeramente tras las precipitaciones.
Siguiendo el paseo hacia Platja d’en Bossa, la imagen es también la de un barrio desértico. Los hoteles están cerrados, muchos de ellos con reformas en marcha de cara al comienzo del próximo verano. Los restaurantes abiertos se cuentan casi con los dedos de una mano y conforme más se aleja uno de ses Figueretes, menos negocios se ven abiertos.
En Platja d’en Bossa, a la altura del gimnasio Nirvana, está otro de los puntos del litoral de Ibiza más afectados por la dana. Un socavón en el asfalto del paseo junto a la playa ha provocado que parte del muro de piedra se hunda.
Actualmente se encuentra vallado y señalizado para evitar que la gente tenga algún percance, pero su reparación es algo más lenta y costosa. De acuerdo con el Ayuntamiento de Vila, se está tramitando la redacción del proyecto para rehacer este tramo del paseo, proceso que se encuentra en fase de última revisión y cuenta con un presupuesto de más de 30.000 euros.
En este punto son muchas las personas que paseando se topan con el socavón y, curiosos, se asoman a ver. Una de ellos es una pareja que pasea a su perro, un golden retriver que disfruta jugando con la arena y que también es el primero de los tres en acercarse a curiosear. «Madre mía, que pedazo de agujero», le comenta el hombre a la mujer.
Muchos de los negocios de Platja d’en Bossa adelantaron su cierre por el final de la temporada del verano como consecuencia de las inundaciones. Este jueves, todos los restaurantes cercanos al área del socavón están cerrados. Tan solo se mantiene abierto el gimnasio.
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