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Unas 1.200 personas viven en infraviviendas en Ibiza durante la temporada

Un censo de la Cruz Roja revela que el número de personas que padece esta situación aumenta un 31% en el mes de octubre respecto a marzo de este año

Alfonso López presenta el censo de sinhogarismo en Ibiza, junto a Silvana Carrillo y Mery Castaño, en el auditorio de la Escuela de Turismo.

Alfonso López presenta el censo de sinhogarismo en Ibiza, junto a Silvana Carrillo y Mery Castaño, en el auditorio de la Escuela de Turismo. / J. A. Riera

Josep Àngel Costa

Josep Àngel Costa

Ibiza

El problema de los asentamientos se ha convertido en un fenómeno «estructural y no estacional» en la isla de Ibiza, donde el pasado mes de julio se detectaron 1.192 personas alojadas en 655 infraviviendas. Así se pone de manifiesto en el censo dado a conocer esta viernes por la mañana en las II Jornadas Insulares de Sinhogarismo organizadas por la Cruz Roja, convocadas bajo el lema '«Cada pieza cuenta»', en la que la entidad ha reclamado que este trabajo sirva de punto de partida para impulsar un plan insular con la colaboración de todas las administraciones e instituciones implicadas.

El censo lo ha coordinado el doctor en Trabajo Social de la Universitat de les Illes Balears (UIB), Alfonso López, a partir de los datos recopilados por los técnicos y voluntarios de Cruz Roja. El trabajo no se ha centrado exclusivamente en la temporada turística, sino que trata de cartografiar el movimiento de los núcleos de infraviviendas también antes y después del verano.

Así, se han llevado a cabo tres campañas de recogida de información -a través de visitas de trabajo a los distintos asentamientos- durante marzo, julio y octubre. Además del previsible aumento de las personas que se encuentran en esta situación durante el mes de julio, que fue un 80% superior al de marzo, llama la atención que esta cifra no haya vuelto a la situación previa tras finalizar la temporada, tal y como ha destacado López junto a la coordinadora insular de Cruz Roja, Mary Castaño, y Silvana Carrillo, trabajadora social en el área dedicada a la atención de personas sin hogar de esta entidad.

Al contrario, durante octubre se contabilizaron 937 personas en estos núcleos, un 31% más que en marzo, alojadas tanto en chabolas («ingeniería de palés») como en tiendas de campaña, vehículos o edificaciones en ruinas. Para comprender la magnitud que ha alcanzado este fenómeno en la isla, basta compararlo con el último censo similar elaborado en 2023 en Palma.

En la capital mallorquina, que triplica la población del conjunto de Ibiza, se contaron 433 personas establecidas en asentamientos chabolistas. No obstante, cabe reseñar que, al igual que en el caso ibicenco, en Mallorca también se han disparado las infraviviendas en los dos últimos años.

En este punto, el censo también pone de relieve que, mientras el recurso a dormir en autocaravanas o vehículos se dispara en verano de la mano de los temporeros —y representa hasta el 40% del total—, la ocupación en las cabañas se mantiene más estable. De hecho, las representantes de Cruz Roja han explicado que, sobre todo entre la comunidad saharaui, se da el caso de infraviviendas utilizadas por trabajadores del sector turístico en verano que después ocupan familias suyas que en invierno trabajan en la construcción.

Los asentamientos

En total, los equipos de Cruz Roja han recorrido los 21 asentamientos que tenían detectados en julio, cifra que se reduce a siete en marzo y 16 en octubre. La mayoría (15) se concentran en Vila, mientras que el resto se reparte entre la bahía de Portmany y Platja d'en Bossa. En el punto más álgido, se concentraron hasta 655 infraviviendas, frente a las 365 de antes de la temporada y 471 después del verano.

Dada la dificultad de contactar con todas y cada una de las personas residentes en estos núcleos —sobre todo con un modelo que moviliza un gran contingente de mano de obra durante las 24 horas del día—, para elaborar el censo se ha recurrido a un «factor de ocupación» según el tipo de alojamiento informal. Así, se ha detectado que en una chabola viven una media de 2,5 personas, 1,5 en una tienda de campaña y dos en una autocaravana, mientras que en coches o furgonetas suele dormir una sola.

En total, las áreas analizadas representaban una superficie de 24.110 metros cuadrados en plena temporada alta. De media, en estos núcleos se concentran 47 personas por cada mil metros cuadrados.

«Detrás de cada infravivienda hay una historia de trabajo temporal, precios inasumibles y falta de alternativas. Ibiza necesita políticas adaptadas a su realidad insular y estacional», concluyen los autores del censo.

De hecho, cabe tener en cuenta que una gran parte de las personas que viven en estos asentamientos no responde a un perfil marginal, sino que se trata de trabajadores de temporada que no pueden acceder a una vivienda por los precios del mercado. «Nos encontramos con gente con estudios universitarios», advierte Silvana Carrillo.

«Estos resultados dibujan una realidad cada vez más visible y creciente, que exige una mirada integral al problema de la vivienda en la isla, combinada con respuestas de emergencia, políticas de vivienda asequible y coordinación institucional», sentencian.

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