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La mafia albanesa traía los grandes alijos de drogas a Ibiza

Los investigadores acusan a Stefan Milojevic de ser «el principal brazo ejecutor» de una poderosa organización criminal que utilizaba Balears para introducir en Europa enormes partidas de cocaína y hachís

Stefan Milojevic, en los juzgados de Palma tras su detención en agosto pasado.

Stefan Milojevic, en los juzgados de Palma tras su detención en agosto pasado. / Ana B. Muñoz

Palma

La investigación de la Policía Nacional y la Guardia Civil sitúa a la mafia albanesa tras los grandes alijos de drogas que llegaban a Ibiza y Mallorca para ser distribuidos por Stefan Milojevic, considerado el «principal brazo ejecutor» de esta organización criminal y cuyo objetivo era «inundar» Balears de estupefacientes. Los informes policiales incluido en el sumario -cuyo secreto se ha levantado esta semana- alertan de que la capacidad de esta banda «no tiene precedentes» y destacan que Milojevic tenía relación con destacados capos mafiosos del este de Europa, lo que «le permite mover droga por todo el mundo». De hecho, las pesquisas señalan que los cargamentos de drogas llegaban a Ibiza y desde allí eran distribuidos a Mallorca y a la península, para acabar en países como Italia, Francia y Alemania.

La operación, iniciada hace dos años, ha permitido incautar 687 kilos de cocaína, 2.500 kilos de hachís y más de un millón y medio de euros, según informaron ayer la Policía Nacional y la Guardia Civil. Pero la red liderada por Milojevic movía mucha más: solo en Mallorca habrían conseguido vender 2.107 kilos de cocaína y 5.647 de hachís, según los documentos incautados a los sospechosos, con una facturación de más de 25 millones de euros.

Puerta de entrada en Europa

La mafia albanesa, de la que Milojevic formaría parte, utilizaba Eivissa como puerta de entrada en Europa de «ingentes» cantidades de drogas según los investigadores, que se basan en las conversaciones interceptadas a los traficantes, tanto telefónicas como en sus propios domicilios.

Los estupefacientes llegaban en buques mercantes procedentes de África y Sudamérica. Desde estas embarcaciones se arrojaban en alta mar los fardos que la banda recogía y llevaba a tierra en potentes embarcaciones. En Ibiza, donde están asentados varios miembros de la mafia albanesa, contaban con una importante infraestructura para almacenar los alijos antes de darles salida. Los investigadores destacan que los traficantes habrían instalado al menos dos balizas localizadoras en vehículos policiales para estar al corriente de los movimientos de los investigadores. Así consiguieron evitar un operativo y culminar con éxito el desembarco de casi dos toneladas de hachís.

Una parte importante de la droga era trasladada después a Mallorca, donde Milojevic contaba con una nutrida red de colaboradores para esconderla y venderla, principalmente a clanes de traficantes de Son Banya, La Soledat y Corea, aunque también había destacados compradores en la Part Forana. Los agentes señalan que tenían una finca en Llucmajor para ocultar las drogas en contenedores enterrados, más por miedo a que otros traficantes se la robaran que a las fueras de seguridad.

Los investigadores sitúan al abogado Gonzalo Márquez como socio de Milojevic. A su juicio, es «el cerebro, ideólogo y figura decisoria encargado de guiar la actividad criminal de la organización criminal y blanquear los beneficios económicos», detallan en la Policía y la Guardia Civil en sus informes. Los agentes documentan la creación de varias sociedades con las que habrían comprado tres hoteles en Mallorca, Pamplona y Almansa (Albacete).

En un segundo escalón dentro de la organización sitúan al inspector de la Policía Nacional Faustino Nogales, acusado de facilitar información reservada a los miembros de la red y de darles el chivatazo definitivo en agosto pasado, que llevó a los investigadores a precipitar las detenciones de Milojevic, Márquez y el propio Nogales. Los tres están en prisión desde entonces.

La mayor parte de la droga viajaba, escondida en camiones, desde Ibiza a Valencia, donde la mafia albanesa tiene también infraestructura, según las pesquisas. Ya en la península, la organización se encargaba de distribuirla a otros puntos de España y al resto de Europa, detallan los agentes en sus informes.

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