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Patrimonio de Ibiza: El Centro de sa Caleta, al ‘taller’ tras sólo seis meses de ‘rodaje’

Desde que fue abierto hace medio año, el Consell ha detectado diversos problemas en el Centro de interpretación de sa Caleta que desde pasado mañana y hasta el 1 de abril, periodo en el que estará cerrado, intentará solucionar. Será, además, la última vez que no esté abierto durante el invierno.

José Miguel L. Romero

José Miguel L. Romero

Sa Caleta

Hace seis meses, el sábado 19 de abril, se inauguraba (¡al fin!) el centro de interpretación del poblado fenicio de sa Caleta y del campamento militar que, a mediados del siglo pasado, fue levantado en ese enclave. Todo lucía aquella jornada nuevo, maravilloso, reluciente, espléndido. Pero como ocurre con cualquier obra o vivienda, con el paso del tiempo han aflorado los vicios ocultos. Y en medio año han sido unos cuantos que, desde pasado mañana y hasta el 1 de abril, periodo en el que el recinto permanecerá cerrado, el Consell de Ibiza intentará solucionar.

Desde la institución consideran estos primeros 180 días de la instalación como un periodo de rodaje y aprendizaje en el que han tomado nota de los fallos. Por ejemplo, los problemas que generaban los QR de uno de los paneles del inicio del recorrido por el centro de interpretación. En principio, debían dar acceso a una app (de Android o de App Store) que recrea virtualmente el asentamiento fenicio en castellano, catalán o inglés. Fueron borrados al comprobar que daban problemas para bajar esa aplicación. Solución: se colocará en recepción un cartel con los QR correctos para descargar la app. No obstante, en el panel del poblado fenicio (a un centenar de metros del centro de interpretación), hay un QR que abre la web del Museu Virtual de sa Caleta. Dentro de esta, unos enlaces dirigen a esa app (de Android o de Appel) que recrea el yacimiento virtualmente. Otro error (menor) es que donde en el panel pone CAT, el texto está escrito en castellano, y donde pone ESP, está escrito en catalán.

Internet no llega

Pero para que esa solución sea viable será necesario que la señal de internet llegue correctamente hasta la recepción. Ya existe allí otro cartel con un QR -el que dirige a la web del Museu Virtual de sa Caleta-, pero al menos ayer era imposible cargar siquiera esa página porque no llegaba ni un solo bit. El Consell reconoce que hay un repetidor en la zona que funciona por días y por compañías, lo que resulta frustrante para algunos visitantes. Curiosamente, a un centenar de metros, en el poblado, la conexión es muy rápida y permite acceder a esa web sin problemas. La solución que prevé la institución consiste en habilitar para los visitantes una conexión al wifi interno del centro.

Una queja recurrente entre los visitantes es la dificultad para acceder a las galerías construidas bajo las baterías. Cerradas con candado, un cartel avisa a la entrada de que el acceso a los túneles está «limitado» y que se ofrece más información al respecto en la recepción. Algunos visitantes recibieron respuestas muy diversas cuando pidieron permiso para bajar allí: o bien no era posible porque quien tenía la llave no estaba en ese momento, o bien no podían acompañarles por falta de personal. Desde el Consell admiten que existe un «problema de cartelería» y que la próxima temporada ya «se comunicará bien». ¿El qué? Pues que las galerías siempre permanecerán cerradas y que sólo se abrirán para visitas concertadas. El futuro cartel informará de que si usted quiere concertar esa visita, debe llamar a un determinado número de teléfono.

Cañones nuevos ya oxidados

Estarán siempre cerradas las puertas de las baterías por temor a que se produzcan accidentes o a que alguien quede encerrado. Hay que tener en cuenta, destacan desde el Consell, que la bajada al túnel es muy pronunciada y profunda, y que los pasillos interiores son muy largos. Desde la institución insular quieren saber en todo momento si allí dentro hay alguien, y no les sobra personal como para que un empleado se dedique a esa tarea toda la jornada.

Y es en esas baterías donde han detectado otro pequeño fallo: los cañones Vickers 101,6/45 AA, modelo de 1917, allí instalados empiezan a oxidarse (las partes auténticas, pues hay otras que han sido reconstruidas con materiales no metálicos). El Consell ya ha contactado con la empresa que los proporcionó para que lo solucione, pues esa artillería está en garantía. Su revestimiento exterior «se suponía que era resistente a la humedad y a las inclemencias, pero no está respondiendo bien. La empresa tendrá que venir a ver qué solución da», responde un portavoz de la institución.

El revestimiento de los cañones «se suponía que era resistente a la humedad y a las inclemencias, pero no está respondiendo bien. La empresa tendrá que venir a ver qué solución da»

Mañana será el último día de apertura de esta primera etapa del centro de interpretación de sa Caleta, que permanecerá cerrado hasta el 1 de abril, cinco meses en los que no podrá ser visitado por los ibicencos ni podrá ser útil para la tan cacareada desestacionalización. Desde el Consell aseguran que ya estaba planeado desde el principio este parón para corregir todas las deficiencias que se detectaran durante el periodo de rodaje. Eso sí, afirman, será la última vez que haya un cierre tan prolongado. Desde la próxima temporada, subrayan, permanecerá abierto todo el año, excepto un breve periodo de probablemente un mes en el que se harán tareas de mantenimiento.

El 1 de abril, además, habrá una gran novedad: ya habrá sido instalada (salvo imponderables) la valla perimetral, que tendrá metro y medio de altura. Las obras dieron comienzo el pasado 28 de agosto. En principio debe ser entregada al Consell a principios de marzo. La idea con la que trabaja la institución insular es que, una vez construida, el centro de interpretación se mantenga siempre abierto (excepto ese breve periodo de mantenimiento).

Costas lo pone difícil

Respecto a la valla, ya se han hecho las mediciones, se han excavado los huecos para los pilares y se está a la espera de su fabricación. En principio, «van sobre plazo». Pero no cubrirá todo el perímetro. Hay una parte del vallado antiguo, la que da al acantilado, que han optado por mantener porque la dirección general de Costas «ponía tantos requistos» para tirarla que habría «retrasado mucho el proyecto», apuntan desde el Consell. Por eso decidieron mantener ese tramo, unirlo al nuevo y «sanearlo», que buena falta le hace, porque el óxido lo devora y le da un aspecto cochambroso.

Hay algo, no obstante, que seguirá igual, avisan desde el Consell: no se venderá merchandising. No son pocos los visitantes que se fijan en las tazas, el libro escrito por el arqueólogo de la institución Joan Ramon (quien excavó la zona hace medio siglo) y las piezas de cerámica que hay en el expositor de la entrada y preguntan si están a la venta. Pues no, no se venden ni se venderán, a pesar de que cuando hace años se empezó a acondicionar el antiguo acuartelamiento se habló de ello. Seguirá siendo solo una vitrina de exposición.

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