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Especial Premios Diario de Ibiza | Premi a la Protecció del Medi Ambient| Associació de Veïns des Rafal Trobat

Una asociación «egoísta» que lucha por conservar su entorno y bosques

La Associació de Veïns des Rafal Trobat recibió el Premi a la Protecció del Medi Ambient de manos del presidente del Consell de Eivissa, Vicent Marí

Orgullosos, posan con el premio en el ‘photocall’.

Orgullosos, posan con el premio en el ‘photocall’. / | J. A. RIERA

José Miguel L. Romero

José Miguel L. Romero

La directora de Diario de Ibiza, Cristina Martín, explicó, durante la gala de entrega de los Premis Diario de Ibiza 2025, por qué se había decidido otorgar el galardón a la Protecció del Medi Ambient a la Associació de Veïns des Rafal Trobat: porque son «todo un ejemplo de compromiso con el medio ambiente y con la propia isla». Su encomiable labor por recuperar esa zona de Sant Josep cercana a Sant Jordi comenzó en febrero de 2007, cuando impulsaron diversas medidas de conservación y recuperación del entorno «para evitar que esa zona agrícola y forestal se degradara con el abandono de la vida tradicional y el comportamiento incívico de tantos». Catalina Sala y Rafael Tur, representantes de una entidad que, en palabras de Martín, es un «ejemplo para las islas», recibieron la estatuilla de manos del presidente del Consell de Eivissa, Vicent Marí.

Orgullosos, posan con el premio en el ‘photocall’. | VICENT MARÍ

Los dos representantes de la asociación durante su reivindicativo discurso. / | VICENT MARÍ

Hasta aquel año, es Rafal Trobat era considerada una zona «muy pobre, sin agua», contó Rafa Tur a este diario tras conocer que la asociación de la que es portavoz había sido premiada. Les impulsó a organizarse el hastío por la falta de respeto al medio ambiente: «Había un punto lleno de coches abandonados y de porquería. Dijimos basta y, en febrero de 2007, nos juntamos para limpiarlo». Un mes después constituyeron oficialmente la asociación vecinal y establecieron las primeras medidas contra el incivismo.

Los dos representantes de la asociación durante su reivindicativo discurso. | J. A. RIERA

Rafa Tur, a la derecha, con Xisco Martorell y Marta Aleixandre, de Facsa. / | J. A. RIERA

Por ejemplo, y para que no se repitieran los problemas con los camiones que arrojaban escombros de obra en cualquier rincón del bosque, colocaron grandes piedras para bloquear los huecos que se abrían en los caminos.

Vecinos des Rafal Trobat sobre el escenario del Club Diario de Ibiza. | VICENT MARÍ

Vecinos des Rafal Trobat sobre el escenario del Club Diario de Ibiza. / | VICENT MARÍ

Además, planean campañas de arado gratuitas anuales para todos los vecinos en terrenos agrícolas o semiagrícolas y siembran forraje que sirve de alimento para los animales: «Si vamos cuidando el campo, creamos un mosaico agroforestal que impide la propagación del bosque y sirve de cortafuegos en caso de que se origine un incendio», según Tur.

Rafa Tur, a la derecha, con Xisco Martorell y Marta Aleixandre, de Facsa. | J. A. RIERA

Momento de la entrega del galardón, por parte de Vicent Marí, a los representantes de la Associació de Veïns des Rafal Trobat, Catalina Sala y Rafa Tur. / J.A.RIERA

Compromiso y solidaridad

Ya antes de entrar a la sala del Club Diario de Ibiza, Rafa Tur anticipaba que había preparado un discurso muy crítico, especialmente con las administraciones locales. Y así fue. Recogieron la estatuilla de Pedro Hormigo «con un punto de orgullo egoísta, sinónimo, para esta asociación, de compromiso, servicio y solidaridad». Explicó Tur que se consideran egoístas por «querer crear una comunidad», para lo cual han fomentado la unión vecinal; egoístas por conservar el entorno des Rafal Trobat; egoístas «por impulsar más de cien talleres de educación ambiental para que los niños conozcan el paisaje de Eivissa»; egoístas por cuidar los bosques, para lo cual han instalado más de 20 depósitos contra incendios; egoístas porque quieren que «el agua se gestione bien»; egoístas por ser «críticos y constructivos con las administraciones para que gestionen mejor los recursos públicos, con transparencia y eficacia»; egoístas por pedir, tras las pasadas inundaciones, a la Administración «medidas correctoras y no caer, de manera repetitiva, en errores pasados», y egoístas por querer que haya «una prensa libre e imparcial». Abogan por que «el mundo sea más egoísta» para que se preocupe más «por el bien común» y para que se cree «un presente sostenible para un futuro mejor».

Quieren más egoístas que obren como ellos, que desde que se pusieron manos a la obra hace 18 años se convirtieron en uno de los fundadores de la Asociación de Propietarios Forestales de Eivissa, impulsora de la instalación de depósitos de agua contraincendios. El pasado mes de junio, presentaron, además, su nuevo plan de gestión forestal para los próximos diez años: es el que cubre mayor superficie de toda la isla, con un total de 320 hectáreas, pues además de es Rafal Trobat, también abarca el coto colindante de Can Xumeu. Contempla actuaciones por un valor de hasta 1,5 millones de euros, por ejemplo para recuperar los muros de piedra y cultivos y para limpiezas.

Ese plan incluye un diagnóstico del estado de las masas boscosas de es Rafal Trobat y Can Xumeu, y una campaña de eliminación de los pinos muertos tras ser atacados por la plaga de escarabajos Tomicus destruens y Orthotomicus erosus, favorecida por la sequía.

Tal como indicaron en su discurso, están muy preocupados por el aprovechamiento de los recursos hídricos, dado que es Rafal Trobat está enclavado en sa Serra Grossa, donde se encuentra el acuífero en peor estado de toda la isla. Así, en 2016 emprendieron un sistema para retener el agua de lluvia, que hasta ese momento discurría pendiente abajo hacia el Pla de Sant Jordi. Para contenerla, labran los bancales y elevan el terreno más cercano a los muros de piedra, creando así una pendiente que desciende hacia la parte interior, lo que evita la escorrentía y consigue que, al laminarse, toda el agua acabe filtrándose en el subsuelo.

Asimismo, en vez de quemar los restos vegetales, los trituran y esparcen para incrementar el nivel de materia orgánica en la tierra, con lo cual también aumenta la capacidad de retención hídrica. Además, han creado nuevos bancales con frutales de raíces profundas para favorecer la infiltración.

Y ha dado resultado, como quedó demostrado tras el paso de la tormenta ‘Ex Gabrielle’ que anegó parte de la isla: «Este sistema ha impedido que se formaran riadas. La Administración sigue el modelo de limpiar los barrancos, lo que facilita que el agua coja velocidad y se pierda. Es mejor que se vaya roturando el terreno para que se lamine el agua y acabe infiltrándose, que es lo que ha pasado ahora en es Rafal Trobat», explica Tur.

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