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Relatos para concienciar sobre los accidentes de tráfico en Ibiza: “La atropellaron y la arrastraron durante cerca de un minuto. Suplicó por su vida"

Can Ventosa acoge el 'road show' 'Tú decides', con testimonios de personas afectadas de primera mano por graves incidentes en la carretera

El bombero Gabriel, emocionado en el centro cultural Can Ventosa.

El bombero Gabriel, emocionado en el centro cultural Can Ventosa. / Juan Antonio Riera

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Aarón Benet Parrot

Aarón Benet Parrot

Ibiza

Centenares de estudiantes de Bachillerato de Ibiza, llenos de vitalidad, se encuentran en la céntrica avenida Ignasi Wallis. Esperan que les den permiso para entrar en Can Ventosa y disfrutar del road show 'Tú decides', un evento organizado por la asociación Trafpol. Pocos minutos después, acceden al centro cultural. La música electrónica, propia de una fiesta en cualquier discoteca de la isla, les da la bienvenida. Este inicio tan alegre y dinámico es solo un espejismo de lo que van a vivir a continuación.

Los estremecedores testimonios de personas afectadas de primera mano en accidentes de tráfico y las sobrecogedoras experiencias laborales de distintos cuerpos de seguridad y sanitarios en graves incidentes con víctimas mortales en la carretera emocionan, y mucho, a los jóvenes asistentes.

El Policía Local, Marc de Val, emocionado, al relatar su experiencia en un accidente en Can Marçà.

El Policía Local, Marc de Val, emocionado, al relatar su experiencia en un accidente en Can Marçà. / Juan Antonio Riera

La jornada es una montaña rusa de emociones que va de menos a más. El espectáculo educativo comienza con música en vivo, que se complementa con la actitud enérgica de la presentadora. Sin embargo, el fulgurante inicio da paso rápidamente a los primeros momentos impactantes de la mañana. La proyección de un breve vídeo en el que se muestra un aparatoso accidente de tráfico deja boquiabiertos a los asistentes. “¡Guau!”, exclama uno de ellos, asombrado por lo que acaba de ver.

Marc de Val, un policía local, es el primero en relatar su vivencia sobre la tarima de Can Ventosa. Lleva solo seis meses en el puesto y está “muy nervioso", al ser la primera vez que habla ante tanta gente, afirma. A la tensión del momento se le suma la emoción por lo que está a punto de explicar. Con la voz entrecortada recuerda el accidente del pasado verano en Can Marçà, en la carretera de Santa Eulària. "Era un sábado de agosto por la tarde. Todo parecía que estaba tranquilo, pero un coche que iba por el carril contrario chocó frontalmente con una moto en la que iban un hombre y una mujer. Luego, me enteré que la mujer estaba embarazada y que el hombre tenía daños irreparables".

El agente rememora lo vivido aquella funesta noche de verano con un nudo en la garganta. El público escucha con gran atención. A pesar de la oscuridad de Can Ventosa, es posible observar los rostros boquiabiertos de los jóvenes estudiantes.

Antes de finalizar su emotivo testimonio, el policía recuerda: “Tras esa experiencia, lo único que quería era volver a casa y abrazar a mi hijo pequeño”. Añade: “Aunque sea una desgracia, esto sirve para aprender. No hay que distraerse mientras se conduce ni ir a grandes velocidades. Hay que ser responsable y no ingerir drogas, ya que estas hacen que no tengamos una percepción real del riesgo”.

Los asistentes al primer turno del 'Tú Decides', sentados en las butacas de Can Ventosa.

Los asistentes al primer turno del 'Tú Decides', sentados en las butacas de Can Ventosa. / Juan Antonio Riera

Marc de Val, muy emocionado, contiene como puede las ganas de llorar. Quien no puede evitar las lágrimas es el siguiente protagonista: Gabriel, bombero de Ibiza. Él fue uno de los que intentó socorrer, sin éxito, a una madre de 42 años que murió en una colisión en la carretera de Santa Gertrudis y que dejó a su hija de seis años en estado crítico. Han pasado casi dos años y medio desde aquel trágico suceso, pero Gabriel no logra quitárselo de la cabeza: “Hay algo metido en mi interior que ya nunca voy a conseguir quitarme desde ese día. No sabes lo que a uno le puede pasar”.

Con el mensaje “por favor, usad la cabeza, seamos responsables”, el bombero finaliza su conmovedor discurso.

Las ganas de cachondeo de los adolescentes, como es habitual a esas edades, han desaparecido por completo a estas alturas del show. Con los cinco sentidos puestos en lo que ocurre sobre el escenario, esperan con ansias la siguiente intervención, Juan Manuel, con más de 30 años de experiencia en Urgencias. Relata cómo vivió el caso de un grupo de jóvenes que vinieron a la isla para disfrutar del viaje de fin de curso, alquilaron una moto y uno de ellos sufrió un accidente. “Tenía una herida muy profunda en la pierna en la que cabía prácticamente de todo”.

Ha pasado poco más de una hora desde el comienzo del road show. Eso sí, sesenta minutos son más que suficientes para conmover a los adolescentes que abarrotan Can Ventosa. Algún llanto se escucha.

Las emociones están a flor de piel, y todavía lo estarán más. José Manuel Maroto, técnico de Emergencias, relata cómo, durante su trabajo en la ambulancia, vivió un dramático episodio cuando dos chicas jóvenes fueron arrolladas por un vehículo en la carretera que de Sant Antoni. Una de ellas murió y la otra agonizó: “La atropellaron y la arrastraron durante cerca de un minuto y, aun así, cuando llegamos, estaba viva. Esa mirada de dolor y de pánico que nos lanzó, y cómo suplicó por su vida, fue algo…”.

Pablo, un hombre ibicenco víctima de un accidente de tráfico cuando era joven.

Pablo, un hombre ibicenco víctima de un accidente de tráfico cuando era joven. / Juan Antonio Riera

Maroto concluye: “Debajo de los uniformes nos escondemos personas. Muchas veces, en Urgencias, nos abrazamos para apoyarnos. Vivimos situaciones muy duras”.

Y, por si fueran pocas las emociones, aún faltaba otra sorpresa. Pablo, un hombre ibicenco en silla de ruedas, toma el micrófono. Cuando era joven, conducía su moto para ir a casa de un amigo a jugar a la PlayStation. En el trayecto, un coche lo arrolló "y se dio a la fuga”. A pesar de la crueldad de aquel acontecimiento, Pablo afirma que “la vida es maravillosa”, aunque matiza: “Hay que disfrutar de la vida, pero no hay que consumir drogas, ni ilegales ni legales [en referencia al alcohol], al conducir o cuando te subes al coche de alguien que las ha ingerido. La mezcla de coches y copas tiene un mal final”.

El broche a la jornada lo pone el relato de una madre que perdió a su hija, que acababa de tener un bebé. Detrás de cada muerte en la carretera hay una historia distinta, y en un día así no podía faltar la de una mujer cuya hija falleció en un accidente de coche. Sube al escenario con la tierna imagen sonriente de su “pequeña”. La impactante escena es uno de los momentos álgidos de la soleada mañana.

Tras el acto, los estudiantes salen poco a poco a la calle. Lo hacen sobrecogidos. Una de ellas es María Bibiloni, de 18 años, que cursa segundo de Bachillerato en el instituto Isidor Macabich. Indica que “se esperaba otra cosa”. “Me han impactado mucho las historias que han contado. No me quiero imaginar perder a mi madre”, finaliza la estudiante.

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