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XI Congreso de Viviendas Turísticas Vacacionales de Ibiza

El Govern, dispuesto a "ejercer de policía del agua en Ibiza”

Las viviendas turísticas deben “ponerse el chip, porque el control del consumo de agua va a ser una realidad en muy poco tiempo. Cada vez vamos a tener más vigilancia", advierte el director general de Recursos Hídricos

Joan Calafat, a la derecha de la imagen, y Óscar Caro en el XI Congreso de Viviendas Turísticas Vacacionales.

Joan Calafat, a la derecha de la imagen, y Óscar Caro en el XI Congreso de Viviendas Turísticas Vacacionales. / J.M.L.R.

José Miguel L. Romero

José Miguel L. Romero

Ibiza

En el Govern no saben si las viviendas turísticas vacacionales son eficientes o derrochadoras, pero tienen ciertas sospechas y quieren aclararlas cuanto antes: “No, no tenemos todavía información. Eso lo vamos a saber cuando esté en marcha el proyecto de digitalización. Hay mucha información de los consumos en urbano, pero no tenemos información de los consumos en rústico. Y ahí es donde la transparencia se va a poner encima de la mesa y se va a ver qué consumen y en qué cantidades”, contaba este lunes Joan Calafat, director general de Recursos Hídricos e integrante de la mesa del XI Congreso de Viviendas Turísticas Vacacionales en la que se debatió sobre la sostenibilidad.

Calafat recuerda que es necesario poner orden en este ámbito, como ya se está poniendo en otros: “El Plan Hidrológico habla de 250 litros de consumo por habitante y día. Pero hay hoteles que consumen por encima de 600 litros”. Por eso, avisa de que el sector de las viviendas turísticas también debe “ponerse el chip, porque el control va a ser una realidad en un muy poco tiempo”. “Cada vez vamos a tener más vigilancia, cada vez vamos a ejercer más de policía del agua”, advierte.

“El Plan Hidrológico habla de 250 litros de consumo por habitante y día. Pero hay hoteles que consumen por encima de 600 litros”

Calafat cree que la información que se obtendrá cuando se haya completado el proyecto de digitalización (tienen de plazo hasta junio del año que viene) y que monitorizará “en continuo, tanto en niveles como en calidades", los 6.600 pozos de Ibiza, “pondrá de relieve” todas las sospechas que tienen en su departamento. Por ejemplo, que “hay el doble de autorizaciones para extraer agua que volumen realmente disponible. Es una de las incongruencias del sistema que se ha ido autorizando. Y se siguen autorizando pozos, porque el plan hidrológico lo permite”.

"No nos va a temblar el pulso"

El proyecto se acaba de adjudicar y en breve empiezan los trabajos para controlar cada pozo ibicenco: “Así que ahora tenemos ocho meses de trabajo muy intenso, a ver si lo conseguimos. Toda la información se va a centralizar en una base de datos. Podremos tomar decisiones. Y, evidentemente, no nos va a temblar el pulso a la hora de tomarlas”.

Ese proyecto de digitalización incluye los consumos de las viviendas turísticas vacacionales. A sus propietarios se dirigió Calafat durante la mesa redonda: “La transparencia, en vuestro caso, será una buena herramienta para saber lo eficientes que sois”. Señaló al respecto que existe “una mala imagen mal asociada a las viviendas turísticas vacacionales por usos no sostenibles”. Hay, dijo, “gente cansada del trasiego de camiones que van a viviendas con instalaciones que no son sostenibles ni razonables. Por ejemplo, que tienen jardines con altas demandas hídricas. Hay que empezar a hablar de ello y adaptar la vegetación a la realidad, con jardines mediterráneos. No hace falta tener una cola de camiones cisterna alimentando un césped de alta demanda”, apuntó.

En la mesa de sostenibilidad también intervino David Machín, director de expansión de EAVE, empresa de autoconsumo energético, que hizo hincapié en que hay muchos fondos europeos vinculados a la sostenibilidad que no se están aprovechando: “Todos los años se devuelven fondos a Europa por esa razón. E incluso se pagan intereses por no haberlos utilizado”. Al principio, algunos tenían “trámites engorrosos”, como los que había para cargadores de coches eléctricos, cuyos expedientes necesitaban “dos o tres años para la asignación del dinero”. Ahora, asegura, “el plazo es más corto”.

Recordó Machín, no obstante, que a veces un simple gesto supone un gran ahorro. Por ejemplo, contó que una gran cadena hotelera redujo un 30% el lavado de toallas tras colocar en cada habitación una cartulina en la que pedía a los clientes que las reutilizaran más de una vez para así ahorrar agua: “No concienciamos a la gente que viene. Hay que recordarles que siguen en un país europeo”. Por eso recomendó que, además de las instrucciones del wifi, cuando alquilen una vivienda incluyan un manual sobre normas de sostenibilidad, por ejemplo, las relacionadas con la basura.

Replantear el modelo

Por su parte, Óscar Caro, CEO de Ibiza Sostenible, cree que hay que “replantearse el modelo turístico” y “dónde queremos vivir”. Y considera que si bien se habla “mucho de sostenibilidad, habría que empezar a hablar de regeneración”. ¿Cuántas vallas hay en las carreteras (o en la propia fachada del aeropuerto) “que expliquen que la posidona es importante para las playas?, ¿y cuántas sobre las fiestas de las discotecas?, preguntó retóricamente: Hemos creado un sistema en el que parece que lo único que prevalece es el dinero”.

Según Tomeu Homar, consultor de calidad y sostenibilidad de Iqualtur que también participó en esa mesa, los propietarios de viviendas turísticas tienen “suerte” porque “hay pocos inspectores de turismo” y no van a sus negocios.

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