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Ibiza

'Fira d'Estocs de Tardor' de Ibiza: añorando al turismo familiar en Vara de Rey

Los comercios participantes en la feria hacen un balance tirando a negativo de la temporada

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Guillermo Sáez

Guillermo Sáez

Manuel Sendino, gerente de la Federación Hotelera de Ibiza, se preguntaba irónicamente el pasado verano, en una entrevista concedida a este diario, «si quedan familias». «El turismo familiar ha sido el tradicional de Ibiza y se le quiere mucho, pero lo cierto es que las familias ya no son como antes», apostillaba, añadiendo, por si las moscas, que sigue siendo un turismo que «interesa mucho».

Esta reflexión ha encontrado refrendo este domingo durante la ‘Fira d’Estocs de Tardor’ de Ibiza, donde un total de 24 comercios de toda la isla han aprovechado la ocasión para vaciar sus almacenes a precios muy apetecibles para los consumidores que, desde bien pronto, han respondido con su presencia en Vara Rey.

Un tercio de los vendedores han participado en un muestreo aleatorio realizado por Diario de Ibiza para hace balance de la temporada con resultados desiguales, aunque con tendencia negativa y, sobre todo, nostálgica de un modelo turístico que ven menguar año tras año y que constituye el principal sustrato del pequeño comercio.

«La temporada ha sido complicada y yo creo para toda Ibiza, un poco en la línea de decadencia que ya se viene notando desde hace cuatro o cinco años», cifra Ana, de Pictro, mientras enseña una de las camisas que vende a precio muy rebajado. «Los turistas ya no gastan como antes porque todo es muy caro. Los vuelos son caros, los alojamientos son caros… Es todo una rueda y el gremio del pequeño comercio está un poco tocado», reconoce.

Para Iria, que tiene casi regaladas sus estupendas camisas de amebas en Ibiza Line, dos por diez euros, la temporada ha sido «un poquito más floja que otros años». Explica que lo ha comentado con otros colegas del gremio, tanto en Palma como en la Península, y que le han dicho «lo mismo». Por supuesto, no ayuda que «Ibiza está cara». «La gente, en vez de venir 15 días, vienen tres días y se van, o solo vienen de fiesta y se van, cosas así», subraya, antes de añadir una petición a la organzación del evento: «Podrían ser un poquito más grandes los stands porque se nos queda un poco pequeño».

Un descenso general

Un mensaje similar transmite Charlotte, de Cáctus Ibiza. Cuenta que la temporada «ha bajado un poquito» este año y que es algo que se está viendo «en general en todos los comercios». «No sé si es porque han abierto muchos restaurantes y hoteles de lujo. El turismo ha cambiado bastante y estamos perdiendo un poco a la clase media y se nota. La feria nos viene muy bien y estamos muy contentas», concluye, junto a todos esos vestidos a los que confía en dar salida a lo largo de la jornada.

Sería interesante ver una charla entre Manuel Sendino y Paola, de Pasionaria Ibiza, que ve un culpable muy claro del cambio de modelo turístico: «Con habitaciones a 500 euros en los hoteles se están cargando el turismo familiar porque una familia normal no puede pagar eso. Son un poco egoístas porque solo miran por ellos. Con estas estrategias se resiente mucho el pequeño comercio de la isla».

En cuanto al balance del curso, habla de «altibajos», una palaba que se repite en numerosas ocasiones a lo largo de los stands, y agrega que «es un secreto a voces» que el pequeño comercio ibicenco está «entrando en una pequeña crisis». «Por momentos ha habido bastante gente, luego se han notado la isla vacía… A trompicones. Imagino que influye el cambio de modelo turístico de Ibiza», opina.

En el equipo de los desencantados, aunque mostrando en todo momento dos amplias sonrisas, se encuentran Pau y Sandra, del establecimiento D’Lain. «Desde el covid hemos bajado un 70%. Así que no bajar significa que nos mantenemos en esas cifras desde el covid», cuenta Pau, lamentando que, en su caso, también están penalizados por el barrio donde tienen su local.

Precios estancados desde hace 30 años

«Nosotros estamos en la Marina y eso tampoco ayuda porque han matado el ambiente que había en el puerto. Con los ‘beach clubs’ y todo eso, más cómo está montado el tráfico, la gente ya ni entra en Ibiza ciudad», denuncia. A estas quejas se añade un más: «Además a esta feria vienen de otros municipios y claro, cuando hay más puestos el pastel se divide más». Y recuerda que eso no ocurre en otra ferias similares de la isla, donde solo tienen permiso para vender establecimientos del municipio.

Por su parte, Javier, de Pop Up, resume que la temporada ha ido «ni mejor ni peor que otros años», pero detalla otro problema al que se tienen que enfrentar los comerciantes del textil: «Estamos vendiendo prácticamente a los mismos precios ahora que hace 30 años. Antes se vendían pantalones a 70 euros y eso ahora es imposible. Antes vendías dos pantalones y ya está, ahora necesitas vender 20».

De igual modo, Mari Carmen, de Peuets, dice que la temporada ha concluido «más o menos en la línea de otros años», mientras que Irene, de Biosmell, recuerda que a negocios como el suyo, que están abiertos durante todo el año, la feria también le viene «muy bien para lograr visibilidad y tener un día más de ventas» que sumar al calendario anual.

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