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Catástrofe en Ibiza

Sant Josep solicita ser declarada “zona afectada gravemente” por las lluvias torrenciales

PP, PSOE, Ara, UP y Vox apoyan por unanimidad en el pleno extraordinario que se traslade la petición al Gobierno

Ara pone en duda la actuación de los responsables de emergencias el día previo a la tromba: "Ese día no se fue suficientemente valiente"

Dos vehículos atrapados en la autovía del aeropuerto el pasado 30 de septiembre.

Dos vehículos atrapados en la autovía del aeropuerto el pasado 30 de septiembre. / J. A. Riera

José Miguel L. Romero

José Miguel L. Romero

Ibiza

El pleno de Sant Josep ha aprobado por unanimidad la mañana de este jueves solicitar al Gobierno la declaración de todo el municipio como “zona afectada gravemente” por una emergencia de protección civil, en referencia al episodio de lluvias torrenciales ocurrido el pasado 30 de septiembre. Todos los grupos, desde el popular al socialista, Ara Eivissa, Unidas Podemos y Vox han apoyado la propuesta debatida en un pleno extraordinario y urgente en el que sólo figuraba ese punto en el orden del día.

El alcalde, Vicent Roig, ha defendido que, dados los graves destrozos causados por la tormenta ‘Ex Gabrielle’ a su paso por las Pitiusas, se solicitara al Consejo de Ministros la declaración de todo el municipio de Sant Josep como zona catastrófica. Roig ha explicado que, de esta manera, tanto el Consistorio como los ciudadanos podrán recurrir a diferentes ayudas y subvenciones, además de que facilitará los trámites ante el consorcio de seguros.

El alcalde ha recordado que los tres municipios más afectados (Sant Josep, Ibiza y Santa Eulària) celebran un plenario similar con el objetivo de pedir conjuntamente la declaración de zona catastrófica a través del Consell de Presidencia del Govern balear, que celebrará la mañana de este viernes una sesión para ratificar estas peticiones y remitirlas al Consejo de Ministros. Vila celebró el pleno el sábado y Santa Eulària, ayer.

Aunque desde hace días se habla de declarar tanto a este municipio como a otros de la isla como zona catastrófica, en realidad la solicitud aprobada este jueves no la califica de esa manera, sino como “zona afectada gravemente por la emergencia de protección civil a consecuencia de los daños materiales causados por el episodio de lluvias torrenciales e inundaciones ocurridas el 30 de septiembre del 2025”. El alcalde, de hecho, no ha mencionado en ningún momento la palabra catástrofe, que sí ha sido empleada por el resto de los grupos políticos. La legislación es la que determina el léxico empleado en este caso: en esa petición se insta al Consejo de Ministros a que aporte todas las ayudas y medidas económicas previstas en la Ley 17-2015 de 9 de julio del Sistema Nacional de Protección Civil, ley donde se califica de “zona afectada gravemente“ a la que padece un hecho como el ocurrido en el municipio el 30 de septiembre. También se hace referencia en la solicitud al Decreto 307-2005 de 18 de marzo sobre las subvenciones por necesidades derivadas de emergencias o catástrofes naturales.

Además se ha acordado solicitar que el Consejo de Ministros adopte las medidas complementarias necesarias para ayudar a la recuperación íntegra de los daños sufridos en el término municipal de San Josep. El pleno comunicará además estos acuerdos al Gobierno a través de la Dirección Insular de la Administración General del Estado de Ibiza y Formentera.

Miedo a sobreactuar

El grupo socialista, a través de su portavoz, Vicent Roselló, ha apoyado la petición: “Respaldamos al Ayuntamiento con el objetivo de recuperar la normalidad lo antes posible”. Josep Antoni Prats, edil de Ara, también respaldó la propuesta, “una buena medida que prevé el Estado para ayudar a zonas que han padecido desastres”. Como Roselló y los ediles de UP y Vox, Prats se sumó a las felicitaciones a las fuerzas de seguridad del Estado, los bomberos y los servicios técnicos municipales por cómo actuaron el día 30.

"No fue tan buena la actuación del día 29 de septiembre. Con una situación de emergencia tan clara como la que había, se tendría que haber decidido ese día que [el 30] se evitase al máximo la movilidad de la gente. Ese día no se fue suficientemente valiente"

Otra cosa es lo sucedido un día antes, jornada en la que Prats cree que los responsables de emergencias no tuvieron una actuación tan memorable: “No fue tan buena la actuación del día 29 de septiembre. Con una situación de emergencia tan clara como la que había, se tendría que haber decidido ese día que [el 30] se evitase al máximo la movilidad de la gente y lo que eso luego comportó. Ese día no se fue suficientemente valiente. Quizás por eso hoy [9 de octubre] sí lo han sido”. Se refiere Prats a que quizás hubiera sido conveniente decretar la alerta roja desde un día antes, no a las 12 horas del 30, cuando media isla estaba ya con el agua por las rodillas, y suspender las clases docentes, entre otras medidas. Prats ha aventurado que posiblemente no se tomó esa decisión por el miedo a “sobreactuar”, a la “vergüenza” de tomar “medidas excesivas” y que al día siguiente “hiciera sol”: “En cualquier caso, esa vergüenza siempre es inferior a la culpa que uno sentiría si no se decretan estas medidas y después hay consecuencias más graves. Entre la vergüenza y la culpa tengo claro que mejor la vergüenza, y si hoy hace sol no pasa absolutamente nada”.

"El límite difuso entre desperfectos y catástrofe"

También advirtió el concejal de Ara que si bien se han producido innumerables daños, estos no admiten comparación con los padecidos en otras zonas, como en Valencia hace un año: “Permitan que diga, ahora que no nos escucha nadie, que a veces los límites entre los desperfectos y la catástrofe son un poco difusos y me da miedo que se comparen con los producidos en otros lugares, con los que no son comparables. Es decir, catástrofe es lo que pasó en Valencia hace casi un año (...). Las imágenes, evidentemente, no son comparables. Pero, aun así, ha habido daños y, por lo tanto, tenemos que hacer lo posible por arreglarlos”. Porque respeto al municipio se calcula, según Prats, “que ha habido un par de millones de euros en pérdidas”, mientras la Cámara de Comercio valenciana eleva “a más de 22.000 millones los daños en las infraestructuras y en los negocios de Valencia”.

"Aaeces los límites entre los desperfectos y la catástrofe son un poco difusos y me da miedo que se comparen con los producidos en otros lugares"

También considera el edil que se debe trazar “una línea muy fina entre los desperfectos provocados por causas meteorológicas y los provocados por las negligencias humanas”. Pone el ejemplo del pabellón de Can Guerxo, la infraestructura municipal “más afectada”. “No sé -ha razonado- hasta qué punto esas afectaciones en el pabellón son culpa del agua que cayó o de unas obras mal hechas que provocaron que acabase entrando allí”. El alcalde ha replicado más tarde que si bien Can Guerxo es una de las instalaciones “que más han sufrido la tromba”, en estos momentos “no hay que buscar culpables, sino resolver esta situación”.

Consecuencias de construir por debajo del nivel freático

Ha apuntado, en el mismo sentido, a la gravedad de lo sucedido en la autovía del aeropuerto, que quedó anegada varios días: “Algunos, hace 20 años ya decíamos que construir una carretera desdoblada por debajo del nivel freático podía tener consecuencias, como inundaciones. Era bastante probable que ocurriera. Y que cortar el curso de todos los torrentes que bajan de las sierras del norte de Sant Jordi hacia abajo y recogerlos todos dentro de esta infraestructura [una especie de tanque de tormentas] también podía tener consecuencias, como efectivamente así ha sido”. El alcalde confía al respecto que las ayudas que se reciban permitan “solucionar aquellas cosas que se hicieron mal en algunas obras de este municipio”.

“Algunos, hace 20 años ya decíamos que construir una carretera desdoblada por debajo del nivel freático podía tener consecuencias"

Pese a todos estos peros, ha pedido al equipo de gobierno a que sea “ágil y se dé prisa para hacer todas las obras necesarias para que las afectaciones sean mínimas y para que las infraestructuras públicas estén en marcha lo más pronto posible”.

Por su parte, Mónica Fernández, edil de UP, ha instado a la ciudadanía “a tomarse más en serio las alertas naranjas” y a que esté atenta a los anuncios oficiales y a hacer caso a las advertencias y consejos: “Tenemos mucha suerte de que no haya pasado más. Esto no será una cosa aislada, esto pasará más veces”, ha advertido.

El alcalde, para acabar, ha recordado que hay vecinos “que lo han perdido todo dentro de sus casas”, que algunos “no han podido volver a sus viviendas aún”, y que hay autónomos que “han tenido que cerrar las puertas” de sus negocios cuando aún podían trabajar dos meses más. El Ayuntamiento dará prioridad “tanto técnica como económicamente” a los vecinos afectados, especialmente en la “zona cero, Platja d’en Bossa, la más dañada”. Y se consoló con saber cómo funcionaron los servicios de emergencia: “Si vuelve a pasar, sabemos que estamos en buenas manos”.

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