Críticas a la Nit del Turisme en Formentera: "blanqueo" del actual modelo turístico
Cuatro colectivos de Balears piden que dejen de celebrarse

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Plataformas y colectivos como Menys Turisme, Més Vida, la Obra Cultural Balear de Formentera, el GOB de Formentera, Canviem el Rumb Eivissa i Formentera y Vesines des Mercadal han alzado la voz contra la Nit del Turisme, celebrada este miércoles por la noche en Formentera. Acusan al acto, organizado por la Agencia de Estrategia Turística de Balears (AETIB) y el Govern balear, de ser un “blanqueo” del actual modelo turístico.
El argumento central de estos grupos es que, mientras las islas baten récords de visitantes, las instituciones prefieren premiar a actores del propio sector antes que abordar los problemas derivados de la masificación. Que en la gala se reconozcan categorías como “mejor iniciativa de responsabilidad social” es, según ellos, un ejercicio de cinismo que contrasta con la realidad de un territorio tensionado. Lo resumen en una idea: un modelo turístico que se da premios a sí mismo mientras una mayoría social lo desacredita públicamente.
El contexto es el de un malestar generalizado. Este verano, manifestaciones contra la turistificación reunieron a miles de personas en distintas ciudades europeas y en las islas, con más de 30.000 asistentes en Palma. Sin embargo, denuncian los colectivos, el Govern no ha abierto ninguna vía de diálogo con quienes impulsan estas protestas y se ha limitado a criminalizar aquellas movilizaciones que no se ajustaban al “modelo correcto” de protesta. La gala, sostienen, es una muestra más de la división entre la sociedad civil y unas instituciones alineadas con los intereses del lobby turístico.
Falta de transparencia
La falta de transparencia también alimenta las críticas. En el BOIB figuraba inicialmente que los premios se celebrarían el 27 de septiembre, Día Mundial del Turismo. Finalmente, la fecha se adelantó al día 24, sin que se concretaran públicamente ni el lugar exacto ni los horarios. Un gesto interpretado por los colectivos como prueba de opacidad en un evento que, paradójicamente, busca ensalzar la sostenibilidad y la calidad del destino.
Las entidades que se oponen a la gala recuerdan que, mientras se destinan fondos públicos a promocionar el turismo, áreas sensibles como el medio ambiente, el agua o la gestión de residuos siguen infradotadas. A su juicio, las islas no necesitan más campañas de promoción, sino recursos para combatir la turistificación y la masificación que, año tras año, degradan el territorio.
En este sentido, señalan episodios recientes como ejemplos de los daños asociados al crecimiento turístico: en Formentera, el yate 'Attila' destrozó s'Escollera des Pujols al salir de una zona en la que había encallado; También en Formentera, el 'Da Vinci' se incendió y acabó hundiéndose en pocas horas; en Ibiza, un crucero se ha estado nutriendo, gracias a una empresa de la isla que se las servía, de toneladas de agua de un pozo en Sant Rafel en plena crisis hídrica, mientras algunas playas de Santa Eulària y Sant Joan se han visto obligadas a cerrar por contaminación fecal. A ello suman la aprobación de planes para aumentar amarraderos en Menorca y las denuncias ignoradas en Mallorca sobre la ocupación de espacios protegidos por embarcaciones recreativas.
"Mercantilización salvaje" del suelo
Las críticas se extienden también al marco normativo. La Llei 4/2025, que según los colectivos abre la puerta a la “mercantilización salvaje” del suelo, y el nuevo Pla Territorial Insular de Menorca se interpretan como una profundización en el mismo modelo: más construcción, más presión sobre el territorio y más precariedad laboral. En paralelo, advierten que la supuesta desestacionalización no es tal, sino una estrategia para mantener la presión turística los 365 días del año. Las cifras avalan esta visión: 2025 marca récord de visitantes y ocho de cada diez ciudadanos se muestran favorables a reducir el turismo.
Frente a esta situación, los movimientos sociales plantean un paquete de demandas claras: retirar los Premios de Turismo, acabar con la promoción financiada con dinero público, frenar la apertura de nuevas rutas aéreas, suspender el incremento de frecuencias en las ya existentes y derogar las leyes que consideran destructivas para el territorio. Reclaman, en su lugar, un pacto por la sostenibilidad “real”, con participación directa de ciudadanía y movimientos sociales.
El trasfondo de este rechazo es la percepción de que se ha consolidado un modelo económico hostil, que mercantiliza vivienda y territorio, expulsa a la población local y convierte la sostenibilidad en un eslogan vacío. Desde la perspectiva de los colectivos, la gala de Formentera no es más que un escaparate, una puesta en escena de un modelo que, mientras celebra su éxito con premios, ignora el malestar creciente de la sociedad balear.
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